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Los atropellos no frenan el avance del lobo en Madrid

“Lo importante es que hay una población consolidada en el Sistema Central", alertan los expertos

Los expertos apuntan a un incremento de la población de lobos, aunque en menos de un año han muerto tres ejemplares atropellados en la Comunidad de Madrid, los dos últimos en una semana. En la Sierra Norte viven tres grupos reproductores, unos 25 ejemplares. Solo uno de los cánidos arrollados sería “madrileño”, el hallado en Manzanares el Real. Los otros procederían de las manadas que llevan años asentados en Segovia.

Juan Carlos Blanco, biólogo y experto en el lobo, explica que los atropellos son muy complicados de evitar en una zona tan tupida de viales como la Comunidad de Madrid. Los kilómetros que recorre un ejemplar al día tampoco ayudan. “Lo importante es que hay una población consolidada en el Sistema Central, mañana se podrían acabar los lobos de Madrid, pero volverían porque están ahí en Segovia, Ávila, Guadalajara, son los mismos”, puntualiza.

Los agentes forestales de CCOO apuntan como solución al problema, la construcción de pasos para la fauna. El caso de la autovía A1, donde se arrolló a un lobo “es especialmente sangrante porque parte dos zonas de enorme valor ecológico”, concretan.

Las tres manadas “madrileñas” han elegido el extremo norte de la región, la vertiente meridional de la sierra de Guadarrama. Viven en un medio relativamente bien conservado, con una densidad de población muy baja (20 habitantes por kilómetro cuadrado) y una gran cantidad de ungulados silvestres para alimentarse. Entre ellos, la cabra montesa, que con más de 4.000 ejemplares se ha convertido en una plaga de difícil control. En Segovia hay unos 50 lobos.

“La verdadera incógnita es si de aquí seguirán hacia el sur, porque las manadas seguirán aumentando”, se plantea Blanco. Aunque existe algún corredor, el biólogo no los ve “tirando recto hacia el sur, hay demasiadas infraestructuras y población”. Blanco mira hacia el este, hacia Guadalajara. “Ese es para mí el futuro paraíso de los lobos, con áreas muy despoblados y ganadería escasa, lo que implica poco conflicto social”, enumera. De ahí pasarían a Cuenca, Teruel, Castellón… y quizá en algún momento alcancen Sierra Morena, donde el lobo agoniza. “El avance es muy lento, porque hay lugares como en Ávila o Salamanca en los que se les somete a un control tanto legal como ilegal por el daño que hacen al ganado”, explica.

En Madrid se encargan del seguimiento de la especie agentes forestales y un equipo de la Consejería de Medio Ambiente, dirigido por Blanco. Este año, los forestales detectaron a dos camadas, una de tres lobeznos y otra de cinco. En 2013, miembros de la Asociación Sierra Carpetania grabaron a varios cachorros, muestra de que el lobo ya no se limitaba a entrar y salir de la región como venía haciendo desde 2007 procedente de Castilla y León. Había vuelto tras más de 70 años de ausencia.

Los ganaderos se quejan de los daños que causan a sus rebaños. Desde 2011 se han contabilizado 196 ataques. Medio Ambiente pagó el año pasado compensaciones por 46.000 euros a los afectados y anunció que construirá refugios para el ganado. Además, correrá con los gastos del 30% del coste de los seguros.

 

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