La Generalitat seguirá adelante con las tres leyes de ruptura

Munté defiende que la creación de las ponencias para redactar las normas es legal

La Generalitat desoye, de momento, cualquier advertencia sobre la ilegalidad de las tres leyes de ruptura que Junts pel Sí y la CUP quieren empezar a tramitar en el Parlament. "No daremos ningún paso atrás", mantuvo este jueves la consejera de Presidencia, Neus Munté, después de la reunión entre líder del PP catalán, Xavier García Albiol, y el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont.

Albiol le trasladó a Puigdemont la intención del Gobierno de actuar contra las leyes de ruptura en cuanto el Parlament cree las ponencias, previsiblemente este martes.

El aviso no inquietó a los dirigentes independentistas: "Estamos absolutamente determinados a continuar adelante con la hoja de ruta porque cumpliremos con nuestro compromiso, el que surgió de las urnas el 27 de septiembre", aseveró Munté, que defendió la viabilidad de las ponencias. La Generalitat sostiene que tiene competencias para legislar en los tres ámbitos en los que entran las leyes: seguridad social, hacienda, y régimen jurídico.

El Gobierno catalán lo esgrimirá ante el Constitucional para defender que discutir la redacción de estas leyes en el Parlament es legal. "No hay margen jurídico para tumbarlas", sostuvo Munté.

Sin embargo, los partidos independentistas ya trabajan para responder a la suspensión provisional de la norma, un trámite automático cuando el Gobierno presenta un recurso ante el Constitucional contra un acuerdo tomado en una Comunidad Autónoma.

Los independentistas buscarán fórmulas para seguir redactando las leyes sin incumplir explícitamente el mandato del Constitucional. Una estrategia similar se usó con la consulta soberanista del 9-N: después que el TC la impugnara, la Generalitat organizó una votación análoga camuflándola en un proceso participativo.

El Gobierno encontrará el apoyo de la CUP en cualquier fórmula de desobediencia. "Que recurran lo que quieran", enfatizó en una entrevista en Radio 4 la diputada Anna Gabriel, que menospreció la posibilidad de acabar inhabilitada por el TC. "El Constitucional, de momento, no tortura la disidencia política. Qué harán, ¿inhabilitarnos? Que lo hagan, otros ocuparán nuestro puesto".

Reunión con el PP

La coincidencia de la entrada en el registro de las ponencias legislativas y la reunión de Albiol y Puigdemont tensó el encuentro entre ambos: "El tono es correcto, nos hemos dicho las cosas como se las dicen las personas civilizadas", valoró el dirigente popular.

Puigdemont encontró en Albiol más diferencias que con cualquier otro partido. Según el diagnóstico del PP, en el 90% de cuestiones la Generalitat y su formación están alejadas, pero en el 10% restante –en temas económicos o leyes como la del cambio climático, que se discutirá en los próximos meses— pueden dialogar. En el plan independentista no hay nada que hacer. Para Albiol, las tres leyes pendientes de redacción en el Parlament son propias "de un Estado totalitario".

El presidente de la Generalitat culminará la semana que viene la ronda de contactos con los partidos con un encuentro con la CUP y otro con Junts pel Sí. Hoy continuará con las reuniones protocolarias al asumir el cargo, celebrando el primer encuentro con la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau.

En Comú no cree que las leyes sean prioritarias

En Comú Podem se sumó ayer a las críticas contra Junts pel Sí y la CUP por registrar en el Parlament las tres leyes de ruptura para reclamar la creación de las ponencias que permitan redactarlas. La formación de la izquierda alternativa insiste en que la prioridad es el referéndum para que los catalanes decidan si quieren seguir formando parte de España y que una vez se conozca ese diagnóstico es cuando debería plantearse las leyes que hay que redactar.

Una delegación de En Comú Podem liderada por Xavier Domènech, se entrevistó ayer con la dirección del PSC y la diputada Carme Chacón. "Hemos venido a compartir el diagnóstico sobre la situación política", dijo Domènech, antes de cargar contra el intento de repetir la fórmula del bipartidismo. "La mesa de negociación está en Madrid, no aquí", dijo la exministra, quien insistió en que los socialistas están abiertos a todos los partidos para echar a Mariano Rajoy.

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