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La contracultura y la rabia del punk tomarán el Macba

El museo expondrá los trabajos de Andrea Fraser, Antoni Miralda y mostrará el uso político de la cultura en la España de los años ochenta

En octubre llegaba al Macba —después de un complicado proceso de crisis que había comenzado con la retirada de una escultura de la exposición La Bestia y el soberano y que se cerró con la sustitución de Bartomeu Marí al frente del centro y parte de su equipo—, un nuevo director para hacerse cargo del centro en los próximos años. Al mes siguiente el museo celebró los primeros 20 años de su apertura; un momento de balance que ayudó a superar el mal trago que se acababa de vivir. Ayer, apenas cinco meses después Ferran Barenblit, dio a conocer las exposiciones y las actividades para la nueva temporada; una serie de proyectos pensados y puestos en marcha antes de que estallara el conflicto por la escultura sodomita que hizo temblar los cimientos del enorme cubo blanco que es el Macba.

Todos los proyectos han sido asumidos por el nuevo director. Sin embargo, del que se siente más orgulloso Barenblit es Punk. Sus rastros en el arte contemporáneo, una exposición que el mismo respaldó durante su etapa como director del Centro de Arte Dos de Mayo (CA2M) de Móstoles, que fue un éxito de público y crítica y que, tras permanecer abierta hasta finales de enero en el Artium de Vitoria, viajará a Barcelona “ampliada y renovada” para mostrar que este movimiento no solo fue musical, “sino toda una actitud hecha de rabia, ruido, inconformismo y provocación frente al sistema económico, político y cultural”. El movimiento que surgió en Londres y Nueva York a finales de los setenta como explosión de malestar y descontento ante una situación sin futuro prendió y se extendió geográficamente y “sus efectos siguen presentes hoy día en la creación contemporánea”, explica el comisario de la muestra David G. Torres.

'Honeymoon (Apocalipsis)', un proyecto de Miralda, que podrá verse en el Macba.

Antes, la temporada comenzará en marzo con la exposición dedicada al venezolano José Antonio Hernández-Díez y sus piezas metafísicas llenas de humor juvenil; Andrea Fraser nos preguntará ¿qué queremos del arte? en su muestra L'1% c'est moi que se verá a partir de abril en la que todos los agentes, artistas, coleccionistas, galeristas, patronos y directores dirán la suya, en la que es la primera exposición monográfica de la artista estadounidense en el estado español.

Tras la exposición centrada en el punk de mayo, llegará la tradicional presentación anual de la colección Macba, una selección de las 6.000 obras reunidas en los últimos años, capaces de generar lecturas y aproximaciones diversas. La temporada se cerrará con una muestra sobre fotografía árabe contemporánea que comisaría Bartomeu Marí, una gran exposición sobre los proyectos americanos de Antoni Miralda centrados en la comida y la gastronomía —como Honeymoon Project, la boda entre la Estatua de la Libertad y la de Colón— que tendrá como comisario a Vicent Todolí, además de una muestra que analiza el uso político de la cultura en los años ochenta, durante la consolidación de la Transición.

Para exposiciones y actividades el Macba contará en este año con 10,4 millones de euros (4,3 Ayuntamiento, 3 Generalitat y 1 Ministerio, además de 2,3 de recursos propios). Con este presupuesto es imposible llevar a cabo la apuesta de abrazar la plaza del Angels, un proyecto que está en fase de estudio por el Ayuntamiento y que se ejecutará en 2017, según la dirección del Macba. El futuro inmediato, exposiciones y actividades aparte, pasa por convocar un concurso público para cubrir los puestos de conservador del museo y jefe de programas, tras acabar con ellos también la crisis del año anterior. Otra, es renovar el acuerdo que suscribió el Macba con La Caixa en 2014 y que desde hace más de un año no se ha renovado. “Trabajamos en ello ya que es imprescindible para las dos principales colecciones de arte contemporáneo”.