MARTINE REICHERTS / DIRECTORA GENERAL DE CULTURA DE LA UE

“San Sebastián 2016 ha sabido enderezar el rumbo tras un inicio controvertido”

Martine Reicherts felicita a los organizadores de la capitalidad donostiarra "por haber superado un comienzo difícil"

San Sebastián

San Sebastián celebra este sábado el inicio del programa oficial de la capitalidad cultural europea, una semana después de que lo hiciera Wroclaw (Polonia), ciudad con la que comparte la distinción en 2016. Un hecho semejante no se repetirá en España hasta el año 2033. Martine Reicherts (Luxemburgo, 1957), directora general de Cultura y Educación de la Comisión Europea, opina que la crisis migratoria y la amenaza terrorista, tan de actualidad hoy en Europa, dan una dimensión singular al lema Cultura para la convivencia que envuelve todo el proyecto donostiarra.

Pregunta. ¿Son la cultura y la educación instrumentos necesarios para la transformación social, como pretende la capitalidad europea San Sebastián 2016?

Respuesta. Es evidente que cultura y educación tienen que servir para mejorar la sociedad actual. Hay muchos elementos que indican que San Sebastián puede contribuir a ello. Es el mejor símbolo de lo relacionado con la cultura y la educación universitaria y estoy absolutamente feliz de que San Sebastián haya sido elegida capital europea junto a la polaca Wroclaw.

P. San Sebastián ha sido muy golpeada por el terrorismo. ¿Le parece adecuado que esta ciudad se erija en un símbolo de la convivencia en paz?

R. Todos conocemos la historia de San Sebastián y lo que ha pasado aquí, pero otras ciudades europeas, como París, también viven azotadas por el terrorismo. La única respuesta al terrorismo es la educación y la apertura. Es también importante para esta ciudad que el terrorismo ya es pasado y que gracias a la apertura se puede responder al terror y a la sinrazón.

P. Incluso la gestión del proyecto de la capitalidad ha estado salpicada de enfrentamientos políticos. ¿Vio peligrar el proyecto San Sebastián 2016?

R. Yo sé que el proyecto ha sido controvertido. Cada vez que hay varias ciudades aspirantes hay polémica, porque los que no han salido elegidos nunca están contentos. En un primer tiempo fue difícil, pero durante los últimos 12 meses se ha enderezado el rumbo y solo podemos felicitar a los organizadores. Durante este año San Sebastián ha contactado con las anteriores capitales culturales para adquirir las buenas prácticas. Fruto de ello, ha recibido el premio Melina Mercury, dotado con 1,5 millones, por seguir las recomendaciones dadas por el Comité de Seguimiento [de la CE]. Solo me queda felicitar a las autoridades de San Sebastián por haber superado un comienzo difícil.

P. El lema de la capitalidad, “Cultura para la convivencia”, ha tomado relevancia en la actualidad ante el fenómeno migratorio que viven Europa. Francia y Holanda han alertado de un riesgo de fractura en la UE. ¿Cuál es su visión?

R. La situación es muy difícil en este momento. Recibir a miles de personas desplazadas no es fácil. Por eso, nosotros estamos trabajando en una labor de comunicación para que se utilice la cultura, la educación, el deporte y la juventud para dar una respuesta a este fenómeno. La acción europea se basa en dos ejes: primero, el control de las fronteras, y segundo, fomentar la cultura, la educación, el deporte y la juventud para integrar a los inmigrantes y a las personas excluidas. La única solución para acoger a estas personas y evitar la radicalización, sea de extrema izquierdas o extrema derecha, es más educación.

Martine Reicherts, durante la entrevista.

P. ¿Cuál debe ser la herencia de la capitalidad en 2017 y años sucesivos?

R. La experiencia nos enseña que la elección de una capital europea pone el foco en ciudades que no son muy conocidas pese a ser lugares maravillosos, como es el caso de San Sebastián. Es la primera vez que estoy en San Sebastián y ya me apetece volver. Las autoridades deben conseguir prolongar el efecto llamada que produce la capitalidad. ¿Cómo? San Sebastián tiene que continuar ofreciendo eventos y mantener una oferta atractiva en el exterior.

P. En el campo de la educación, ¿qué le parece la situación de España, con siete leyes aprobadas en democracia y la posibilidad de que se derogue la que se aplica desde hace solo dos años?

R. En el reparto de competencias, a la CE no le corresponde juzgar las políticas educativas de los Estados miembros, solo podemos dar apoyo y consejo. Yo sé que la reforma está siendo controvertida, pero no tenemos los resultados concretos de su aplicación. Pero una cifra muy positiva es que España es el país número uno en acogida de estudiantes de Erasmus. España ha mejorado mucho en aumentar la edad media de escolarización y se ha reducido el abandono escolar, al pasar del 26% al 22%, aún por encima de la media europea. La Comisión está a punto de publicar el informe denominado semestre europeo, que recoge recomendaciones a los Estados, del que no conocemos aún los resultados, pero en materia educativa no va a incluir ningún punto negativo para España.

P. ¿Hay que hacer más esfuerzo con los Erasmus y ampliar las ayudas?

R. Erasmus Plus es un programa muy ambicioso que destina 14.000 millones de euros en siete años. Todas las cifras demuestran que los jóvenes que participan en el programa Erasmus tienen mayor facilidad para acceder a un empleo. Yo lanzo un reto a los políticos. Incorporar a 500.000 nuevos alumnos a este programa costaría mil millones de euros. Es mucho dinero, pero no es nada. Teniendo en cuenta que el empleo es una de las prioridades, soy partidaria de afrontar una inversión así en favor de la juventud.

P. ¿Qué recomienda Europa sobre la formación y elección de los profesores? ¿Cómo deben ser los alumnos del siglo XXI?

R. La Comisión está trabajando en la agenda de competencias para mejorar la formación del profesorado, que debe compartir sus conocimientos más que imponerlos. En un mundo tan tecnológico como el actual, la realidad es que el 30% de los alumnos desconoce las tecnologías de la información. No saber usar un ordenador es como no saber escribir con un bolígrafo.

P. ¿El Plan Bolonia está funcionando bien? ¿Necesita retoques?

R. Ahora mismo funciona bien y España está trabajando en la misma dirección que plantea Bruselas. Pero es necesaria una revisión porque todos los diplomas tienen que ser homologables para favorecer la movilidad y el intercambio de estudiantes. Esto está siendo complicado porque cada vez hay más asignaturas y su equiparación es difícil.

P. ¿Qué hay que hacer para que las universidades europeas no aparezcan siempre por detrás de las estadounidenses en los rankings de calidad?

R. Es ciertamente un desafío que nos preocupa. En Europa se está formando una red para el intercambio de buenas prácticas entre universidades. Por ejemplo, en Holanda, la Universidad de Eindhoven ha puesto en marcha un proyecto con la multinacional Phillips para establecer una colaboración entre el mundo académico y el empresarial. Ese es uno de los modelos del futuro.