Navalcarnero se hunde

Las cuevas ilegales cuya construcción ordenó Baltasar Santos, exalcalde del PP, imputado en tres causas y que dejó una deuda municipal de más de 200 millones, sufren otro derrumbe

Las cuevas construidas ilegalmente en Navalcarnero entre 2004 y 2011 por orden de Baltasar Santos, alcalde del PP de 1995 a 2015, han sufrido un nuevo derrumbe, sin víctimas, en la madrugada del viernes. “Navalcarnero se hunde”, afirma el actual regidor, José Luis Adell (PSOE), que denuncia que anteriormente ya se han producido al menos otros cinco hundimientos y dos inundaciones en la red de galerías de más de dos kilómetros de extensión y tres niveles de profundidad a la que el anterior equipo de gobierno otorgaba una antigüedad de 350 años. Las obras se realizaron sin ningún tipo de proyecto, licencias o estudio geológico. Para Adell, “la situación es muy grave; existe un peligro real de que un día se produzca una desgracia”.

“Fraude de ley” en unas obras sin permisos

  • Baltasar Santos, alcalde del PP en Navalcarnero entre 1995 y 2015, ordenó la construcción de una red de cuevas bajo la plaza principal del municipio sin proyecto, estudios previos, licencias ni los permisos necesarios. Se extienden más de dos kilómetros por tres niveles.
  • La Intervención General del Estado concluyó que Santos cometió un “fraude de ley” por las irregularidades del proyecto, al que se habrían desviado 30 millones de otras partidas municipales. En total, dejó una deuda de más de 200 millones.
  • Santos está imputado en tres procesos por prevaricación, malversación y falsedad en documento público.
  • El exalcalde se presentó a las municipales del pasado mayo por la Unión Reformista Ciudadana (URCI). En octubre renunció a su acta de concejal.

El derrumbamiento de la cueva afectada, situada en la plazuela de los Macacos, en el casco urbano de la localidad de 26.000 habitantes, ha provocado daños en dos viviendas aledañas. El boquete abierto por el desprendimiento del terreno, de casi un metro de diámetro y tres de profundidad, se ha producido junto a una escultura en bronce y con pedestal de granito inaugurada en 2006 en homenaje a las personas mayores. El temor esta tarde era que la obra, de Luis Martín de Vidales Gómez y bautizada Nuestras raíces, terminara varios metros bajo tierra.

“Lo que ha pasado puede volver a ocurrir en cualquier zona por donde discurren las cuevas excavadas los últimos años”, advertía Adell, que lleva años denunciando “las obras megalomaníacas” que su antecesor realizó saltándose la ley. La Policía Local se encargó de realizar un perímetro de seguridad con cinta plástica. Los técnicos municipales prohibieron la bajada a la zona derruida, ante la falta de garantías.

La cueva donde se produjo el derrumbe, de unos 40 metros, pertenecía a una vivienda privada cuyos dueños murieron y pasó a ser propiedad del Ayuntamiento al no dejar descendencia. En 2006 el Consistorio levantó un solado de cemento con la intención de hacer la cueva visitable y unirla al conjunto de galerías artificiales excavadas bajo la plaza de Segovia y cuyo coste Adell estima en unos 30 millones de euros. Aunque Santos, que con su gestión dejó una deuda superior a los 200 millones, pretendía conectar la galería con la plaza en el corazón del municipio, terminó renunciando a hacerlo.

Terreno colapsado

El hundimiento se produjo junto a una escultura de bronce y granito.

El proyecto que partía de la plazuela de los Macacos no se concluyó por varios derrumbes que dejaron enterrados en el lugar los puntales, carretillas y demás material. El Consistorio decidió entonces cegar la obra. Aun así, el suelo cedió varias ocasiones. Como remedio, el entonces equipo de gobierno del PP echó más tierra en el área, colapsando la parte superior de la cueva. “A lo largo de los años el suelo iba cediendo, ya que era de arena. La solución que se les ocurrió fue meter más y más arena en la parte más perjudicada, hasta que al final tanto peso ha provocado que el techo de la galería se venga abajo”, explica Juan Benito, concejal de Hacienda y presidente de Vecinos por Navalcarnero.

La justicia ordenó la paralización de las cuevas nuevas en 2011 tras una denuncia presentada por el PSOE, que Santos ignoró. El exalcalde, que terminó expulsado del PP —Esperanza Aguirre, presidenta regional del partido, rectificó y no le dejó presentarse en las municipales del pasado mayo a raíz de las informaciones de EL PAÍS—, está imputado en tres causas: por la construcción de las cuevas bajo la plaza de Segovia por los delitos de prevaricación y malversación de caudales públicos; por prevaricación tras ignorar los continuos informes de la Intervención; y por prevaricación administrativa, malversación de caudales públicos y falsedad en documento público por un polideportivo sin terminar en el que el Ayuntamiento gastó 10,5 millones y la concesionaria 2,7 (según los informes de peritaje municipales, al menos cinco millones no se habrían gastado).

La exconsejera de Empleo, Turismo y Cultura de la Comunidad de Madrid, Ana Isabel Mariño, afirmó en marzo del año pasado, durante un pleno de la Asamblea de Madrid, que las cuevas de la plaza de Segovia “no existían” hasta su construcción a partir de 2004. Los técnicos de Patrimonio del Gobierno regional emitieron informes en 2012 y 2014 en los que no se garantizaba la seguridad de la infraestructura. “Hemos denunciado todas las irregularidades posibles y el peligro que plantean ante los responsables de Patrimonio de la Comunidad de Madrid infinidad de veces”, recuerda Adell. El complejo también sufrió dos inundaciones en verano. La última, de unos 15 centímetros de hondo, afectó a más de 10 metros de un túnel.

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Tuberías al aire tras el desprendimiento.

Obra de un fontanero

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Bloque de granito junto al último derrumbe en Navalcarnero.

El principal constructor de la red de cuevas proyectadas por Santos fue el fontanero municipal, Cirilo Lucas Sánchez. Una placa de granito en la entrada a las cuevas del Concejo, bajo la plaza principal de Navalcarnero, le honra como el “alma de este sueño que hace posible que esta arquitectura quede para siempre unida al Navalcarnero eterno de las generaciones venideras”. La humedad y las bajas temperaturas caracterizan un itinerario por las cuevas, donde la mala ventilación favorece la presencia de agua en las paredes en perjuicio de los frescos de motivos florales y medievales de Alberto Pirrongelli, maestro del trampantojo y pintor de cámara de Santos. “Conseguir que el terreno quede consolidado va a costar un disparate de millones”, sentencia Adell. El regidor socialista advierte que “por la zona horadada sin permisos ni nada transcurren tuberías de la luz, del agua, del gas... Si un día se produce un chispazo, a saber lo que puede provocar en el subsuelo de Navalcarnero”.