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Carmena baja los impuestos y dispara el gasto social

La reducción de la deuda municipal permite al nuevo gobierno elevar las inversiones hasta niveles previos a la crisis

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La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena.

Madrid recordará a Alberto Ruiz-Gallardón (Partido Popular, 2003-2011) como el alcalde que modernizó la ciudad con 10.000 millones de euros en inversiones, a costa de endeudarla hasta forzar la intervención y el rescate del Ministerio de Hacienda. Probablemente olvidará que Ana Botella (PP, 2012-2015) sacrificó su acción política para amortizar esa descomunal deuda pública que ahogaba la ciudad (desde casi 10.000 millones hasta 4.666 a 31 de diciembre). Y que posibilitó así que Manuela Carmena (Ahora Madrid), alcaldesa desde mayo, haya presentado esta mañana el primer presupuesto por el que podrá ser recordada: unas cuentas, blindadas mediante un pacto con el Partido Socialista, en las que el Impuesto de Bienes Inmuebles (el principal tributo en recaudación y en quebranto para los ciudadanos) se abarata para (casi) todos, mientras que se dispara el gasto social y en inversiones.

 “Consenso y acuerdo con el PSOE”

 Son unos presupuestos en los que sube el gasto en (casi) todas las partidas fundamentales gracias, precisamente, a que el Ayuntamiento pagará el año que viene 558 millones en deuda (amortización más intereses), es decir, el 12% de su presupuesto, frente a los 1.100 millones de 2015 (el 25%). Y todo ello, manteniendo la sostenibilidad financiera a la que obliga el Ministerio de Hacienda y la Constitución, y no solo sin déficit , sino con un superávit previsto de casi 300 millones (que se reutilizará, llegado el momento, para pequeñas obras que mejoren también la ciudad).

Son unas cuentas, y quizá esto sea lo más importante a nivel político, “consensuadas y acordadas con el PSOE”, según el concejal de Hacienda, Carlos Sánchez Mato, que incluso ha concedido que esta negociación ha “mejorado” sus presupuestos. Quedan “pequeños detalles”, pero Sánchez Mato cree que “no habrá ningún problema para rematar su aprobación” por parte del pleno (en el que Ahora Madrid y PSOE tienen mayoría absoluta) a finales de diciembre.

Los presupuestos que ha aprobado hoy la Junta de Gobierno contienen “una enorme dosis ideológica”, que Sánchez Mato traduce en “mayor igualdad y una política fiscal más justa”. En cifras, el gasto municipal se eleva de 4.388 millones en 2015 a 4.493 millones en 2016 para el conjunto del Ayuntamiento y los organismos municipales. Los ingresos coinciden con los gastos por mandato legal, aunque los primeros están calculados de una forma “conservadora”, lo que terminará por generar un superávit de 300 millones a final de año. Sánchez Mato ha reiterado que el Ayuntamiento no contraerá nueva deuda, según dijo, por “convencimiento político”.

Más gasto social e inversiones

El gasto municipal corriente se incrementa el año que viene en un 5,7% gracias, en buena parte, a que el gasto financiero cae un 23%. Es decir, sube el gasto en bienes y servicios para la ciudadanía y cae el dinero pagado a los bancos por la deuda. En concreto, se dispara el gasto social, con 123 millones adicionales, y el de inversiones, con 364 millones frente a los 220 millones del año pasado.

El gasto social pasa de 516 millones en 2015 a 640 millones en 2016. Suben un 22% las ayudas de emergencia e inclusión social (84,5 millones); un 2.177% la cooperación internacional (11,8 millones); un 20% la partida de derechos sociales y empleo (5,5 millones); un 12% la de mayores (247,2 millones); y un 581% los planes de barrio (36,4 millones).

Crece sobre todo el dinero destinado a desarrollo urbano (en el que se incluye la construcción de pisos protegidos), que pasa de 47 a 121 millones, según la categorización de las partidas que ha hecho el gobierno municipal. Deportes y Juventud pasa de 11 a 33 millones; y Educación sube de 9,3 a 18,4 millones. Solo cae la partida de infraestructuras (de 34,5 a 31,2 millones) y la de seguridad ciudadana (de 19 a 18,4 millones), en este caso, según Sánchez Mato, por el ahorro en el contrato de coches patrulla de la Policía Municipal.

Crece también un 2% el gasto de personal, que se lleva casi uno de cada tres euros del presupuesto; y un 15% las transferencias corrientes, fundamentalmente para inyectar liquidez a las empresas municipales (la de la Vivienda para reemprender la construcción de pisos sociales; la de Transportes para hacer frente al ahogo por parte del Consorcio Regional, que controla la Comunidad).

Entre los más beneficiados de este aumento del gasto corriente están los 21 distritos de la capital, que gestionarán 538,6 millones de euros, casi un 5% más que el año pasado (la mayoría, para gasto social). Ganan sobre todo Puente de Vallecas (un 32% más), Usera (21%), San Blas-Canillejas (9%), Vicálvaro (9%), Villaverde (4%) y Villa de Vallecas (4%). Y pierden Centro (un 12% menos), Hortaleza (4%) y Barajas (2%). Esas cifras no suponen un castigo o premio por territorios: todos han obtenido lo que han solicitado, según Sánchez Mato, aunque parece claro que se ha priorizado a los distritos menos favorecidos. Además, la inversión en distritos sube de 221 millones a 364 millones (un 65%).

El enredo del IBI

Los ingresos municipales provienen, fundamentalmente, de impuestos y tasas, y de las transferencias del Estado dentro de los mecanismos de financiación local. Esta última partida (que supone uno de cada tres euros) desciende un 0,3%, lo que daña las cuentas del Ayuntamiento de Madrid y “destroza” a otros municipios con menor capacidad recaudatoria, según Sánchez Mato. Los ingresos por impuestos crecen un 4%, fundamentalmente porque la recaudación del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) aumenta pese a que los recibos bajan para casi la totalidad de los contribuyentes.

El IBI (que supone casi un tercio de los ingresos municipales) ha sido la clave de bóveda de la negociación política de estos presupuestos, y el mejor ejemplo de la obcecación y los recursos intelectuales de Sánchez Mato. El concejal de Hacienda quería dotar de carácter progresivo (es decir, vinculado a la renta) a un tributo fijado por el valor de la vivienda. Obligado por el Partido Socialista, terminó por aceptar una bajada para todas las viviendas, que será del 7% (25 euros para el recibo medio), pero quiso compensarlo con una subida para los inmuebles de uso no residencial (comercios, oficinas, hoteles, estadios, etcétera) de mayor valor catastral (es decir, para los empresarios a los que supone con mayores recursos).

El concejal se sale con la suya

El PSOE se lo impidió en el pleno de septiembre, alegando que esos empresarios podían estar atravesando dificultades y, además, eran los que presuntamente más empleo generan. Sánchez Mato protestó entonces, acusando a los socialistas de sacrificar gasto social para proteger a los que más tienen, pero dijo acatar el mandato del pleno (el PP y Ciudadanos votaron junto al PSOE). Así, finalmente, el IBI debía bajar un 7% también para los inmuebles de uso no residencial, excepto para los de mayor valor catastral, que caería solo el 2%.

Sin embargo, Sánchez Mato ha pactado con el PSOE una serie de medidas referidas al IBI que permitirán, en su conjunta, un aumento de la recaudación de 49,7 millones (un 4%). ¿Dónde está el truco? El concejal de Hacienda se ha salido con la suya en su esfuerzo por dotar de progresividad al impuesto apretando a los que más tienen. La bajada será generalizada, lo que supondrá una caída de la recaudación de 9,8 millones de euros, a los que se sumarán 3,5 millones por una nueva bonificación a los organismos públicos de investigación. Pero todo esto se compensará con una subida del tipo para los inmuebles no residenciales de mayor valor residencial, como pretendía Sánchez Mato, que afectará finalmente solo a 6.814 recibos (el 0,31%) pero reportará 49 millones. Además, se recaudarán 12,3 millones más merced a la eliminación de la bonificación del 80% de la que se beneficiaban los inmuebles con uso lucrativo (hoteles, restaurantes, etcétera) ubicados en edificios históricos (2.843 recibos).

Sánchez Mato, seguro de contar con el apoyo del PSOE, ha dejado claro que la bajada del IBI es “generalizada”, como mandató el pleno municipal, porque afecta al 99,69% de los inmuebles. “Es justo pedírselo [este esfuerzo] a los grandes patrimonios, lo van a aceptar con deportividad en beneficio de todos”, ha señalado el concejal de Hacienda. Además, también se recortan las bonificaciones a familias numerosas (unas 5.000) con viviendas de alto valor catastral.

Subidas de impuestos y tasas

El Impuesto de Actividades Económicas aumenta su recaudación en 6,5 millones merced a una revisión del coeficiente de situación (sube un 7,8% para las calles de categoría dos y un 10% para las de categoría de tres a nueve). En el Impuesto sobre Obras y Construcciones, se incrementa en 9,7 millones con la supresión de la bonificación aprobada por Ana Botella el año pasado. Pero el mayor ingreso de nuevo cuño proviene de la creación de la Tasa de Residuos Urbanos, una especie de tasa de basuras como la que eliminó Botella en 2014 pero que solo afectará a los inmuebles no residenciales que más volumen de basura generan. Con esta tasa, el Ayuntamiento recaudará 39,3 millones.

No hay apenas ingresos por venta de suelo o edificios, una consigna política de un gobierno que se precia, en general, de no enajenar patrimonio público. Solo hay presupuestados 18,3 millones de ingresos por este motivo, que según Sánchez Mato se derivan de operaciones aprobadas por el anterior gobierno municipal.

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