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COMER Y BEBER

Concentrado nikkei

Con la ambición de volver a las esencias de la cocina japo-peruana, el chef limeño Luis Arévalo acaba de inaugurar Kena

Con la ambición de volver a las esencias de la cocina japo-peruana, el chef limeño Luis Arévalo acaba de inaugurar Kena, un local desenfadado en el número 11 de una calle con solera, Claudio Coello.

Al cruzar la puerta solo hay que elegir si sentarse en la apetecible barra, donde se exhibe producto fresco y se puede observar a Arévalo trabajar concentradísimo; en el lounge, junto al ventanal y con cámaras que muestran en directo los movimientos del cocinero; en el salón; o, al fondo, en el Pisco Bar, especializado en cócteles.

Cualquiera de los cuatro espacios, ideados por el arquitecto Nacho García Vinuesa, es buena opción, pero quizá la barra sea la más divertida y económica (menú de mediodía por unos 20 euros; menú degustación, por 70 euros; a la carta, por 50 euros).

Tras un pisco soul como refrescante aperitivo, empieza la caravana de platos: gyozas de rabo de toro; ceviches variados; anticuchos (brochetas, que en la tradición peruana se elaboran con carne de corazón de res) de mollejas de cordero; ostras... Un surtido, fiel resumen de tradición nikkei.

Tras su paso por Kabuki, 99Sushi Bar y Nikkei 225, Arévalo es uno de los mejores representantes de esta cocina. “Me he embarcado en una aventura”, confiesa el chef sin dejar de preparar sushi. Sus propuestas no buscan sorprender al comensal (“quiero apostar por el producto y los buenos platos”), sino convencerle con la contundencia de un trabajo bien hecho. Y lo consigue.

La sucesión de platos divierte al paladar mientras la mirada se entretiene con los pescados, los cortes o las formas que Arévalo va dibujando en la barra.

La bodega, desde un manzanilla, Xixarito, hasta varios champanes, acompaña con gracia la velada. Al terminar sólo queda una cosa por elegir: el tipo de pisco con el que se quiere despedir este concentrado nikkei.