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ERC evita apoyar explícitamente a Mas y reclama seguir negociando

Junqueras exige “responsabilidad” a Convergència y la CUP para alcanzar un acuerdo

¿Sigue Esquerra Republicana apoyando a Artur Mas como candidato a la presidencia de la Generalitat? El líder de ERC, Oriol Junqueras, tuvo que responder este lunes en varias ocasiones a esta pregunta. Y la respuesta no se movió de una calculada ambigüedad: sin citar la figura de Mas, en entredicho tras el tercer rechazo de la CUP a su investidura, el republicano mantiene que su partido es fiel "al compromiso" que firmó con CDC para formar Junts pel Sí. Un gesto favorable a Mas y otro contrario a lo que expresa el entorno del presidente: la exigencia de hacer lo que sea para evitar los comicios en marzo. "ERC no pone ninguna condición para llegar a un acuerdo. Todos los agentes que participan en esta negociación deberían continuar sobre la mesa", apuntó Junqueras, obviando que los republicanos son una parte activa de Junts pel Sí.

Fiel al estilo exhibido en estas semanas de negociaciones frustradas, Junqueras se puso de perfil ante el cruce de reproches entre Convergència y la CUP, agudizado tras el rechazo al candidato nacionalista.

Regaña a ambos partidos

El republicano fue vehemente en una única crítica: riñó a ambos partidos por dar por acabada la negociación antes de que expire el plazo. "Tenemos que agotarlo. Quedan seis días para seguir hablando y seguir negociando un acuerdo. Mientras hay vida hay esperanza", apuntó Junqueras, que envió un dardo a los otros partidos. "En vez de hacerse reproches, que busquen soluciones".

Joan Tardà pide al líder de CDC que “dé un paso al lado”

La posibilidad de que Artur Mas dé un paso atrás no solo se expresa de puertas adentro en Esquerra Republicana. El diputado electo en el Congreso, Joan Tardà, lo pidió ayer en Twitter: “Momentos de grandes decisiones y patriotismo. Si Mas da un paso al lado y cede la presidencia a un miembro de su partido, hacemos un Gobierno y el proceso va adelante”, apuntó el republicano, que retuiteó otros mensajes. Uno de ellos, de Josep Ginesta, secretario de Emprendeduría, Trabajo, y Función Pública de ERC: “Si CDC quiere mantener Junts pel Sí, la fórmula más sensata es que Mas dé un paso al lado, no hagamos elecciones y sigamos el proceso de independencia”.
A su petición también se sumaron varios cargos locales. El portavoz de ERC en L’Hospitalet, Antoni Garcia, lo pidió porque “la independencia es lo más importante”. También conminó a Mas a ceder la presidencia el edil de Sant Cugat y candidato número 11 al Congreso Èric Gómez: “La CUP, tras un espectáculo decepcionante, ya ha demostrado que tanto le da el proceso. ¿Mas también o dará un paso al lado?”. Más sutil fue el secretario de organización del partido en las comarcas del Ebro Adam Tomás, que usando una fórmula matemática deseó que el candidato “pase de ser una constante a ser una variable” en la negociación.
El presidente del partido, Oriol Junqueras, restó importancia a los mensajes: ni los desautorizó ni los avaló. “Siempre estoy de acuerdo con Joan Tardà y con los miembros de ERC que expresan las oportunidades que tenemos”, dijo, aunque luego matizó: “La posición oficial de ERC es la que expresa su presidente”. Una referencia a las muchas ocasiones en las que mantuvo que los republicanos respetarán la candidatura de Mas.

Junqueras aseguró que la cuadratura del círculo es posible: un acuerdo en el que ninguna de las dos partes "ceda en algo irrenunciable". Algo que se antoja imposible, visto el enrocamiento de CDC y la CUP, y que choca con otra petición reiterada de los republicanos: "Que todo el mundo haga lo que esté a su alcance para llegar a un acuerdo". ERC se posiciona también ante los comicios de marzo: una calculada equidistancia entre CDC y la CUP ya le permitió a la formación superar a los convergentes en las generales, y le puede aportar votos de los descontentos de ambos extremos si se confirman los nuevos comicios catalanes.

La mayoría de dirigentes republicanos es crítica con el inmovilismo de CDC y la CUP, tal y como se visualizó en la ejecutiva de Esquerra. Consideran que los anticapitalistas tendrían que haber mostrado más voluntad de acuerdo, pero también verían con buenos ojos que Mas diera un paso atrás para facilitar un Gobierno independentista.

Esa opción, sin embargo, no se planteará de manera oficial. Los estrategas creen que Junqueras no debe hacer ninguna demanda explícita que sea considerada como una traición en Convergència, que cargaría toda su artillería contra los republicanos ante cualquier paso en falso.

ERC seguirá insistiendo en público en la posibilidad de acuerdo hasta última hora y rechazando los comicios en marzo, una posición que Junqueras ve como "un escenario lleno de incertidumbres". Los republicanos creen posible la victoria en unos comicios, pero dudan de la viabilidad del proceso soberanista: su triunfo puede quedar en nada si no es capaz de formar Gobierno con una CDC derrotada y en crisis interna y una CUP más cercana a Podemos que a Junqueras.

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