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Más de 170.000 madrileños ganan de media 429 euros brutos al mes

Un estudio del PSOE-M indica que esa cifra es 11 veces inferior a la media de los salarios más altos de la Comunidad

Madrid se halla, señalan las estadísticas oficiales, entre las regiones donde se concentra la riqueza española. Según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), el salario medio en la región ascendía en 2014 a 2.272,7 euros, el segundo más alto de España. Esa cifra ha ido creciendo desde 2010, pero con ella se ha incrementado también la polarización económica entre niveles de renta. En 2014, un total de 173.800 ciudadanos ganaban de media 429 euros brutos al mes, lo que significa que recibían por su trabajo 11 veces menos dinero que la media de los salarios más altos de la Comunidad.

Un estudio del grupo parlamentario socialista destaca que entre los 2,8 millones de trabajadores asalariados de Madrid “la contratación es mayoritariamente temporal” y que “la creciente pujanza del trabajo a tiempo parcial gana peso en el mercado laboral, sustituyendo empleo de calidad por el precario”. El documento menciona un dato que corrobora esta afirmación: ocho de cada 10 contratos firmados en la región en 2015 fueron temporales, y uno de cada tres tenía una duración inferior a los 15 días.

Los datos de la EPA, que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE), identifican a Madrid como la segunda comunidad autónoma con más trabajadores que perciben un salario superior a los 2.173,5 euros. El 41,2% de los residentes en la Comunidad gana más de esta cifra bruta al mes. Solo en el País Vasco este porcentaje es más elevado (43,3%). Asimismo, Madrid es la tercera automía con menos empleados cuyo salario es inferior a 1.221,1 euros (23,9% del total de los trabajadores).

Trabajadores mileuristas

Pese a ello, basándose en estos mismos datos, el informe indica que en 2014 había en la Comunidad de Madrid 561.000 mileuristas; es decir, trabajadores cuyo salario bruto mensual no va más allá de 1.094 euros, una cuantía de dinero casi cinco veces inferior a los 4.807 euros medios brutos mensuales que ganaban los asalariados madrileños con el sueldo más alto.

Este dato refleja también otra evolución: entre 2007 y 2014 la brecha salarial en la región se ha incrementado. Hace seis años, el salario medio más bajo en Madrid era 498 euros; en 2011 bajó hasta los 472, 43 más que en 2014 (429 euros). El salario medio más elevado, sin embargo, ha seguido una senda opuesta: ascendía a 3.808 euros en 2007, subió hasta 4.538 euros en 2011 y alcanzó los 4.807 en 2014.

Así que mientras el salario más bajo se ha reducido un 14% en siete años, en el mismo periodo el más elevado se ha incrementado un 21%; si en 2007 había 3.310 euros de diferencia entre la media de los dos sueldos, en 2014 esa brecha llegó a 4.378 euros, un 24% más.

El informe hace también hincapié en otro dato: en 2013 los declarantes del IRPF en los tramos de rentas inferiores a 12.000 euros anuales eran 932.000, casi 70.000 más que en 2010. “Se trata de trabajadores que proceden de tramos superiores, lo cual implica un empobrecimiento de la clase media trabajadora”, sostiene Reyes Maroto, diputada regional del PSOE especializada en temas laborales. La parlamentaria explica que la concentración de la reducción salarial entre los trabajadores que ganan menos “se debe al debilitamiento de la negociación colectiva y a las precarias condiciones favorecidas por la reforma laboral que el Gobierno del Partido Popular llevó a cabo en 2012”. El resultado es que “la salida de la crisis se sustenta en un modelo de competencia basado en los bajos salarios y en la sobreexplotación de la mano de obra”.

Un contrato indefinido de 500 euros

María Jesús Pérez tiene 49 años y es limpiadora en un colegio. Tiene dos hijos, de 21 y 17 años, y gana 500 euros netos al mes, pero se considera afortunada. “Yo estoy mucho mejor que muchas compañeras, porque puedo contar con otra renta en mi familia. Mi marido trabaja en el sector de las telecomunicaciones y tiene un salario que nos permite tirar adelante. Si estuviese sola eso sería imposible”.

Pérez trabaja 26 horas semanales con un contrato a tiempo parcial e indefinido. “Pero soy una de las pocas”, insiste. La mayoría de sus compañeras tienen contratos fijos discontinuos. Trabajan 10 meses seguidos, se dan de baja, y empiezan a trabajar —y cotizar— de nuevo meses después. Los trabajadores del sector llevan con el salario congelado desde 2014. “La patronal rechaza cualquier tipo de subida”, asegura Pérez.

Para combatir este fenómeno, la diputada destaca la necesidad de derogar la reforma, “que no garantiza los equilibrios de poder entre trabajadores y empresarios”, y aprobar “un nuevo Estatuto de los Trabajadores basado en el diálogo social”. Maroto aboga también por subir el salario mínimo “hasta el 60% del salario medio neto, que es la cuantía que señala la Carta Social Europea”, y propone la creación de un Observatorio de Competitividad que contribuya a vincular los salarios con la productividad.

También Isabel Vilabela, secretaria de Relaciones Laborales de UGT Madrid, es partidaria de derogar la reforma laboral que, asegura, ha contribuido a un aumento del tiempo parcial y a una bajada de los salarios. “Si no se cambian las cosas, los problemas se manifestarán también en el futuro. La disminución de los salarios implica una reducción de las bases de cotización, lo que se traducirá en prestaciones por desempleo y pensiones más bajas”, advierte.
Su sindicato ha elaborado un informe en el que subraya un aumento del número de mujeres frente al de hombres en los tramos salariales más bajos. Cuanto más aumente la cuantía salarial, más se agranda la brecha, hasta llegar a los salarios superiores a los 50.000 euros: el número de hombres que los perciben es el doble que el de mujeres.

Poder de las empresas

Las visiones sobre los efectos de la reforma laboral, sin embargo, no son unánimes. Marcel Jansen, profesor de Economía de la Universidad Autónoma de Madrid, e investigador de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA), mantiene que, aunque la ley de 2012 “ha aumentado el poder de las empresas y acelerado el ajuste salarial”, no es la principal causa del incremento de trabajadores con sueldos bajos: “El único elemento de la reforma que contribuyó a esto es la flexibilizacion del empleo a tiempo parcial. El resto del ajuste salarial se debe sobretodo al enorme deterioro de los salarios iniciales”.

Jansen avisa, además, de que una subida del salario mínimo no es la manera más eficaz para paliar los efectos del aumento en la desigualdad. Las investigaciones científicas demuestran que el salario mínimo es un instrumento poco eficaz a la hora de obtener una redistribución de la renta. Un aumento en el salario mínimo podría expulsar del mercado laboral a grupos vulnerables como jóvenes o parados de larga duración, porque reduciría la demanda por parte de las empresas de los trabajadores menos productivos”.