La Generalitat blinda los bienes del monasterio de Sijena

La medida se adopta tras la actuación policial que llevó a Aragón una de las piezas, pese a que estaba protegida en Cataluña

Sigue la polémica por los bienes del monasterio oscense de Santa María de Sijena, que conservan el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) y el Museo de Lleida. Se trata de 96 piezas de carácter ritual que las monjas cedieron en depósito a la Generalitat en 1973 de forma indefinida y, sobre todo, las pinturas de la sala capitular del monasterio, que tras ser quemadas al comienzo de la Guerra Civil, fueron trasladadas --expoliadas aseguran desde Aragón-- a Barcelona y se exhiben en una de las salas del MNAC, junto a las obras maestras del románico. Este martes, una de las medidas que ha adoptado el Gobierno de la Generalitat ha sido blindar la posible salida de estas piezas, si no cuentan con la autorización del consejero de Cultura y con el informe previo de la Junta de Museos.

El acuerdo, según hace constar en una nota el Departamento de Presidencia, se toma en base a la sentencia del Tribunal Constitucional de 2012 que señalaba "que la competencia relativa a la protección de los bienes históricos-artísticos procedentes del Monasterio de Sijena que se encuentran en Cataluña corresponden a este territorio, ya que es el que está protegiendo estos bienes al ejercer su competencia exclusiva". La sentencia, no cuestionaba la propiedad de los bienes, pero sí que la protección le correspondía a Cataluña, puesto que estaban en esta comunidad.

Neus Munté, en la rueda de prensa posterior a la reunión del Gobierno, ha explicado que "la decisión se ha tomado en base a la sentencia del Constitucional y otra de abril del Supremo. Ya que es una competencia estatutaria que nos avala y que recoge también la ley del patrimonio". Según Munté, "el litigio no ha llegado a su fin, pero tenemos toda la legitimidad, en base a nuestras competencias, para generar esta cobertura". La portavoz también ha recordado que las obras procedentes de Sijena forman parte del fondo museístico del MNAC y tienen la consideración de Bien Cultural de Interés Nacional, y las del Museu Diocesà de Lleida están catalogadas como colección desde 1999.

A los dos pleitos abiertos desde hace tiempo por los bienes muebles y las pinturas de la sala capitular del monasterio de Sijena se ha unido una nueva polémica, que seguro ha llevado adoptar la medida: Una acción policial ordenada por un juez de Aragón se llevó de casa de sus dueños barceloneses a Zaragoza una pequeña cuna de plata, procedente de un belén del siglo XVI o XVII de Sijena. La pieza había salido a la venta en Barcelona, pero acabó siendo retirada de la subasta por la Generalitat por no haber sido informada, tal y como marca la ley de patrimonio por tratarse de una pieza inventariada en el catálogo de patrimonio catalán. Todo, sin que la Generalitat tuviera conocimiento, ni fuera avisada previamente.

La Generalitat, tras conocer los hechos, envió una carta al Ministerio del Interior manifestando su queja por no haber sido informada de la operación y reclamaba conocer su paradero. La cuna sigue en Zaragoza, pese a que el juez de Huesca que lleva el caso se ha inhibido y será un juzgado de Barcelona quién decidirá sobre la propiedad de la ya famosa cuna de Sijena. El gobierno, tratando de evitar situaciones parecidas, no ha dudado este martes en poner una tirita en la herida, antes de que se produzca, para evitar hechos parecidos.

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