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El detenido por el crimen en Bangkok lideraba una red de estafas a ancianos

Los Mossos buscaban a Artur Segarra como uno de los cerebros de la trama de compraventa fraudulenta de inmuebles en Barcelona

Los Mossos d’Esquadra seguían la pista de Artur Segarra, de 36 años, el hombre detenido por el asesinato de David Bernat en Bangkok (Tailandia), desde hacía más de un año. Segarra era presuntamente uno de los líderes de un grupo que estafó en Cataluña a un centenar de ancianos, con contratos abusivos de compraventa de sus casas a cambio de una renta vitalicia que nunca llegaba. Pero cuando la policía catalana fue a detenerle, Segarra ya estaba en Tailandia. Allí supuestamente participó en la muerte de Bernat, un ejecutivo de 40 años, que fue torturado y asfixiado, según la policía del país.

Artur Segarra llega a Bangkok tras su detención en Camboya. AFP

Cuando los investigadores de delitos económicos supieron que en Tailandia buscaban a Artur Segarra por la muerte de Bernat, enseguida ataron cabos. Era el mismo Segarra que habían investigado durante meses en el caso Cocoon. Según los escritos policiales, a los que ha tenido acceso EL PAÍS, Segarra y al abogado Francisco Comitre eran “los verdaderos cerebros de la organización” creada para engañar a ancianos, que en muchas ocasiones recurrían a ellos asfixiados por las deudas.

Los dos, junto al notario Enrique Peña, les hacían creer que firmaban hipotecas inversas, a cambio de una renta vitalicia, pero en realidad eran contratos de compraventa, con cláusulas abusivas. Además, los compradores eran testaferros, según el juez del caso, que pedían créditos sobre esas viviendas y desaparecían, condenando a los ancianos a ser desahuciados. Segarra está acusado de pertenencia a organización criminal, de estafa, de falsificación documental y de blanqueo.

Los investigadores destacan de Segarra su capacidad para convencer a los ancianos de los “beneficios de la operación”. “Tampoco se puede desdeñar su experiencia como prestamista en operaciones mercantiles, registrada desde el 2004”, concluye la policía catalana en sus escritos que constan en la causa. Los agentes consideran que él y el abogado Comitre “sumaron sus conocimientos” para “formar y dirigir la organización investigada con la única finalidad de lucrarse a expensas de terceras personas”, a pesar de que en los últimos tiempos, los dos socios se distanciaron porque Segarra trasladó su residencia a Tailandia.

Un candidato de PxC con mucha labia

Artur Segarra pasó también por la vida política como candidato del partido ultraderechista Plataforma per Catalunya (PxC). En concreto, ocupó el puesto número 20 en las elecciones municipales de 2007 en la localidad de Manresa, como consta en el Boletín Oficial de la Provincia de Barcelona. Después no hay ninguna otra referencia a su trayectoria política. El que fuese líder de Plataforma per Catalunya, Josep Anglada, aseguró que no le conocía de nada.
Los Mossos d’Esquadra describen a Segarra como un hombre con don de gentes, con la virtud de convencer a los ancianos a los que presuntamente estafó de que rehipotecar sus casas o firmar hipotecas inversas a cambio de una renta vitalicia era una excelente idea. Sus víctimas se refirieron a su “facilidad de palabra” y la “elevada capacidad que mostraba para convencerles de los beneficios de la operación”, recogen los escritos policiales.
Casado y con hijos en España, en Tailandia estableció una relación sentimental con una joven, que acabó aportando pruebas en su contra a la policía. Segarra huyó a Camboya y allí una pareja que cenaba en un restaurante español vio su imagen en la televisión, le reconoció y avisó a las autoridades.

En concreto, Segarra formaba parte de sociedades que después se han visto implicadas en la compraventa fraudulenta de inmuebles. También aparece en actas notariales firmadas por Peña. Además, varias víctimas y testigos han identificado a Segarra como un hombre que se presentaba como Marcelo Martínez, y en otras ocasiones bajo el nombre de Carles Perearnau. Tanto él como Comitre se hacían pasar por comerciales de una de las empresas de la trama, Gestió Vitalícia, a pesar de que era Segarra quién tenía más preeminencia entre los dos, según las tarjetas que entregaban a los clientes, donde decía que era el director comercial, afirman los Mossos d’Esquadra.

Su mujer, Gabriela Ivan, es otra de las implicadas en el caso Cocoon. Ivan hacía presuntamente de testaferro en algunas de las compraventas de los pisos. Segarra tenía también una orden pendiente de ingreso en prisión, dictada por el juzgado penal 14 de Barcelona, por unas deudas con el Ayuntamiento de Barcelona.

La policía tailandesa detuvo a Segarra el domingo en Camboya y ayer pasó a disposición de las autoridades tailandesas. Según la policía, negó haber matado a Bernat y la ocultación posterior de pruebas y del cadáver. El cuerpo de la víctima fue encontrado desmembrado en al menos siete partes y distribuidos en distinas zonas del río de Bangkok. Bernat hacía cinco años que vivía en Tailandia y fue visto por última vez el 20 de enero.

La policía cree que Bernat fue secuestrado y extorsionado con el objetivo de entrar en sus cuentas bancarias. Los investigadores detectaron “movimientos de grandes cantidades de dinero” desde las cuentas de Bernat hacia bancos españoles, y también constan transferencias a cuentas de Segarra. Además, el detenido fue grabado retirando grandes sumas de cajeros automáticos en Bangkok después de la desaparición de Bernat.