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La política lingüística del PP dejó el valenciano bajo mínimos

La política lingüística del PP ha provocado el retroceso del valenciano en las aulas

El Gobierno valenciano encarga un estudio para implantar un nuevo modelo

La Llei d’Ús i Ensenyament del Valencià (LUEV) cumple este mes 32 años

Un día de clase en el colegio La Gavina, en Picanya Ampliar foto
Un día de clase en el colegio La Gavina, en Picanya.

La enseñanza del valenciano siempre ha sido una empresa complicada en la Comunidad Valenciana. A la peculiar idiosincrasia del territorio, con grandes zonas castellano-hablantes, se ha añadido la intransigente utilización política y la tenaz intromisión, sin conocimientos pedagógicos, en los métodos de enseñanza. El resultado, nefasto. El valenciano está bajo mínimos.

Y todo, a pesar de la Llei d’Ús i Ensenyament del Valencià (LUEV), que este mes cumple 32 años. Una normativa cuyo progreso natural habría proporcionado a muchos valencianos el acceso a su lengua sin fanatismos. Pero, como ha señalado a El País, el consejero de Educación, Investigación, Cultura y Deporte, Vicent Marzà, de Compromís, “parece que la ley se aprobó ayer, porque apenas se ha desarrollado”.

El socialista Joan Lerma puso en marcha la LUEV para equiparar el valenciano con el castellano y “garantizar el uso normal y oficial de ambos idiomas en condiciones de igualdad, desterrando cualquier forma de discriminación lingüística”. Un objetivo que el PSPV-PSOE no logró, y que el Partido Popular, tras 20 años gobernando con mayoría absoluta, truncó. Es más, el idioma valenciano ha sufrido un retroceso, agravado por el decreto de plurilingüismo que el Ejecutivo de Francisco Camps implantó en el año 2012, sin previsión alguna y ante las protestas de profesores, padres, alumnos, y los técnicos que tenían que aplicarla desde la consejería de Educación.

“Con la ley que había se podía crecer hacia el plurilingüismo. No era necesario un decreto que fue un retroceso. Fue un error que dejó al valenciano de lado porque la mayoría de centros se acogió a lo mínimo”, afirma Eva Ciscar, jefa del servicio de Enseñanza en Lenguas en esa etapa. “Por ejemplo, en secundaria, con la normativa anterior, el mínimo de los programas en castellano, era de dos asignaturas no lingüísticas en valenciano. Y lo mismo al contrario. Con el decreto el mínimo pasó a una asignatura. Se equiparan las dos lenguas. Y eso es injusto. Porque no están presentes del mismo modo en la sociedad, no están equilibradas socialmente. La presencia del valenciano está relegada al ámbito familiar y a la escuela. Y si en la escuela no compensas ese vacío es evidente que estás dejando de lado el valenciano”, agrega Ciscar.

Si hasta ese momento, el balance era negativo, a partir de la implantación del decreto de plurilingüismo, la situación fue irreversible. Tanto es así, que el Sindicat de Treballadors de l'Ensenyament (STEPV), tiró la toalla y dejo de elaborar los informes sobre la realidad de la enseñanza del valenciano que venía realizando desde que el Parlamento valenciano aprobó la ley, y que nunca fueron muy halagüeños. El responsable del sindicato, Marc Candela, coincide con Ciscar en que con la LUEV se podía crecer hacia el plurilingüismo, y, además, con un aspecto más moderno. “El decreto creó un cuello de botella que estranguló el pequeño avance, que con muchos problemas, se consiguió durante los primeros años”, agrega.

Del lento despegue de la enseñanza de la lengua valenciana, se pasó al estancamiento. Hace cuatro años sólo el 29% del alumnado recibía la enseñanza en valenciano a través del Programa d´Ensenyament en Valencià (PEV), donde la mayoría de las materias se imparten en valenciano. Los alumnos matriculados en los programas de incorporación progresiva (PIP) representaban el 71%; el 54,2% en zonas de predominio lingüístico valenciano, y el 16,8%, de zonas en castellano, en los que el valenciano solo se imparte como una asignatura. Las políticas que se han aplicado desde el Gobierno valenciano han provocado fuertes desequilibrios entre centros públicos y privados, y entre territorios. Ha consolidado un sistema educativo fragmentado que no cumple el propósito de nivelar las desigualdades, como viene denunciando desde hace años Escola Valenciana.

En este tema, las posturas del Partido Popular y de Ciudadanos son similares. Dar el mismo porcentaje de tiempo a todas. Pero la líder de Ciudadanos, Carolina Punset va más allá. “Aunque puede ser entrañable, es poco útil para encontrar empleo", señaló durante el debate de investidura del presidente Ximo Puig. “Lo que dice Punset es una falacia. Dar el mismo tiempo al valenciano, castellano e inglés es un engaño, y encima simplista. Esta señora no tiene ni idea de pedagogía de lenguas. No sabe. Está jugando con eso”, destaca Ciscar.

El psicólogo y miembro de la Plataforma per la llengua al País Valencià, Ferran Suay, es más drástico. Señala que la Comunidad Valenciana ha sido un laboratorio con un plan definido: exterminar el valenciano de la vida pública.

El consejero de Educación, tildado de “radical” y “catalanista” por el PP y Ciudadanos; maestro en Lengua Extranjera y máster en Pedagogía Social y Comunitaria por la universidad Ramón Llull, sabe que sólo el 2,76% del profesorado está capacitado para dar clases en inglés. El consejero, crítico con el PP por haber hecho bandera de un modelo trilingüe imposible de implantar, ha optado por no precipitarse y  encargar a un grupo de expertos la redacción de un modelo que tenga en cuenta todos los aspectos de la enseñanza.

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