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Esquerra descarta ahora pactar con Colau y el PSC se muestra dispuesto

ERC está molesta por la reacción de Colau y Pisarello al pacto de investidura de Puigdemont

Nuevo escenario político en el Ayuntamiento de Barcelona tras la investidura el pasado domingo del nuevo presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, que pone fin por ahora a un largo ciclo electoral. Tanto el gobierno de Barcelona en Comú como los dos partidos candidatos a ser socios estables de la alcaldesa Ada Colau, ERC y PSC, aguardaban el desenlace para decir si se sentaban a hablar de pactos estables. Pero el grupo municipal de los nacionalistas critica ahora duramente la gestión de la alcaldesa y descarta pactar, mientras el PSC se muestra dispuesto e ello.

El Gobierno también cree que ha llegado el momento y apremia a republicanos y socialistas a “fijar condiciones y concreciones para dar estabilidad a un ejecutivo de cambio y de izquierdas en Barcelona”. Fuentes del Ejecutivo aseguran que el entorno de Colau siempre se ha mostrado partidario del acuerdo, pero que lo ha aplazado primero por las elecciones autonómicas de septiembre y luego por las generales de diciembre.

Han pasado siete meses desde que Colau y su equipo gobiernan en Barcelona en minoría: tienen solo 11 de los 41 concejales. Hasta ahora, con los votos de ERC (5), PSC (4) y la CUP (3) han conseguido que la alcaldesa fuera investida por mayoría absoluta, o sacar adelante medidas de calado, como la ampliación presupuestaria de 100 millones de euros con cargo al superávit o las ordenanzas fiscales. En cambio, Colau no consiguió apoyos para aprobar el presupuesto, que está prorrogado de acuerdo con las últimas cuentas del exalcalde Xavier Trias (CiU). Los necesitará también para sacar adelante el Plan de Actuación Municipal, el PAM.

El portavoz del grupo municipal de ERC, Jordi Coronas, afirmó ayer con rotundidad que su partido “ahora mismo descarta cualquier pacto estable”. ERC, partido al que a finales del año pasado se consideraba socio preferente de Colau, se muestra ahora crítico con la gestión municipal. “Les pedimos que se dediquen al 100% a la ciudad y tengan más actitud de gobierno, hasta ahora han estado más pendientes de las campañas que de los proyectos de ciudad. Tienen muchas ideas (vivienda, turismo…) pero han pasado siete meses y no podemos compartir un proyecto que no existe”, aseguró.

Coronas se mostró visiblemente molesto con las reacciones vía twitter de Colau y el primer teniente de alcalde, Gerardo Pisarello, al pacto de investidura entre Junts pel Sí y la CUP. “No nos han gustado nada”, dijo, y reprochó a Colau y Pisarello que saquen pecho de la victoria de En Comú Podem en las generales, adviertan de que “el cambio real es cuestión de tiempo” y no subrayen los resultados del 27-S, “cuando en el Parlament salió elegida una mayoría independentista”. “El problema”, concluyó, “es que ahora se tendrán que posicionar con el procés”.

Por su parte, el jefe de filas del grupo socialista, Jaume Collboni, mantiene su discurso, en el que se muestra partidario de “un acuerdo de gobierno de izquierdas lo más estable posible, en base a programas, en clave Barcelona, vinculado a la aprobación de los presupuestos y el PAM, y al margen del contexto político catalán y español”. Collboni consideró que el acuerdo de estabilidad debería “cerrarse en las próximas semanas o meses” y recuerda, en tono de advertencia, que en general, los tres partidos de izquierdas han tenido hasta ahora una actitud paciente.

 “Mensajes personales”

 Desde la CUP recordaron que la formación asamblearia siempre ha dicho que en ningún caso quiere formar parte de un pacto estable y se mostraron “expectantes” ante la evolución de eventuales acuerdos. La concejal María José Lecha recordó que el apoyo de la CUP ha sido determinante para investir a Colau por mayoría absoluta o sacar adelante las ordenanzas fiscales, y por el contrario, se quejó de que el Gobierno municipal les ha “menospreciado”. Lecha rechaza hacer sangre con los tuits de Colau o Pisarello en los últimos días a propósito de la investidura en el Parlament gracias a los votos de la CUP. “Los enmarco en expresiones personales, aunque a veces desafortunadas”, afirma ante algunos mensajes publicados por algunos militantes de la CUP han interpretado como muy beligerantes.

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