Barcelona reclama para la ciudad el legado de Carmen Balcells

El ayuntamiento se suma al intento de la Generalitat de recuperar la documentación que la agente literaria vendió al Ministerio de Cultura

Todos los grupos municipales del Ayuntamiento de Barcelona —salvo la CUP, que se abstuvo— aprobaron ayer una proposición planteada por el PSC en la que reclaman que la ciudad sea la depositaria del legado de la agente literaria Carmen Balcells, fallecida el pasado septiembre. Balcells cedió por voluntad propia gran parte de su legado —integrado por 2.000 cajas y 2.000 metros lineales de documentación y borradores y originales de autores que ella representó, más de 200, entre ellos varios premios Nobel de Literatura— al Ministerio de Cultura en 2010 que pagó por ello tres millones de euros.

Lo que plantea ahora el Ayuntamiento es buscar alguna fórmula de colaboración entre el propio consistorio, el Ministerio de Cultura y la Generalitat para garantizar el traslado del legado. Y hacerlo con el departamento de Cultura, según coincidieron en señalar varios de los grupos municipales. “Ayer mismo hablámos de esta cuestión con el consejero Ferran Mascarell en el sentido de impulsar una acción conjunta para que el legado venga a Barcelona”, explicó Jaume Asens, tercer teniente de alcalde del consistorio. Asens considera que no hay impedimento alguno en ello aunque el ministerio se hiciera con el legado mediante pago de dinero: “es dinero público y, por tanto, también de los barceloneses”. “En ningún lugar está determinado que el fondo deba estar en Madrid, sobre todo porque el peso de la actividad de la agencia de Balcells estaba precisamente en Barcelona”, matizó el socialista Jaume Collboní que defendió la propuesta.

La iniciativa también apuntaba que el fondo documental debería depositarse en algún equipamiento de la ciudad para facilitar la promoción y difusión del legado. Fue ese, precisamente, el punto en el que hubo más matices. Jaume Collboni (PSC) propuso el edificio de la antigua Fundición de Cañones del inicio de La Rambla —cuya compra está negociando el Ayuntamiento con la Generalitat—, Jaume Ciurana (CiU) se inclinaba por la casa de la Literatura de Jacint Verdaguer o el archivo de la ciudad, Joan Puigcorbé (ERC) propuso algún lugar en Sarrià mientras Barcelona en Comú, apostaba por la “biblioteca nacional o la provincial cuando la tengamos”, defendió Asens.