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Madrid prohíbe circular hoy a más de 70 kilómetros por hora

La ciudad ha superado los niveles de dióxido de nitrógeno recogidos en la normativa aprobada por Ana Botella. La medida entra en vigor a las seis de la mañana

Manuel Carmena, por una calle de Madrid. Atlas/ álvaro García

El Ayuntamiento de Madrid ha reducido por primera vez la velocidad en las vías de acceso a la capital y en la M-30 a 70 kilómetros por hora, debido a un pico de dióxido de nitrógeno que dura ya dos días. El protocolo de actuación será activado a las seis de esta mañana, después de que 11 estaciones de las 24 de la red de medición superaran ayer el límite de 200 microgramos de NO2 por metro cúbico. Los óxidos de nitrógeno pueden causar en las personas irritación de las vías aéreas y agudizar las crisis asmáticas.

“No use el coche por alta contaminación”, podían leer ayer los conductores en los carteles luminosos de la M-30. El nivel de dióxido de nitrógeno (NO2) ha superado los 200 microgramos por metro cúbico durante dos horas seguidas en al menos dos estaciones de medición y en dos días consecutivos. Estos datos han puesto en marcha el escenario 1 (limitación de la velocidad a 70 kilómetros hora en las vías de acceso a Madrid y en la M-30) del protocolo por alta contaminación que entró en vigor el 1 de marzo, con Ana Botella de alcaldesa.

El equipo de Manuela Carmena está elaborando un reglamento mucho más restrictivo. Si ya estuviera en marcha, se habría abierto el escenario 2, que además de la restricción de la velocidad introduce la prohibición de aparcar en la zona de parquímetros a los no residentes.

El anticiclón instalado en España tiene consecuencias nefastas en estas fechas para la calidad del aire madrileño. Las altas temperaturas, la radiación solar y las emisiones de los coches de gasóleo forman un cóctel que provoca la subida de los niveles de NO2. A las 20.00 de ayer, 11 de las 24 estaciones de medición habían superado los 200 microgramos por metro cúbico de NO2. Una de ellas, la de Ramón y Cajal, alcanzó los 424, y la media de todas ellas se situó en 187. Los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) apuntan a que las condiciones meteorológicas no sufrirán variaciones significativas hasta el próximo día 17, circunstancia que hace prever que los altos índices de polución persistirán.

Nuevo protocolo

 El nuevo protocolo mantiene los dos niveles de preaviso y aviso que ya contempla el actual, pero rebaja la proporción de contaminación para activarlos. Ahora es necesario que para llegar al escenario 1 existan dos días de preaviso, con superación de 200 microgramos en dos estaciones cercanas durante dos horas. Con la próxima reglamentación bastará con que dos estaciones —independientemente de dónde estén situadas— superen durante dos horas consecutivas 180 microgramos de NO2.

En este momento, el Consistorio está respondiendo a las alegaciones que ha recibido y tiene previsto que el texto se debata en el pleno de 25 de noviembre.

Xavier Querol, profesor de investigación del Instituto de Diagnóstico Ambiental del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), recuerda que la aplicación de un protocolo de calidad del aire en determinados momentos no es suficiente para resolver el problema. “Es una medida más, que se tiene que complementar con otras iniciativas estructurales que se apliquen siempre”, sostiene.

El científico recuerda que el NO2 ya está en la atmósfera, sobre todo en ciudades, como Madrid, con una concentración de vehículos elevada. El 60% de los coches proceden del extrarradio e invaden la almendra central.

“Lo único que reduce el nivel de NO2 en la atmósfera es quitar vehículos de las ciudades”, advierte Querol. Para ello, es imprescindible el desarrollo de un transporte público rápido, económico y confortable. “Y si aun así hay personas que no lo consideran eficiente y necesitan el coche, la solución de los aparcamientos disuasorios es buena”.

Ecologistas en Acción se felicita por la restricción de la velocidad. “Es la primera vez que ocurre algo así, antes solo se daban recomendaciones”, indica Juan García, miembro de la organización. Al mismo tiempo, lo considera un precedente que abre la puerta a la toma de medidas más ambiciosas. Y, sobre todo, apunta al aumento de concienciación entre la población que producirá.

Los óxidos de nitrógeno pueden causar irritación de las vías aéreas. En personas que padecen asma se agudizan las crisis. A más largo plazo, se han relacionado con enfermedades cardiovasculares y respiratorias crónicas.

Los umbrales de alerta se establecen para tres contaminantes: dióxido de nitrógeno, dióxido de azufre y ozono. El verano es el peor momento para el ozono, que se produce a partir de NO2 y compuestos orgánicos volátiles, que en esa estación suben porque hay más fotosíntesis. Con los biogénicos y la radiación solar, se dispara el ozono. “De octubre a marzo tenemos situaciones anticiclónicas de calma, la presión atmosférica es alta y no deja que escape hacia arriba la contaminación. Y ahí se produce la boina”, comenta Querol. En el caso de Madrid, se conjuga con que está rodeada por la sierra, que impide la ventilación lateral. “En esos momentos, se debería actuar a priori, porque sabemos lo que viene y el anticiclón no tiene la culpa”, puntualiza.

 

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