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La moratoria dispara un 20% el precio de los apartamentos turísticos

Con la suspensión, la demanda crece, mientras la oferta está estancada en 9.600 licencias

“Apartamento con licencia turística en venta en la Vila Olímpica. Altísima rentabilidad. 10% anual”. En las principales plataformas inmobiliarias se anuncian decenas de viviendas en Barcelona con permiso para ser alquiladas para turistas que prometen elevadas rentabilidades. Sin embargo, esta oferta de pisos es insuficiente para satisfacer la demanda de inversores, nacionales y extranjeros, que buscan este tipo de inmuebles. El interés se centra sobre todo en fincas enteras, que son las menos vulnerables a posibles cambios regulatorios. La moratoria aprobada por el gobierno de Xavier Trias y extendida por el de Ada Colau, además, ha supuesto que suban los precios de estas viviendas más de un 20% según explican varias inmobiliarias.

Un pequeño piso de 26 metros cuadrados en el barrio de Sagrada Família ubicado en una finca sin ascensor se vende por 195.000 euros. El metro cuadrado se hace pagar caro: a 7.500 euros. Según Idealista.com, la media en la zona es de 3.861 euros, y en las mejores épocas había sido de 5.124 euros. Sin embargo, ese piso tiene licencia turística, lo cual promete, según el anunciante, “buena rentabilidad”. Otro en la calle de Ciudad Real de Gràcia también exhibe una “rentabilidad neta demostrable del 7,2%”, por encima del 4,6% que, según el Banco de España, da un alquiler convencional.

El sector inmobiliario sostiene que la moratoria puede haber creado una suerte de burbuja con los apartamentos turísticos. La consultora y gestora patrimonial Laborde Marcet afirma que la suspensión de licencias “ha generado especulación” y que “ha repercutido en los precios de los inmuebles”, que en el centro de la ciudad han subido hasta un 40%. “El apartamento turístico es un producto muy rentable y estamos teniendo mucha demanda. Hace poco se vendió un inmueble en la Diagonal cuyo propietario pudo sacar 250.000 euros más por piso por disponer de licencia”, explica Miquel Laborde, socio de la empresa.

La consultora Aguirre Newman rebaja ese diferencial del 40% y opina que puede situarse entre el 20% y el 25%. La directora de Barcelona de la compañía, Anna Gener, advierte de que, no obstante, hay muy poco producto en venta porque el propietario de estos inmuebles no tiene demasiados incentivos para vender.

La suspensión de licencias ha generado especulación”

La Asociación de Apartamentos Turísticos de Barcelona (Apartur) no está de acuerdo con que haya un boom inversor ni que las rentabilidades sean tan elevadas como se prometen en los anuncios. El presidente de la asociación, Enrique Alcántara, sostiene que no se tienen en cuenta, entre otros, los gastos de limpieza, lavandería o de publicitarse en las principales plataformas del sector. Además, Alcántara recuerda que los cambios regulatorios no favorecen el negocio. “Lo que sí se garantiza al propietario es que no hay un impagado y no lo ata a un alquiler de tres años”, concede.

El abogado especializado en urbanismo Ricard Santolaya asegura que la rentabilidad dependerá de las condiciones de financiación con las que se adquiera el inmueble, pero señala que los precios sí han subido.

“La demanda de alojamientos turísticos crece, mientras que la oferta está estancada [en Barcelona hay 9.600 apartamentos con licencia] y, además, ahora se ha reducido por la batalla contra los pisos ilegales”, recuerda el abogado, quien añade que la demanda inversora en el sector “nunca ha parado”. En cuanto a las rentabilidades, afirma que son superiores a las que da el alquiler convencional. Él mismo, explica, tiene un piso con licencia por el que antes percibía 750 euros mensuales por un arrendamiento normal y ahora ingresa 1.150 euros, si bien debe destinar una parte a la empresa que se lo gestiona. “Ahora se ha generado una burbuja latente. Veremos qué ocurre cuando acabe la suspensión”, añade.

Los apartamentos turísticos han suscitado el interés sobre todo de inversores internacionales. “Tenemos un grupo muy específico de clientes que buscan ese tipo de inmuebles. La mayoría son extranjeros, europeos, pero también chinos o árabes”, explica Karen Storms, directora de ventas internacionales de Lucas Fox, quien sostiene que la disponibilidad o no de una licencia sí afecta al precio al existir “el factor de que ahora no pueden conseguirse”. “Las rentabilidades no son extraordinarias si se comparan con otros países, pero sí son mayores que un alquiler”, zanja.