Cámaras policiales fuera de control

Decenas de agentes compran cámaras para grabar sus actuaciones y protegerse de falsas denuncias

La cámara de vídeo que colocó en su casco un agente del Área Regional de Recursos Operativos de los Mossos d’Esquadra registró, la tarde del pasado sábado 30 de enero, una actuación de las que no se realizan cada día. El policía reventaba con una maza la puerta de un piso del barrio barcelonés de Poblenou. Dentro, un individuo armado con un cuchillo lanzaba objetos por la ventana y amenazaba a los agentes y a parte del vecindario.

El policía convirtió la puerta en astillas. Acto seguido, el individuo —Jorge — armado con un cuchillo se abalanzó sobre el agente que tenía la cámara instalada en su casco e intentó apuñalarle. El policía esquivó la puñalada gracias a su escudo y, ayudado por sus compañeros, inmovilizó al agresor. Un sanitario apareció en el plano que grababa el agente e inyectó un calmante al agresor. Toda la intervención quedó registrada y, sin que nadie sepa muy bien cómo, la grabación acabó horas después en las redes sociales.

Los Mossos d’Esquadra no están analizando la actuación del agente, que según diversas fuentes consultadas es impecable, pero sí que investigan el hecho de que se registrara el operativo y acabaran las imágenes en Internet. Algunos expertos aseguran que la publicación vulnera varios derechos de las personas registradas.

El portavoz del Sindicato de Mossos d‘Esquadra (SME), Toni Castejón, aseguraba ayer que “hay decenas de agentes que están grabando sus intervenciones policiales para, de alguna manera, cubrirse las espaldas ante las falsas denuncias”. La presencia de cámaras, que los propios policías compran y se instalan entre las ropas y los cascos, ha crecido desde “el caso Raval de octubre de 2013”. El SME se presentó en las pasadas elecciones sindicales junto con el Sindicato de Policías de Cataluña (SPC) y el Colectivo Autónomo de Trabajadores Mossos d'Esquadra (CAT-ME). Las tres fuerzas se agruparon bajo un mismo nombre, la Trisindical, y consiguieron ser el segundo sindicato más votado.

Desde la Trisindical se ha exigido en varias ocasiones a Interior que dote a cada agente con una cámara de grabación individual para que queden registradas todas las actuaciones. “El mosso que lleva una cámara por cuenta propia de poco le sirve, porque las filmaciones deben estar bien reguladas para que no se pueda manipular la imagen ni cortar o editar las secuencias…”, asegura Castejón. El portavoz del SME tiene claro que para que tengan validez “deben tener una serie de garantías”.

Falta grave

Un abogado especializado en la protección de los intereses de los distintos cuerpos policiales, y que prefiere mantenerse en el anonimato, tiene claro que “la difusión de imágenes o de cualquier información que se conozca por razón laboral del policía, como es el caso, está tipificada como una falta disciplinaria grave”. El letrado advierte: “Siempre digo a mis clientes que hay que tener cuidado con WhatsApp, Facebook, Twitter y el resto de redes sociales... un agente se lo envía a un compañero, este a otro y en minutos las imágenes están en la otra punta del mundo”.

La catedrática de derecho penal de la UAB, Mercedes García Aran, es clara a la hora de valorar jurídicamente este tipo de prácticas: “La captación de determinadas imágenes con fines de control y de garantía es lícita pero eso no autoriza a una divulgación masiva”. Esa utilización podría vulnerar el derecho al honor y a la propia imagen de las personas grabadas. García Aran conoce bien al cuerpo de los Mossos d’Esquadra. De hecho, participó en la redacción del código ético de la policía catalana que encargó el exconsejero de Interior, Joan Saura. “Soy partidaria de grabar las actuaciones policiales como mecanismo de control, pero los agentes deben saber que no todo se puede colgar en las redes sociales”.