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Costa Fleming se reinventa

Una asociación reivindica esta zona de la Castellana, famosa en los setenta por los bares de alterne, como lugar de ocio y meca gastronómica

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—¿Tú en qué costa veraneas?
—Yo, en la Costa Fleming.

Con esta simple respuesta, el periodista Raúl del Pozo acuñó el nombre de un barrio de Madrid, el situado entre la Castellana y Padre Damián, entre el Bernabéu y Mateo Inurria. Eran los setenta y Costa Fleming era lugar de distensión, de copas y bares, de prostitución. La tradición nocturna le venía al barrio de 20 años atrás, cuando un joven Frank Sinatra y un jovencísimo Elvis Presley revolucionaban la música desde el otro lado del Atlántico. Y de allí llegaron los cientos de marines americanos movilizados para la guerra de Corea que tenían la base en Torrejón de Ardoz y vivían en modernos apartamentos cerca de la plaza de Castilla. El barrio se conocía entonces como Corea, por semejante invasión. La zona pronto se convirtió en un hervidero de nuevas formas de vida nocturna. Los dólares, el whisky, el Malboro y la prostitución marcaron la calle de Doctor Fleming.

De ahí fue fácil convertirla en los sesenta en una de las zonas de la farándula que viviría su época dorada en la década siguiente. Pero el tiempo, la especulación y el boom inmobiliario terminaron convirtiendo Costa Fleming en un reguero de sucursales bancarias, donde los locales de antaño eran solo supervivientes. Llegó el pinchazo de la burbuja y la crisis. Y a partir de ahí, la reinvención.

“Antes ibas por el barrio y solo veías antiguas sucursales con el cartel de se vende o se alquila. Pero de repente empezamos a ver movimiento, cómo abrían nuevos locales: restaurantes típicos de Malasaña, panaderías, tiendas gourmet. Sitios distintos a los que estábamos acostumbrados en el barrio”, explica Juan Luis Galaso, uno de los fundadores de la asociación Costa Fleming. Él y tres compañeros decidieron aprovechar la nueva cara del barrio para crear una página web para mostrar todos los nuevos establecimientos. “Queríamos ponerlos también a ellos en contacto, crear un vínculo para hacer algo parecido a lo que hay en el barrio de las Letras”, cuenta Galaso. 

Ahora son 45 locales los adheridos a esta red comunitaria, que se inauguró este verano. “Queremos convertir Costa Fleming en un lugar de ocio y en un reclamo gastronómico. Creo que nuestro principal atractivo es la cantidad de restaurantes únicos y especiales que hay”. Pero no es el único proyecto: “Para primavera vamos a montar un mercadillo en el parque de San Fernando, que es precioso, y queremos organizar también un concierto. Para que no solo venga gente del barrio, sino de todo Madrid, y conozca qué fuimos y qué somos ahora”.

Aunque de las épocas de veraneo solo queden vestigios. Uno es el bar León Rojo, antes Red Lion para los primeros colonos.