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El Síndic investiga el suicidio de un menor transexual que sufría acoso

Ribó estudiará que mecanismos se llevaron a cabo para evitar el acoso escolar del que fue víctima por su condición sexual

Manifestación contra la transfobia y en memoria de Alan.

El Síndic de Greuges, Rafael Ribó, ha abierto este lunes una investigación para conocer las actuaciones previas que siguió de la Generalitat de Cataluña antes de que Alan, un joven transexual de 17 años, decidiera quitarse la vida el pasado 24 de diciembre después de "presuntamente sufrir una situación de acoso escolar", según un comunicado difundido por el organismo. La asociación Chrysallis, que agrupa a familias de menores transexuales, explica que el menor padeció varios episodios de acoso por parte de sus compañeros de instituto. Alan, que residía en Rubí (Barcelona), había cambiado de centro escolar recientemente y estudiaba en Sant Cugat del Vallès. La Administración catalana (a través de las consejerías de Enseñanza y Bienestar), la escuela y la familia estaban en contacto permanente para abordar la situación del menor y había una reunión programada para después de las fiestas, según explican fuentes conocedoras del caso.

El día de Navidad la Asociación Estatal de Familias de Menores Transexuales Crysallis se despertaba con un mensaje de WhatsApp de la madre del menor. "No pudo con la presión de la sociedad y nos ha dejado para siempre", escribió. El presidente de la delegación catalana de la entidad, David Tello, expresa de inmediato su "indignación, vergüenza y frustración" hacia la Administración que, según él, no está preparada para abordar la transexualidad con normalidad. Alan había conseguido este diciembre que le cambiaran el nombre en el DNI. Era el segundo menor catalán a quien se lo concedían, después de un procedimiento "duro y difícil" y que trata la transexualidad como "una patología", denunciaba Tello. Según las fuentes consultadas, los grupos de trabajo LGTB de la Generalitat habían hecho un seguimiento de la situación del menor para ayudarle a realizar todos los trámites para que su identidad quedara reflejada en la documentación. Además, señalan que se seguía el protocolo fijado para los casos de acoso escolar.

El presidente de Chrysallis en Cataluña aseguró este fin de semana que Alan "tenía todo el apoyo de su familia" y contó que el menor había sido ingresado en el Hospital Clínic por depresión tras ser víctima de acoso escolar. Al salir del centro sanitario sus padres decidieron llevarlo a otro instituto pero allí también sufrió bullying. A raíz de la muerte de Alan, se celebraron concentraciones en varias ciudades de España. La más numerosa fue la de la plaza de Sant Jaume de Barcelona. Allí se concentraron centenares de personas bajo la pancarta La transfobia nos mata. La presidenta de Crysallis, Natalia Aventin, aseguró: "Los chicos y chicas transexuales tienen que saber que la sociedad no les rechaza; Alan se merecía este homenaje después de recibir tantas muestras de desprecio por parte de la sociedad".

Durante la concentración, el presidente del Observatorio contra la Homofobia, Eugeni Rodríguez, anunció que había enviado una carta al Síndic de Greuges solicitando una investigación para conocer: "qué medidas y acciones activó la Generalitat ante el acoso que sufría Alan y si los mecanismos indicados en la Ley 11/2014 estaban implementados en las escuelas donde estudiaba el menor". Ribó ha anunciado este lunes la apertura de una investigación. Según el comunicado del propio defensor del pueblo catalán, la ley le otorga competencias "para garantizar los derechos de lesbianas, gais, bisexual, transgénero e intersexual y para erradicar la homofobia, la bifobia y la transfobia". El defensor ha solicitado informes a los departamentos de Enseñanza, Bienestar Social y Familia y Salud.

David Tello criticó este fin de semana que el procedimiento para conseguir que un menor transexual pueda tener su "nombre sentido" en el carné de identidad es arbitrario y depende de factores como "la religión, la educación o la sensibilidad" del magistrado que resuelve cada caso. Hasta el día de hoy lo han conseguido 27 menores en toda España. La Ley 3/2007 prevé "el cambio del nombre propio para que no resulte discordante con el sexo reclamado". No obstante, el texto requiere que la persona que hace la solicitud sea mayor de edad.

Tello destaca la dureza de escuchar que alguien llame a tu hijo por un nombre de pila con el que no se siente identificado y se queja de una legislación que pide un diagnóstico de "disforia de género" para poder cambiarlo. Chrysallis está en contra de este requisito porque "trata la transexualidad como una patología". La ley española también pide que la persona solicitante se haya sometido a un tratamiento médico para "acomodar sus características físicas a las correspondientes al sexo reclamado". La asociación también lo rechaza porque algunas personas transexuales no se quieren someter a tratamientos de hormonación.

No es la primera ocasión que el Síndic estudia la situación de los adolescentes LGTBI en las escuelas e institutos de Cataluña. Ribó ya ha sugerido en otras ocasiones actuaciones específicas como mecanismos de protocolo, detección y seguimientos de este tipo de casos o programas de formación específica dirigido a los profesores para prevenir el acoso homofóbico.