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Las clínicas Funnydent debían dos millones de euros en seguros sociales

La Seguridad Social comenzó a tasar los bienes de la empresa en septiembre ante un posible embargo de sus centros

Un exalto cargo de Funnydent certifica que, hasta noviembre, momento en el que dejó la empresa, esta acumulaba una deuda de casi 800.000 euros con la Seguridad Social. Otras fuentes cifran que esa cantidad ascendía a los dos millones de euros en enero. "La última vez que se pagó seguros sociales fue en junio, cuando yo entré", explica la exdirigente. Certifica además que las nóminas de los más de 140 empleados que tenía la sociedad cuando la abandonó superaban los 300.000 euros mensuales. Había que pagar también una cantidad similar a las nóminas en seguros sociales, que se iban acumulando. "En septiembre llegó el primer requerimiento de la Seguridad Social. Cristóbal entró en un plan de pago con ella, pero se lo saltó", relata la confidente. El dueño de las nueve clínicas que cerraron el pasado jueves sin previo aviso dejando sin terminar los tratamientos de miles de pacientes ingresó este lunes en prisión provisional sin fianza acusado de estafa.

A partir de septiembre, el organismo público comenzó a tasar los bienes de la sociedad para cubrirse las espaldas ante un posible embargo. La primera de las clínicas que visitó la Seguridad Social fue la de Torrejón de Ardoz. El inventario se siguió realizando en el resto de centros hasta noviembre, cuando se avisó al dueño de Funnydent de que estaba incumpliendo el acuerdo de pago suscrito unos meses antes.

Para esta antigua dirigente de Funnydent, la empresa no era viable, algo que le hizo saber en diferentes ocasiones. "No se dejaba asesorar por nadie. Empresas de tal envergadura necesitan un experto en finanzas. No creo que Cristóbal haya querido estafar, lo que ha tenido es una mala gestión". Lo cuenta esta extrabajadora que, asegura, vio en muchas ocasiones como López Vivar regalaba tratamientos a los clientes en sus ostentosas clínicas. "Montar un centro así cuesta entre 400.000 y 800.000 euros, pero los locales eran todos alquilados", señala.

Otra exempleada certifica que aunque el dueño de Funnydent les debía el salario de varios meses, todos pensaban que cobrarían. “Cristóbal mandaba flores, decía que pagaría en cuanto pudiera y que iba a subir el sueldo". Otros trabajadores, sin embargo, cuentan que les mandaba mensajes o emails amenazantes, aunque lo entendían como fruto de una enajenación pasajera. Una auxiliar de la clínica de Móstoles afirma que muchos sabían que la empresa estaba mal, pero que parecía que la cosa iba a ir mejor, que podían llegar inversores, nunca que cerraría de la noche a la mañana.

Otra compañera asegura que López Vivar "despedía a quien quería cuando quería". Cifra en una media de 20 personas las bajas y las altas cada mes. Una exempleada, que tampoco quiere dar su nombre, narra que la gente estaba confiada en cobrar porque veía al dueño comprarse coches de 120.000 euros, organizar fiestas por 22.000 en New Garamond, una de las mejores discotecas de Madrid, y comidas en el restaurante La Chopera para más de 60 personas que pagaba él solo. Pero los orígenes fueron mucho más humildes. "El primer centro lo abrió en Móstoles en enero de 2012. Alquiló un local pequeño con otra persona y montaron un consultorio. Miraba la boca de los pacientes y como no tenía ni idea, les recetaba Paracetamol, que sabía que no era malo. Como veía que tenía mucha afluencia de clientes, contrató a un dentista y comenzó el negocio", resume otra extrabajadora los inicios de López Vivar.

Impagos de nóminas desde julio

Los impagos en las nóminas de los trabajadores comienzan en julio, tal y como han podido acreditar varios de los trabajadores de Funnydent. En noviembre, el abogado laboralista Juan Jiménez-Piernas recibe la llamada de cuatro trabajadoras, entre ellas una directora de clínica, que acusan a López Vivar de impagos. En diciembre, el letrado tiene las primeras conciliaciones con los abogados de la empresa. Ofrecen diferentes cantidades para evitar litigios, pero Jiménez-Piernas las rechaza. “No se aceptaron porque, a la vista del importante volumen de deudas, el riesgo de impago ya no solo era con la empresa, sino también con Fogasa”. Este organismo dependiente del Ministerio de Trabajo garantiza los pagos a los trabajadores de empresas insolventes o en concurso de acreedores siempre que esas cantidades no hayan sido comprometidas en acuerdos administrativos, como es una conciliación de las partes.

“A principio de la semana pasada llamé varias veces al abogado de la empresa para cerrar los acuerdos apalabrados en diciembre, pero tenía el teléfono desconectado. Me enteré de que había dejado de trabajar con Funnydent poco después de las conciliaciones de diciembre”, explica Jiménez-Piernas. Otras fuentes confirman que los abogados de la sociedad dejaron de llevar los temas de López Vivar porque no les pagaba. Cuenta, además, que el dueño de las clínicas se comprometió a regularizar los pagos a los trabajadores antes del 5 de febrero. De no ser así, los odontólogos amenazaron con abandonar la empresa ese mismo día. Algunos creen que esa perspectiva pudo precipitar el cierre de los centros.

"Con chófer y guardaespaldas"

Una joven que trabajó como auxiliar en la clínica de Móstoles cree que López Vivar, en prisión de forma provisional y sin fianza acusado de estafa, no trabajaba solo. Menciona a Gema Grajera, la número dos de López Vivar y mano derecha en las lujosas oficinas desde las que operaba la empresa en Navalcarnero. No es la única. Otras compañeras atestiguan que todo lo que ocurría pasaba por las manos de Grajera. “Es muy lista. La única que tenía bien fría la cabeza y tenía acceso a todo. Cuando digo todo es todo”. Este periódico ha tratado de ponerse en contacto con Grajera, pero no ha sido posible. “Llevaba chófer y guardaespaldas”, señala otra trabajadora del centro de Móstoles.

La misma persona narra que Grajera hizo las veces de directora de la clínica mostoleña en diferentes momentos. “Daba presupuestos y decía a los clientes que llevaran el dinero al día siguiente. El resto lo financiaba y le hacía descuento. Se metía a los clientes en el bolsillo”. Pero había algo que le sorprendía más y para lo que aún no ha encontrado respuesta: “Me llamaban cada 30 minutos de la oficina central preguntando cuánto dinero tenía en la caja. Les decía el dinero que tenía en efectivo y Grajera mandaba un repartidor y se lo llevaba. Nunca había más de 300-400 euros en los centros”.

El mensaje de audio del jefe

El mismo día que cerraba sus clínicas, López Vivar enviaba un mensaje de voz por Whatsapp a sus trabajadores, al que ha tenido acceso EL PAÍS. Explicaba que se encontraba reunido con la Guardia Civil, con la directora Alba y la cirujana María (con cuyo apellido se confunde y los presentes ríen) y que había llegado a un acuerdo para que todos los empleados cobraran el paro a partir del lunes. En el mensaje de audio, el dueño de los centros Funnydent señala que aquellos que tengan “desajustes en la nómina” deben mandar un email a una dirección concreta de correo electrónico y que se le regulará la nómina “siempre que sea dentro de los sueldos estipulados”. López Vivar deja en manos de un juez el cobro de los sueldos atrasados porque “la empresa no tiene dinero para pagar ahora mismo”.