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El Liceo pide al juez que suspenda el paro convocado por los trabajadores

La empresa argumenta que la huelga supondrá un perjuicio de dos millones de euros y que el teatro esté cerrado 42 días

Trabajadores del Liceo de Barcelona Ampliar foto
Trabajadores del Liceo cantando el coro Va pensiero de Nabucco como medida de protesta

Es frecuente que un conflicto laboral acabe en los juzgados pero lo que es insólito es que una de las partes pida la suspensión cautelar de una medida de presión tan concreta como una huelga. Y eso es, precisamente, lo que ha ocurrido con la demanda que ha presentado la Fundación del Liceo ante un juzgado de lo social de Barcelona en la que pide al juez que ordene la suspensión cautelar de la huelga "ilegal y abusiva" que ha convocado el comité de empresa para las representaciones de la ópera Benvenutto Cellini, que se inician el próximo 8 de noviembre y que tiene otras cinco funciones, y los dos conciertos de Ricardo Mutti.

La empresa considera que un paro de dos horas en cada una de las funciones supone la imposibilidad de realizarlas por lo que el teatro se vería obligado a devolver entradas y abonos, por valor de 1,2 millones de euros, y afrontar perjuicios económicos a proveedores artísticos y otras obligaciones, calculadas en 840.000 euros. “Supondría para el teatro un grave perjuicio económico de los dos millones de euros que no nos los podemos permitir, además del deterioro internacional para el Liceo, justo en un momento en el que el teatro empezaba a respirar algo”, ha explicado el director general del Liceo, Roger Guasch. Según sus cálculos, la suspensión de las funciones supondría tener inactivo públicamente el coliseo 42 días. La medida es todo un órdago por parte de la dirección del teatro hacia los trabajadores, a quienes se les adeudan tres pagas extraordinarias, con quienes mantienen un pulso, especialmente desde el verano pasado. Y el momento en que esto ocurre, con el Gobierno de la Generalitat pendiente de constituirse y el de la administración central sin interlocutores, es el peor ya que la dirección del Liceo no tiene con quien negociar una aportación extraordinaria.

El pasado jueves, los trabajadores del Liceo evidenciaron su protesta de una forma muy especial: coro, músicos y personal técnico salieron a La Rambla a cantar Va pensiero, de Nabucco. Un gesto que, al parecer, no gustó nada a la dirección porque la protesta y el anuncio de la huelga ya han supuesto un frenazo en la venta de entradas para las funciones y conciertos de noviembre que ahora peligran. “Con un paro de media hora sí podemos levantar el telón, pero es imposible si la huelga es de dos horas porque las funciones acabarían de madrugada”, sostiene Guasch. Más allá de gestos, las posturas de ambas partes no se han acercado, especialmente en las últimas semanas.

El origen del conflicto son los retrasos en el cobro de las pagas extraordinarias de verano desde 2013 y el planteamiento que hace la empresa de abonar esas y las de los años 2016 y 2017 de forma prorrateada a partir de la temporada próxima y hasta 2023. Los trabajadores –que desconvocaron otra huelga en junio pasado al cobrar media paga adelantada de la de Navidad de este año- entienden que no es admisible posponer el cobro de las pagas extraordinarias si la situación del Liceo ha dejado de estar al borde de la suspensión de pagos. Los trabajadores y la dirección, con la mediación de la Inspección de Trabajo, firmaron un convenio el 3 de julio de 2014 en el que admitían la suspensión de las pagas de junio desde el 2013 y hasta el 2017 y cobrarlas de forma aplazada. Ese documento preveía “la devolución de cada una de las pagas de forma distinta a la acordada en función del incremento de los ingresos previstos en el Plan Estratégico y de Viabilidad”.

Los trabajadores entienden que el Liceo ha incrementado ya sus ingresos y que, por tanto, pueden empezar a cobrar las pagas adeudadas. La empresa aduce que no es así: “Hemos logrado entre todos reducir costes y si hace dos temporadas cerramos con 4,3 millones de euros de pérdidas –la del 2012 -2013- este año el déficit ha sido de 272.000 pero seguimos sin estar en condiciones de adelantar las pagas”, ha insistido Guasch. La posición de la empresa de pagar lo adeudado en 10 años a partir de 2018, formulada en una propuesta el 29 de septiembre pasado, fue rechazada por el comité. El 20 de octubre, la empresa presentó otra en la que reducía el plazo del pago a 8 años y suponía la anulación del pacto de julio de 2014. Propuesta que también fue declinada por el comité de empresa.

La empresa plantea la suspensión temporal de la huelga porque entiende que es "abusiva" porque los paros propuestos de dos horas "producen un daño desproporcionado a la otra parte de la relación del conflicto". Y arguye que es "ilegal" porque va en contra de un convenio colectivo firmado por los propios trabajadores y que está en vigor. De ahí que pidan una audiencia previa para que las dos partes discutan la suspensión cautelar. De momento, el juzgado no ha contestado si admite la demanda y, en consecuencia, todavía no hay resolución sobre la medida cautelar. Paralelamente a la demanda ante un juzgado de lo Social, la dirección del Liceo ha planteado la mediación en el conflicto a la dirección de Empresa y Ocupación de la Generalitat.

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