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Barcelona lidera la compra de vehículos verdes en 2015

Los coches eléctricos e híbridos suponen el 3% del total de matriculaciones

El año pasado se vendieron en la provincia de Barcelona 3.678 coches verdes, incluidos los eléctricos y los híbridos. La cifra supone uno de cada cinco de los que se venden en España y coloca el área Metropolitana como líder en la adquisición de ese tipo de vehículos: representan el 3% del total de matriculaciones, frente al 2% de los coches verdes que se matriculan en Madrid. Pese al liderazgo de la capital catalana y su entorno, las estadísticas de los vehículos estrictamente eléctricos son bajas y el mercado de la movilidad sostenible se salva por el tirón de los vehículos híbridos, cuyas ventas en 2015 crecieron un 38%.

Pese a que en la Zona Franca se encuentra una de las principales factorías europeas de vehículos eléctricos, la de Nissan —donde se fabrica en exclusiva para todo el mundo la furgoneta eNV200—, en Barcelona al sector puramente eléctrico le cuesta arrancar. En 2015 solo se vendieron 470 vehículos totalmente eléctricos.

El portavoz de Anfac, la patronal de los fabricantes de automóviles, David Barrientos, admite que pese a liderar las matriculaciones, las cifras de vehículos verdes “son modestas”. Pero subraya una cifra: comparadas con la penetración de los primeros modelos híbridos hace unos años, las ventas de los eléctricos son un 16% superior: “El mercado va más rápido”, celebra.

Peatones, 'bicis’ y transporte público, apuestas de la ciudad

La concejal de Movilidad del Ayuntamiento de Barcelona, Mercedes Vidal, recuerda que la estrategia de movilidad del consistorio “pasa por dar prioridad a las modalidades no motorizadas, en línea con el Plan de Movilidad Urbana 2013-2018”, aprobado en el anterior mandato. El consistorio trabaja en tres líneas, explica: “La apuesta por los peatones (con pacificaciones y supermanzanas para ganar espacio para las personas); la apuesta por las bicicletas; y por el transporte público con el despliegue de la nueva red de bus y tranvía”. Respecto a las modalidades motorizadas, Vidal apunta que la prioridad del ejecutivo “es dar prioridad a los vehículos que utilizan tecnologías que reducen el consumo de energía y emisiones de CO2 y especialmente las que reducen las emisiones contaminantes locales”. “Hoy la motorización eléctrica (pura o híbrida, con baterías o pila de hidrógeno) es la única que garantiza cero emisiones locales”, recuerda. De ahí, que tras dejar claro que la prioridad son los peatones, las bicicletas y el transporte público, la concejal hable de “avanzar hacia la electromovilidad en todos los medios de transporte, sobre todo en la movilidad cautiva del coche privado y la red viaria”.

Barrientos subraya especialmente el hecho de que el vehículo eléctrico más vendido en Barcelona sea la furgoneta eNV200 y atribuye su éxito al hecho de que “la ciudad está a la cabeza del e-commerce, que requiere una entrega física y qué mejor que hacerla con un vehículo que consuma poco pero tiene gran espacio de carga”. En su opinión, “Barcelona siempre ha estado a la vanguardia de las nuevas tendencias y ha anticipado algunas soluciones de movilidad que después se han extendido a otras ciudades, así que es un buen síntoma que Barcelona tenga la mayor cuota de mercado de vehículos eléctricos e híbridos”.

Desde el ayuntamiento de Barcelona, el director del programa de vehículo eléctrico, Àngel López, celebra que Cataluña, sin contar los modelos híbridos, esté tres veces por encima en penetración en el mercado respecto al resto del Estado. López reconoce, con todo, que pese a la implantación las cifras no acaban de despegar y considera que lo básico es crear “contexto: entre administraciones públicas, red de recarga, ayudas a la compra, medidas como la gratuidad de peajes de la Generalitat de acceso a Barcelona...” y cita el caso de la plataforma Live, en la que participan administraciones, fabricantes, las eléctricas o la DGT. Solo el Ayuntamiento de Barcelona cuenta con una flota de 357 vehículos eléctricos: coches de limpieza, mantenimiento, para los concejales o motos de la policía local.

López enumera las tres razones por las que hasta ahora no ha despegado el sector eléctrico: precio más elevado de los vehículos verdes que los tradicionales, menor autonomía y escasez de puntos de recarga. Y, ante la evidencia de que en Barcelona ya no es una cuestión de red de recarga, —“hay infraestructura, cuarenta puntos de recarga rápida”, recuerda—; y que hay varias bonificaciones en tasas municipales, apunta que la clave es “mostrar con coches de reparto, taxis o autobuses que es posible”. Otro factor que ayudaría, añade, es que las ayudas públicas fueran “permanentes y estables”.

“Por mucho esfuerzo que haga el Ayuntamiento, los vehículos eléctricos tienen poca autonomía y además hay poca infraestructura de carga”, analiza José María Sánchez Baena, secretario del Sindicat del Taxi de Catalunya, que conduce un taxi propulsado con gas licuado. Baena señala también que los taxistas apenas pueden escoger entre unos cinco vehículos verdes, entre los que destacan los híbridos, propulsados principalmente por un motor térmico al que ayuda otro eléctrico.

Desde Nissan son optimistas con el despegue de los vehículos eléctricos en los próximos años, aunque ahora solo representan el 0,11% del total en España. ¿De qué depende que se confirme la mejora? Volvemos a lo mismo: de que se acabe desarrollando una infraestructura de carga —incluso en el ámbito privado—, de que los incentivos a la compra sean estables, que exista colaboración público-privada para impulsar las flotas verdes y que cree un marco de comunicación y difusión. Con esos problemas resueltos, en Noruega un 14,9% de la flota son eléctricos, frente al 0,3% de Reino Unido o el 0,8% de Francia.