El alcalde de Girona promete el cargo en un nuevo pleno

El edil revindica su "derecho a equivocarse" después de que se anulara la sesión del viernes

Albert Ballesta fue elegido ayer nuevo alcalde de Girona en sustitución de Carles Puigdemont en un nuevo pleno municipal después de que fuese anulado el del pasado viernes por un defecto de forma, pues el edil ni prometió ni juró el cargo. El candidato de CiU reivindicó “su derecho a equivocarse” y contó solo con los 10 votos de los ediles del equipo de Gobierno. Toda la oposición —salvo la edil del PP— votó nulo para mostrar otra vez su rechazo por la elección como alcalde del que fue número 19 de la candidatura de CiU en las municipales.

La fórmula empleada el viernes por Ballesta, que los servicios jurídicos del Consistorio determinaron que no era legal, no fue exactamente la propuesta por la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI). La AMI añadía al juramento o promesa del cargo un texto propio, que fue el empleado a mediados del año pasado por Carles Puigdemont al acceder a la alcaldía, y que Ballesta olvidó.

Para enmendar el defecto de forma se tuvo que convocar de nuevo un pleno extraordinario de urgencia. Al tomar la palabra, el ya alcalde, aseguró “no tener ningún problema en reconocer que se equivocó”, y mantuvo que es “el primero que lamenta este suceso y en quien recae todo el peso de este error” y que con la repetición del pleno “se han querido hacer las cosas bien hechas”. En la votación los cuatro ediles de ERC, CUP, PSC y dos de Ciudadanos emitieron de nuevo un voto nulo y al texto que ya escribieron el viernes —“Girona quiere democracia”—, ayer añadieron “rigor”.

En su turno de palabra la oposición calificó el hecho de “grave error” negativo para la Institución, reclamó que algo así “no volviera a suceder” y aseguró rotundamente que se había hecho “el ridículo”. La concejal de Ciudadanos Miriam Pujola fue la que tuvo las palabras más duras con el nuevo alcalde y puso en duda incluso que se tratara de algo “no intencionado”. La edil aseguró que es un error “que no se puede permitir”, tanto por su profesión de secretario de Ayuntamiento, como por el informe jurídico que se le pasó, como por el papel que tenía delante.

Desde la CUP, Laia Pèlach no quiso “hacer leña del árbol caído”, pero aseguró que no se trata de un simple error, sino que es un “cúmulo de errores” y recordó que por encima de todo está el nombre de la institución, “que ha quedado tocado”.

“Imperativo legal” y “Estado catalán libre”

La frase textual empleada ayer por Ballesta fue: “Prometo, por imperativo legal cumplir fielmente las obligaciones del cargo de edil/alcalde del Ayuntamiento de Girona con lealtad al Rey, y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del estado y del Estatuto de Autonomía de Cataluña”.

Después añadió: “Por expresión democrática de la voluntad ciudadana, anuncio que quedo a disposición del nuevo Parlamento, del presidente y del Gobierno de la Generalitat de Cataluñaa que surge de las elecciones del 27 de septiembre, para ejercer la autodeterminación de nuestro pueblo y proclamar, junto con todas las instituciones, el Estado catalán, libre y soberano”.

La portavoz del PSC, Sílvia Paneque, aseguró que el error no es haber tomado mala posesión del cargo, sino “la elección de un candidato, que alguien que no haya sido elegido directamente por la ciudadanía pueda ser el alcalde de Girona”. La única que no aprovechó su turno para la crítica fue Maria Mercè Roca (ERC), que se ratificó en lo que dijo en el pleno anterior y mostró ganas de empezar a trabajar. En el pleno de ayer, como en el del viernes, el portavoz de CiU, Carles Ribas, no hizo uso de su turno de palabra.

Albert Ballesta ha tenido un aterrizaje complicado en la alcaldía de Girona. La elección como candidato de una persona que no era ni edil ha provocado las críticas generalizadas de la oposición que mostró explícitamente su desacuerdo en las formas en el primer pleno de investidura. Lo calificaron de “engaño”, “fraude”, “capricho de Puigdemont” y “falta de respeto” hacia el resto de ediles del grupo y hacia la ciudad. La apuesta por Ballesta que ocupaba la 19 posición de una lista de 25 ediles, provocó que los nueve concejales del equipo de Gobierno tuvieran que rechazar la vara de alcalde y que las ocho personas que le antecedían en la lista tuvieran renunciaran a acceder a su acta de concejal.

Finalmente, parece que con este segundo pleno de investidura se pone fin a dos semanas kafkianas llenas de tensas reuniones, discusiones, decepciones y sorpresas, desde la elección del candidato —por parte del mismo presidente de la Generalitat de alguien de fuera del equipo de Gobierno— hasta la inusual obligatoriedad de repetición del pleno por un defecto de forma. Todo, a los ojos de los gerundenses, bastante inverosímil.