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Las claves del ‘caso Pujol’

El expresidente catalán vuelve a declarar, pero en la Audiencia Nacional, donde insistirá en que la fortuna de sus hijos procede del legado del abuelo Florenci.

El expresidente de la Generalitat, Jordi Pujol, volverá a declarar como investigado (antiguo imputado) en febrero. Dirá, con toda seguridad, que la fortuna amasada por su familia en el extranjero procede de una herencia del abuelo Florenci. Y reiterará que se siente víctima de una “causa general” por lo que su apellido representa. La investigación, que no le cree, le sitúa como “nexo” de una familia asimilada ya a una organización criminal —todos los Pujol son investigados por blanqueo y fraude fiscal— que se ha repartido fondos de origen ilícito a la sombra de la presidencia de la Generalitat. A la espera del 10 de febrero, día señalado por la Audiencia Nacional para su declaración y la de su mujer, Marta Ferrusola, ¿en qué punto se encuentra el caso Pujol? ¿Qué se sabe, qué se ignora y qué está en discusión?

Los pagos de empresarios. La policía y la fiscalía detallan pagos hasta de 11,5 millones de euros de empresarios a Jordi Pujol Ferrusola, la mayoría a partir de 2004. La investigación considera que son trabajos ficticios porque no hay facturas ni informes que los justifiquen. Y concluye que fueron una tapadera para que Pujol Ferrusola, Júnior, recibiera comisiones ilegales a cambio de su papel como “conseguidor” en las adjudicaciones públicas. Las empresas que pagaban generosamente al primogénito viven, precisamente, de los concursos públicos. El primogénito, además, cobró por trabajos sobre materias muy diversas y sin ninguna relación entre sí, por lo que cabría suponer que es experto en todas ellas. En su declaración como imputados, los empresarios defendieron la realidad de las “gestiones” y “asesorías” de Júnior. Él mismo alega que eran acuerdos verbales y que la mayoría se hicieron cuando su padre ya había dejado la presidencia y CiU había sido desalojada de la Generalitat.

El origen de la fortuna. Es la pregunta clave del caso. En julio de 2014, el expresidente confesó que su familia había mantenido una cuenta en Andorra (con cuatro millones) oculta a Hacienda. Y que los fondos proceden de una herencia de su padre. Los hijos que aún tenían dinero allí (Pere, Mireia y Marta) lo regularizaron antes de que se abriese una causa en Barcelona tras la querella de Manos Limpias. El primogénito también fue imputado y admitió que gestionó los fondos hasta el año 2000 y los hizo crecer invirtiendo en “láminas financieras”, una suerte de bonos del tesoro opacos. Después, repartía los rendimientos entre la familia. La juez de Barcelona que llevó el caso cree que no es razonable que los hermanos acabaran repartiéndose un millón cada uno cuando, diez años, antes, la fortuna equivalía en pesetas a 841.000 euros.

Los investigadores ven la tesis del legado como un “mero relato” sin base. Sobre todo, porque los Pujol no han aportado pruebas que la acrediten. La familia admite, en ese sentido, que no dispone de ningún documento por la naturaleza opaca del legado. “Se desconoce el origen de los fondos” allí depositados, admiten juez y fiscal. La única explicación razonable, agregan, es que procedan del cobro de comisiones ilícitas durante la presidencia de Pujol (1980-2003).

Andorra responde. En verano de 2015, Andorra remitió a la Audiencia Nacional toda la documentación bancaria de Jordi Pujol Ferrusola y su mujer desde los años noventa. El caso dio un vuelco. La comisión rogatoria recoge todos los movimientos hacia y desde paraísos fiscales, cuyo alcance aún se ignora. El juez, en todo caso, considera que las cuentas presentan “abonos en efectivo de origen desconocido que no pueden asimilarse a una actividad legal”. A partir de esa información se acordaron las entradas y registros en las viviendas y empresas de la familia, en Barcelona, el pasado 26 de octubre.

¿Tuvo cuentas Pujol padre? El juez cree que Pujol padre fue titular de al menos una cuenta en Andorra con 1,8 millones. En concreto, la número 63.810, abierta por el primogénito en 2000. El juez cree que el expresidente es el “titular real” de los fondos y que “utilizó a una persona interpuesta” (su hijo) para “ocultar” el origen del dinero. Tal conclusión se basa en dos cartas incluidas en la comisión rogatoria. Uno de los documentos, firmado por Jordi Pujol Ferrusola el mismo día de la apertura, señala que él “no es dueño de esos fondos”, sino que lo es su padre. Y otro, firmado por el expresidente de la Generalitat en mayo de 2001, reafirma que es el propietario del dinero y que, en caso de fallecimiento, debe pasar a manos de su mujer. La defensa de los Pujol sostiene que el expresidente nunca ha tenido cuentas allí y que solo se prestó a un ardid usado por Júnior para engañar a su pareja. Ambos estaban en proceso de reconciliación y Gironès había vinculado el éxito de ese proceso a un conocimiento detallado del dinero en Andorra. El hijo mayor pidió la carta a su padre e indicó al gestor de sus cuentas que se la exhibiera a Gironés y, después, la destruyera.

Los registros a la familia. La comisión rogatoria dio a conocer movimientos de cuentas entre Jordi y sus hermanos Pere y Josep, que la investigación también ve sospechosos. Esos movimientos motivaron la entrada y registro, el pasado 27 de octubre, en pisos y empresas de la familia, que empezó a ser investigada ya como una “organización” criminal estructurada (Júnior sería el gestor) y con reparto de funciones. El contenido de esos registros forma parte de una pieza secreta.

Hacia una sola causa. La juez de Barcelona que inicialmente investigaba el origen de la fortuna se ha inhibido en favor de la Audiencia Nacional porque todo es una misma cosa. Es decir, según la tesis de los investigadores, los ingresos millonarios del primogénito no se entienden sin el posterior “reparto” en las cuentas de Andorra a sus hermanos y a su madre. El juez José de la Mata considera que esos fondos son de “origen criminal” y que el primogénito los usó para acometer “inversiones en España y en el extranjero”. Se trata, al final, de saber de dónde han salido los millones que manejan los Pujol y dónde está el pecado original: si en un legado oculto del abuelo o en comisiones por obra pública. Hay quienes sitúan el origen real en el caso Banca Catalana.