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Madrid ultima la recogida de basura orgánica en un quinto contenedor

El objetivo es cumplir las directrices europeas para 2020: una reducción del 20% en generación de basura.

El Ayuntamiento de Madrid ultima un plan estratégico de residuos que pondrá en marcha “por fases” la recogida segregada de la basura orgánica. Los ciudadanos deberán separar en su domicilio los restos de alimentos y colocarlos luego en el conocido como quinto contenedor, de color marrón, para su reciclaje. El objetivo es cumplir las directrices europeas para 2020: una reducción del 20% en generación de basura. Además, el vertedero de Valdemingómez está cerca de colmatarse y no hay sitio para otro. La implantación comenzará en un año en hoteles y restaurantes de la almendra central y los grandes emisores de residuos de la periferia; en dos años, se ampliará a las viviendas en tres o cuatro distritos, y en 2020 al resto de la ciudad.

La única manera de reducir un 20% el volumen de basura generada es profundizar en la separación en origen, es decir, en los hogares. La separación de la recogida de restos orgánicos en contenedores de otro color (en otras ciudades españolas es marrón) debe permitir incrementar el reciclaje y reducir la incineración.

El vertedero de Madrid, en el parque tecnológico de Valdemingómez, recibió en 2014 (último año con datos) 1.196.164 toneladas de basura proveniente de la capital (3.165.235 habitantes) y de Arganda del Rey (55.307 habitantes). De media, cada día llegan al vertedero 3.277 toneladas de residuos. Cada madrileño genera un kilogramo de basura diario, sin contar turistas (más de ocho millones al año) y trabajadores de otras urbes (1,4 millones).

Tras el descenso registrado en los peores años de la crisis, el volumen de residuos volvió a crecer en 2014 (un 0,84%). Según la concejal de Medio Ambiente, Inés Sabanés (Ahora Madrid), el plan estratégico de residuos que prepara con el horizonte de 2020 “está pensando para un crecimiento continuo” del volumen de basura. “La Unión Europea mandata que se reduzca un 20% la generación de residuos y se recicle el 50% del total que llega al vertedero”, explica la concejal a EL PAÍS.

En 2014, sólo se recuperaron 71.082 toneladas de materiales reciclables, es decir, el 6% del total. Se incineraron 241.730 toneladas (el 20% del total), generando 145.163 megavatios-hora de energía, de los que un tercio se vendieron y el resto sirvió para hacer funcionar el parque tecnológico. Madrid es líder en generación de energía a partir de la basura; en total, produce el equivalente al gasto anual de 59.367 viviendas. El resto de vertidos (el 74% del total) terminaron en el vertedero.

Carne o fruta, pero no cabellos o pañales

50% de reciclaje en 2020. El contenedor marrón para residuos orgánicos ya funciona en numerosas ciudades españolas —de País Vasco, Cataluña, Murcia, La Rioja, etcétera— y es clave para cumplir el objetivo de la Unión Europea (trasladado a la normativa estatal en 2011) de elevar el reciclaje de basura al 50% para 2020.

Compost y gas metano. A ese cubo irían los restos de alimentos y ramas cortadas. Su destino será convertirse en compost usado como fertilizante o usarse para generar gas metano.

Carne, pescado y fruta. El Ayuntamiento de Barcelona puntualiza: se pueden tirar restos de carne, pescado, pan, fruta, verdura, marisco, frutos secos, huevo, tapones de corcho, bolsas de infusión, papel de cocina y servilletas manchados de aceite o restos de jardinería. Pero no cabellos, pañales o excrementos animales.

Ocho de cada 10 toneladas de vertidos que llegan a Valdemingómez proceden de los hogares (el resto, de la actividad económica).

Actualmente existe un servicio de recogida en puntos limpios de vidrio, envases, papel y cartón, pero los restos que llegan en bolsas de basuras suponen el 71% del total de basura generada. Los envases son el 5%; el vidrio, el 3%; el papel y cartón, el 3%. Por eso resulta clave profundizar en el reciclaje de los restos que ahora se juntan sin diferenciación en las bolsas de basuras.

De cada bolsa, el 40% de los residuos se incineran; el 39% de restos, sin embargo, son orgánicos y se pueden tratar para producir compost, que luego se vende como fertilizante (en 2014, 14.462 toneladas) y sirve incluso para generar gas metano.

Además, mejorar la separación en los hogares contribuiría a reducir los costes del tratamiento de la basura en Valdemingómez, que en 2014 ascendieron a 71 millones de euros. Y a evitar que el vertedero se colmate; al ritmo actual, llegará a su límite en 2018.

Vida útil hasta 2018

Valdemingómez abrió en 1978 como vertedero. Con una inversión de 143 millones de euros, el exalcalde Alberto Ruiz-Gallardón (Partido Popular) lo convirtió entre 2005 y 2011 en un parque tecnológico que permite el reaprovechamiento energético de basura.

Pero está encajonado entre la M-50, el límite municipal de Rivas y Getafe y los nuevos barrios de Villa de Vallecas. “No se puede ampliar”, admite Sabanés. Y no hay más suelo no urbanizable en el término municipal para otro.

El PP apostó por duplicar el aprovechamiento energético de la basura, es decir, la incineración. “Es absolutamente necesario ampliar la vida útil del vertedero al máximo”, decía en 2011.

Sabanés, que proviene del partido ecologista Equo, disiente. “Hay que reducir la incineración y acabar con los malos olores de las instalaciones. Si cumplimos el mandato de la UE, no hará falta un nuevo vertedero”, dice la edil.

Primero, hoteles y restaurantes

La recogida separada de restos orgánicos comenzará en los hoteles y restaurantes de la almendra central, y los grandes productores de residuos de la periferia. En dos años, se ampliará a todo el tejido comercial y a las viviendas de tres o cuatro distritos representativos, primero con un cubo comunitario en cada edificio y luego con un quinto contenedor en la calle. En 2020, estará en marcha en todo Madrid.

El Ayuntamiento hizo encuestas a 1.600 vecinos “y queda clara su opinión favorable”, indican fuentes municipales.

El plan de residuos está ligado a los contratos de basura, que expiran a finales de año (FCC opera en siete distritos céntricos, y Urbaser y Ferrovial en los 14 periféricos). El gobierno municipal de Manuela Carmena debe decidir aún si recupera la gestión directa del servicio con una sociedad pública o vuelve a adjudicarlo a empresas privadas. En cualquiera de los casos, las condiciones técnicas (entre ellas, el quinto contenedor) serán muy similares.

Además, está comprando camiones nuevos (80 en los próximos dos años) porque admite que en enero se han producido “problemas de calidad” en los distritos periféricos por las averías de unos vehículos demasiado viejos ya. “Ha habido incidencias, denuncias de no recogida en el norte”, explica la concejal Inés Sabanés.