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Primera expedición femenina a Laponia contra el cambio climático

Cuatro gallegas lideradas por la alpinista Chus Lago son las primeras españolas en enfrentarse a la travesía por los lagos helados

“Se buscan mujeres para viaje peligroso. Sueldo bajo. Frío extremo. Largos meses de completa oscuridad. Peligro constante. No se asegura el regreso. Honor y reconocimiento en caso de éxito”. La reconocida alpinista Chus Lago (Vigo, 1964) se lanza a otra conquista. Siete años después de convertirse en la primera persona española en alcanzar en solitario el Polo Sur (atravesó la oscuridad y el hielo durante 59 días hasta llegar al “lugar más inhóspito del planeta”), lidera ahora la primera expedición femenina española a los lagos helados de Laponia. Para evidenciar lo que tiene de proeza esta misión, Lago echa mano del anuncio publicado hace un siglo en el Times por Sir Ernest Shackleton cuando, decidido a emprender rumbo al Polo Norte, buscaba compañeros para la temeraria empresa a escasos días de iniciada la Primera Guerra Mundial.

Al Sir, que en su anuncio especificaba que buscaba hombres para afrontar una cadena de penurias en busca del honor, le respondieron más de 5.000 románticos patriotas de entre los que eligió a 25. Lago, que se marca como objetivo alertar del cambio climático, ha seducido para su misión a tres bregadas deportistas gallegas: “mujeres, madres y trabajadoras”. Se ponen en marcha el próximo día 8. Esperan regresar con gloria el 27.

“Lo que malogra las travesías somos nosotros mismos”, sentencia la alpinista. Por eso, y teniendo en cuenta que no está acostumbrada a trabajar en equipo, ha buscado para esta misión un perfil concreto de acompañante: “personas muy disciplinadas y con gran capacidad de sufrimiento”. Las tenía cerca. Apenas ha tenido que levantar la vista de Vigo para contar con Estela Estévez, olímpica en Barcelona 92 y varias veces internacional;Verónica Romero, especializada en carreras populares y Silvia Rey, entrenadora voluntaria en el Proyecto Discamino en el que personas con discapacidad entrenan en handbike (bicicleta en la que el piloto pedalea con los brazos) y triciclotándem.

Tras ocho meses de entrenamientos conjuntos (muchas pesas y ejercicios de resistencia y carga) Lago ha descubierto que, además de las dos preciadas cualidades de las integrantes de su equipo, las mujeres aportan un plus en las empresas arriesgadas. “He comprobado que somos más creativas buscando soluciones”, sostiene. Las primeras españolas en realizar esta expedición que enlaza los lagos de Inari (130 kilómetros en Finlandia) y Torneträs (70 kilómetros en Suecia), ambos en el Círculo Polar Ártico, marcarán un hito deportivo mientras sientan las bases de un reto más ambicioso previsto para 2017: una travesía de 1.300 km que cruzará Groenlandia de Sur a Norte.

Con ambas expediciones quieren llamar la atención sobre la “urgente necesidad” de reducir la temperatura del planeta, “algo sobre o que los alpinistas venimos alertando desde hace muchos años, porque hemos podido comprobarlo”, precisa Lago. En esta primera travesía las cuatro expedicionarias recorrerán los 200 kilómetros entre los lagos helados de Laponia sobre esquíes y tirando de trineos cargados de material. Son conscientes de que se exponen a las bajas temperaturas, a las grietas que puedan abrirse en la superficie helada y a las cegueras causadas por la nieve en suspensión. Si el frío extremo y el peligro constante están garantizados, el “sueldo bajo” que incluía Shackleton en la oferta de calamidades de su anuncio es ahora aún menor: las deportistas gallegas han estado tan centradas en su preparación que se les ha echado el tiempo encima y no han buscado patrocinadores. Para hacer frente al reto Lago tirará de sus ahorros y ha recurrido a un préstamo bancario: 17.000 euros a devolver en ocho años.

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