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La falta de personal colapsa las urgencias de La Paz

Las salas del área deberían acoger seis pacientes pero en ellas se encuentran más de veinte

Más de 20 pacientes hacinados en salas concebidas para acoger a seis sin que se incremente el personal que cuida a los enfermos. Así de complicada estaba ayer la situación en las urgencias del Hospital La Paz, un centro sanitario público que con sus más de 1.300 camas es una referencia en la sanidad madrileña. Los trabajadores destacan que la falta de personal hace imposible respetar el plan diseñado por la dirección para atender a los pacientes, y denuncian que hay enfermos graves que se han quedado en un sillón durante 48 horas.

El hospital ha organizado el área en tres distintas salas. Dos de ellas deberían acoger a seis pacientes; la tercera, divida a su vez en tres salas más pequeñas, a 18. Por cada seis enfermos debería haber un enfermero y un auxiliar.

Ayer, sin embargo, las salas estaban desbordadas. Una de ellas la ocupaban 20 pacientes, aunque solo 16 en camas: cuatro de ellos estaban sentados un sillón, en su mayoría hombres mayores. El espacio entre cama y cama era casi inexistente y el personal sanitario se desplazaba con dificultad entre una y otra. “En las demás salas la situación es la misma”, asegura Javier Pérez, un enfermero interino que lleva dos años y medio trabajando en urgencias. Añade que hay otra sala que solo cuenta con sillones y un baño donde los pacientes no pueden asearse.

Fuentes de la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (AMYTS) hacen hincapié en que “desde el pasado sábado hay un problema con las urgencias de La Paz, que están colapsadas. A las 14.30 de hoy [por ayer] había unos 60 pacientes pendientes de ingreso. Mucho de ellos seguramente tengan que permanecer ahí hasta la noche”, informa Fran Serrato.

Miguel Salas, celador afiliado al movimiento asambleario del hospital y miembro de la junta de personal, explica que “la única solución que ofrece la dirección del hospital es la contratación de 13 enfermeros y 8 auxiliares más, pero solo durante 15 días y para los turnos de mañana, tarde y noche, lo que es claramente insuficiente. Además, el desbordamiento de urgencias afecta también a los celadores y al resto del personal”. Salas aclara que el colapso es un problema estructural, vinculado a la pérdida de 1.000 camas y 7.000 puestos de trabajo que han sufrido los hospitales madrileños a lo largo de los últimos años.

"Pico inesperado"

También los demás trabajadores insisten en que un incremento puntual de personal no puede ser la solución: "La Paz incluye también el Hospital Carlos III y el de Cantoblanco, y estas salas son las únicas de urgencias. Sin embargo, llevan 50 años sin reformar y no están preparadas para la demanda que tienen", explica Pérez.

Otra trabajadora, que no quiere dar su nombre, asegura que es imposible atender a 20 pacientes con la cantidad de personal prevista para cuidar a seis. “Los trabajadores de refuerzos ni siquiera tienen el tiempo de entender bien las tareas que tienen que llevar a cabo. Sobre todo, si se equivocan en algo es el personal a cargo de la sala el que tiene que hacerse responsable por sus errores”.

Fuentes del hospital afirman que la congestión de las urgencias se debe a que un cambio del tiempo ha determinado un pico en la afluencia al hospital. “La mayoría de los pacientes de este centro son mayores: han aumentado los casos de insuficiencia respiratoria y las descompensaciones. Y por eso el número de pacientes sube y las urgencias se llenan. Para los próximos meses, es decir, el periodo en el que se suele difundir la gripe, la Comunidad tiene previsto poner en marcha un plan de contingencia”, aseguran.