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Centenares de opositores demandan a Metro por el examen de maquinistas

Los aspirantes reclaman la repetición de las pruebas por las "irregularidades" cometidas

Centenares de opositores han acudido desde las 08.00 horas hasta las 19.00 al registro de la Comunidad de Madrid en Gran Vía, 3 para presentar una demanda colectiva contra Metro por las "irregularidades" cometidas en los exámenes para conductor del suburbano. A las pruebas, que se realizaron el sábado y el domingo distribuidas en siete turnos, se presentaron 11.600 personas para 360 plazas

El objeto de la demanda era en primer lugar, la realización de la misma prueba -las 36 preguntas eran iguales para los cuatro modelos de test psicotécnico- pero en días y horas diferentes: cuatro sesiones el sábado y tres el domingo. Esto facilitó, según los demandantes, la distribución de imágenes del examen por Internet antes de que hubieran terminado las dos últimas pruebas del domingo (la de las 11.00 y la de las 15.00). "Cuando me enteré no me lo podía creer. Te indignas, enojas y te sorprendes. Después de toda la preparación no entiendes que las plazas vayan a ser para los que tenían las respuestas", dice Javier, que hizo el examen el sábado a las 17.30 y estuvo cinco meses preparándolo.

Otros de los motivos de la demanda son la obligación de hacer el examen con lápiz en vez de con bolígrafo, la falta de resguardo para demostrar la asistencia al examen o la entrega del examen con nombre y apellidos en vez de ser un código de barras. "He hecho muchas oposiciones y nunca me había pasado nada así. no me separan los datos, no me dan una copia ni resguardo. Si yo tengo cualquier problema, ¿qué puedo hacer? Si no tengo justificante", se pregunta Ana. Otros ven en estos aspectos la facilidad para engañar en los resultados. "Es indignante, porque dábamos por hecho que alguien entraría por enchufe, pero ahora parece que ya tenían repartidas las plazas: nadie puede reclamar, las respuestas se pueden borrar. Esto no es serio", apunta Alba. 

Esta indignación es la que ha llevado a organizar turnos durante este miércoles para poner las reclamaciones. Delegados sindicales de UGT han acompañado a los demandantes en el proceso para explicar los pasos a seguir. "A ver si nos podéis orientar un poco que estamos bastante perdidos", se oye dentro del registro. Lo primero era un escrito de reclamación previa a la vía contenciosa administrativa para el consejero de Transportes de la Comunidad de Madrid y otro escrito para la Dirección General de Gestión de Personas de Metro.

"Hemos presentado dos escritos para que la reclamación también le conste a Metro", dice un miembro de UGT, mientras resuelve dudas entre los opositores. "Decenas de personas nos han autorizado para presentar sus escritos porque viven en el extrarradio o trabajan y no han podido venir. No paran de llegarnos", ha explicado una delegada de UGT. 

Dudas sobre el proceso

Dentro del registro, los opositores comparten sus dudas sobre el proceso. "Era todo muy raro desde el principio", dice María Luisa, "no sé porque la búsqueda de empleo público la tiene que organizar una empresa privada". La incertidumbre también alcanza a la puntuación de las pruebas. El consejero delegado de Metro, Juan Bravo, ya anunció el lunes que el test piscotécnico -del que se distribuyeron las respuestas- no era puntuable, sino que solo era apto o no apto, mientras que la prueba de comportamiento y personalidad, de 147 preguntas, sí era la que conllevaba una puntuación numérica. "Eso no puede ser, ¿cómo te van a puntuar la personalidad? Si eran preguntas de cómo te organizas el trabajo, tu forma de reaccionar ante situaciones... Es absurdo", se queja Lucía. 

Todos los demandantes renuncian a dar su nombre por miedo a represalias. "Yo incluso creo que todos los que estamos poniendo la demanda ya vamos a pasar a una lista negra", asegura Juan quien añade que a pesar de ese temor quiere protestar para que se repita el examen. 

Metro ha anunciado también este miércoles que iba a trasladar a la fiscalía la publicación de las imágenes de los exámenes en Internet porque “tienen como claro objetivo dañar la imagen de la compañía, evitar el correcto desarrollo de la selección y alargar los plazos para la contratación”.