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La Comunidad declarará al teatro Albéniz Bien de Interés Patrimonial

La medida ha sido celebrada por los defensores del inmueble, que ahora no podrá ser demolido

La fachada del teatro Albéniz, con las puertas tapiadas, en mayo de 2014.
La fachada del teatro Albéniz, con las puertas tapiadas, en mayo de 2014.

Un símbolo de la cultura en el siglo pasado, el teatro Albéniz, será declarado Bien de Interés Patrimonial (BIC) por la Comunidad de Madrid tras permanecer cerrado siete años en los que, incluso, se llegaron a tapiar sus accesos. Sin esta declaración, el inmueble quedaría desprotegido y podría ser demolido, tal y como anunció este martes Cristina Cifuentes, presidenta de la Comunidad. La medida ha sido celebrada por la Plataforma de Ayuda al Teatro Albéniz, ya que facilita que el edificio mantenga su funcionalidad, algo que la organización ha considerado "un gesto único" en favor de la cultura.

El nuevo estatus del Albéniz, una sala multiusos de 1.337 metros cuadrados situada en la calle de La Paz, está recogido en la Ley de Patrimonio Histórico de 2013. Con su aplicación se reconocerá que el edificio tiene valores arquitectónicos y artísticos peculiares y que ha sido sede de una importante actividad. Así lo considera el gobierno regional, que a través de la Dirección General de Patrimonio Cultural firmará la propuesta, que será notificada a las partes afectadas. Una vez publicada en el Boletín Oficial de la Comunidad (BOCAM), se abrirá un periodo de un mes de información pública, se recogerán las alegaciones y se redactará la resolución.

La Ley de Patrimonio Histórico establece un plazo de seis meses desde su publicación en el BOCAM para que la declaración entre en vigor. En ella se reconocerá que el centro tiene una significación especial y que, por tanto, merece una protección (el nivel intermedio, de los tres que existen para los bienes de Patrimonio Histórico).

Un lugar simbólico

Esa particularidad se debe a la actividad del teatro, que en las primeras décadas del siglo XX cultivó géneros como la comedia, la zarzuela y la revista. Tras el paréntesis de la Guerra Civil, se concibió un proyecto flexible, que ofrecía cine, teatro y otras variedades. El teatro cerró el 21 de diciembre de 2008, precisamente cuando se iba a cumplir un siglo de la muerte del compositor y pianista Isaac Albéniz, que le da nombre. Se había reinaugurado en 1945 y, desde 1985, lo tenía alquilado y lo gestionaba la Comunidad de Madrid.

Sin la decisión del Ejecutivo autonómico, “el inmueble quedaría desprotegido y a merced de la voluntad de los propietarios”, manifestó Cifuentes al término del Consejo de Gobierno.

Actualmente, el Albéniz pertenece a una sociedad familiar, que se lo compró a Kutxabank, que lo había adquirido por cinco millones de euros en enero de 2014, cuando un concurso de acreedores obligó a subastarlo. Entonces era propiedad de la inmobiliaria Monteverde, que planeó en su momento demolerlo para levantar un hotel y pisos de lujo.

Desde su último cambio de dueños, en 2014, la Dirección General de Patrimonio Histórico de la Comunidad ha estado trabajando en el expediente para declarar el teatro como BIC. El Tribunal Superior de Justicia le quitó la protección arquitectónica en 2003, y en 2006 permitió su derribo.

El Ayuntamiento, entonces regido por Alberto Ruiz-Gallardón (PP), llegó a un acuerdo unos meses después con la inmobiliaria propietaria, que renunció a su plan de convertirlo en pisos de lujo. En 2011, el Tribunal Superior de Justicia obligó a la Comunidad a incoar un expediente para proteger el Albéniz. La iniciativa sale adelante ahora, cuatro años después, por la insistencia de la Plataforma de Ayuda al Teatro Albéniz, que ante la negativa del Gobierno regional a declararlo como BIC, interpuso un recurso para que fuera protegido. El tribunal le dio la razón y la Comunidad acató la sentencia. Los propietarios recurrieron ante el Supremo y el edificio siguió abandonado, e incluso llegó a ser okupado. En diciembre de 2012, el mismo tribunal desestimó el recurso y ordenó iniciar el expediente para declararlo BIC.