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Junts pel Sí y la CUP, cerca de un pacto sin discutir sobre Mas

Los negociadores dejan para los próximos días los puntos que más les dividen: BCN World, Aguas Ter-Llobregat y sanidad

Artur Mas (dentro) recibe una camiseta de la seleccion catalana de futbol.
Artur Mas (dentro) recibe una camiseta de la seleccion catalana de futbol. EL PAÍS

Junts pel Sí y la Candidatura d’Unitat Popular retomaron ayer las negociaciones para arrancar la legislatura en Cataluña con la misma intención con la que la empezaron: cerrar un acuerdo global, que incluya el plan de choque social y medidas económicas, para tratar después la investidura de Artur Mas. Pasadas las semanas de más tensión, ambos partidos afrontan con optimismo las conversaciones y se da por hecho un acuerdo tras las generales. La palabra definitiva la tendrá la asamblea de la CUP del 27, que decidirá si pone fin al veto a Mas.

Los partidos trabajan para tener un acuerdo cerrado el 22 de diciembre, justo después de las generales. “Esperamos tener una propuesta global antes del 27”, apuntó ayer la diputada de la CUP Gabriela Serra, que recalcó que en la asamblea “se decidirá todo, incluso el quién”. El presidente catalán en funciones prefirió no opinar sobre las conversaciones: “Ser discretos es la mejor manera de que las cosas salgan bien, a veces”, dijo.

El formato que tendrá la presidencia no está sobre la mesa, pues Junts pel Sí no piensa renunciar a su investidura y la CUP ya ha asumido que tendrá que pedir a la militancia que elija entre una dicotomía que divide al partido: o aceptan a Mas, o fuerzan unas nuevas elecciones en marzo, opción a la que están dispuestos a llegar los integrantes del ala más dura de la formación.

Para decantar la balanza, Junts pel Sí busca una fórmula para evidenciar que el poder será “coral” en Cataluña y un plan social que convenza a la CUP de la necesidad de ceder ante Mas. La coalición de CDC y Esquerra presentó 20 medidas sociales a los anticapitalistas —la mayoría irrealizables a corto plazo— sobre las que trabajan los equipos negociadores. “Vamos por el buen camino”, explicó el diputado de Junts pel Sí Lluís Llach. La CUP exigió más concreción, calendario y garantías presupuestarias: no quieren que el llamado plan de choque sea un brindis al sol para garantizar la investidura de Mas.

Los negociadores dejan para los próximos días dos de los puntos que más dividen a Junts pel Sí y la CUP y que son medidas destacadas del Gobierno de Convergència que los anticapitalistas quieren revertir: el macrocomplejo de ocio BCN World, la privatización de Aguas Ter-Llobregat y la venta de patrimonio público. También habrá una sesión monográfica de sanidad, uno de los departamentos más señalados por la izquierda en la última legislatura.

La CUP asume que tendrá que llevar a su militancia un pacto que incluya la presidencia de Mas. Si la asamblea del próximo 27 vota favorablemente a investir el líder de CDC, se evitará un nuevo paso por las urnas. En función de cómo de amplio sea el aval de los militantes a las medidas sociales, la CUP se planteará llegar a un acuerdo más profundo para garantizar la estabilidad de la legislatura.