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El hospital de Vigo estará bajo control público tras el rosario de deficiencias

La Xunta aparta a la empresa de la excargo del PP a la que contrató para vigilar la obra de la concesionaria que lidera Acciona

La tormentosa apertura del hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo, el proyecto estrella del popular Alberto Núñez Feijóo que costará a las arcas de la Xunta casi 1.400 millones de euros, se ha cobrado otra cabeza. Ana Sánchez, la excargo del PP en la sanidad madrileña cuya empresa fue contratada por la Xunta para supervisar la obra, ha sido sustituida por Belén Baltar, que ha ocupado diversos puestos en la Administración sanitaria gallega desde hace años y que ahora ejercerá de directora de la Oficina Técnica de Seguimiento. El papel de Sánchez en las deficiencias y recortes del proyecto del hospital ha sido fuertemente criticado tanto por la oposición como por los trabajadores del centro hospitalario, pero el Servizo Galego de Saúde (Sergas) alega que ha sido ella quien ha pedido ser relevada.

El Gobierno gallego no ha dado detalles de cómo se ha efectuado la sustitución de la empresa de Sánchez por una persona procedente de la Administración. Sánchez supervisaba las obras desde que la compañía que fundó tras dejar el Gobierno de Esperanza Aguirre, bautizada como Efficientia Clinical Managemenet, logró un contrato de la Consellería de Sanidade que la oposición ha cifrado en cuatro millones de euros.

La Asociación Galega para a Defensa da Sanidade Pública considera que el cese de Sánchez “corrobora” sus denuncias sobre la “complicidad” de la exvicenconsejera de Sanidad de Aguirre y la concesionaria del hospital, un centro que acumula deficiencias que van desde inundaciones, caída de techos, problemas de espacio y falta de laboratorio. “Esta empresa fue contratada para facilitar los recortes en el proyecto del nuevo hospital”, señala el colectivo. “La señora Sánchez recibía su sueldo de la concesionaria y trabajaba con los recursos de la misma. Quien paga manda”.

El cese de Sánchez se une a la destitución de Rocío Mosquera como conselleira de Sanidade y a las dimisiones de jefes médicos del hospital, contra cuyas deficiencias de construcción y funcionamiento se manifestaron el mes pasado en Vigo unas 200.000 personas. Además de apartar a la empresa de Sánchez, el nuevo conselleiro de Sanidade, Jesús Vázquez Almuíña, ha decidido formar un comité técnico con jefes de servicio del hospital para que colaboren también en la vigilancia de la concesionaria de hospital, una UTE liderada por Acciona. La Asociación Galega para a Defensa da Sanidade Pública cree que la composición de este órgano no garantiza la "implicación de todos los sectores que tienen que ver con los problemas del hospital".

El de Vigo ha sido el primer hospital de Galicia levantado con el modelo de colaboración público-privada, una fórmula elegida por el PP de Feijóo con el argumento de que las empresas tendrían más facilidad para lograr créditos en época de crisis. Sin embargo, las graves dificultades sufridas por la adjudicataria (una UTE en la que además de Acciona está la constructora Puentes y Calzadas, entre otras firmas) para conseguir fondos obligó a la Administración a intervenir. Finalmente, el Álvaro Cunqueiro se pudo ejecutar gracias a los préstamos de instituciones públicas como el Banco Europeo de Inversiones y el Instituto Oficial de Crédito.

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