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BiciMAD, al borde de la quiebra

El servicio de alquiler municipal de bicicletas está plagado de averías y vandalismo

Una bicicleta de BiciMad abandonada en el distrito de Usera. Kike Para / Vídeo: ATLAS

El servicio de alquiler de bicicletas (BiciMAD) del Ayuntamiento de Madrid está al borde la quiebra. “La concesionaria [Bonopark] dice que pierde 300.000 euros al mes, y el viernes nos hizo una petición de equilibrio económico”, explicó hoy el gobierno municipal. La empresa ha exigido al Ayuntamiento que la compense por las pérdidas que genera el servicio, que ascienden a 3,6 millones de euros, según fuentes municipales. “Si no solucionamos este problema, planteará un concurso de acreedores”, aseguró el número dos de la concejalía de Movilidad, José Antonio Díaz. “Si el Ayuntamiento se tiene que quedar con el sistema”, es decir, asumir su gestión directa, “se lo quedará, aunque no es esa la intención en esta primera etapa”, añadió Díaz.

“El contrato es un horror, pero la empresa tiene mucha culpa. Estamos presionándola hasta cierto punto, no podemos encontrarnos con un muerto, tenemos que buscar la mejor solución”, añadió Díaz. Bonopark rehusó esta tarde dar su versión a este periódico.

Ante las críticas del Partido Socialista, el Partido Popular y Ciudadanos, el Ayuntamiento admitió que el servicio “no es óptimo”, y reveló que se ha sancionado a la concesionaria por ello. En el cuarto trimestre de 2014, se le descontó el 11% del pago comprometido por contrato; en el primer trimestre de 2015, el 3%; y en el segundo trimestre de 2015, el 20% “por la reiteración” en los fallos. En esos tres periodos gobernaba aún Ana Botella (PP). El Ayuntamiento debe abonar 390.000 euros cada trimestre a la concesionaria.

Agentes de Movilidad para evitar el pillaje

Vigilancia policial. El Ayuntamiento ha ordenado a los agentes de Movilidad que vigilen para evitar la destrucción y el robo de las bicicletas. Además, ha dado a la Policía Municipal acceso a la base de datos “para saber dónde están las bicis” y evitar unos daños que atribuye “generalmente a jóvenes”.

Críticas de la oposición. El Partido Popular ha acusado al gobierno municipal que preside Manuela Carmena (Ahora Madrid) de “heredar” en junio “un sistema que funcionaba” y que desde entonces “ha ido a peor”. El Partido Socialista le ha reprochado al Ayuntamiento la falta de bicicletas en las calles, y que muchas de ellas sean defectuosas. Y Ciudadanos ha cuestionado que el sistema de localización (GPS) no sirva para recuperar las bicicletas robadas.

BiciMAD acumula en apenas 15 meses una trayectoria trufada de triunfracasos que combina su notable éxito entre la ciudadanía con fallos de gestión y actos continuados de vandalismo. Fue Alberto Ruiz-Gallardón (PP), alcalde entre 2003 y 2012, quien prometió en septiembre de 2009 un “ambicioso” servicio de alquiler público de bicicletas, que debía entrar en vigor en marzo de 2011. Llegó a sacarlo a concurso, pero las penurias presupuestarias que atravesaba entonces el Ayuntamiento por la crisis económica y su elevado endeudamiento dejaron en suspenso el proyecto.

Pese a ello, Gallardón repitió su promesa antes de las elecciones municipales de mayo de 2011 (que ganó con mayoría absoluta). Pero dejó la alcaldía seis meses después y su sucesora, Ana Botella, archivó de nuevo el plan mientras capeaba la complicada situación financiera del Ayuntamiento. Botella, que entre 2007 y 2011 había sido edil de Medio Ambiente, no se olvidó sin embargo de la idea, y en verano de 2013 aprovechó la licitación del contrato de movilidad (que renovó el sistema de parquímetros) para licitar el servicio público de alquiler de bicicletas.

El concurso lo ganó la empresa navarra Bonopark, fundada en 2009 y que había implantado en 2013 ese servicio en San Sebastián. Esa experiencia no tenía sin embargo ni término de comparación en dimensiones: apenas 100 bicicletas y 12 estaciones de anclajes frente a los 1.560 vehículos en 123 puestos con los que se puso en marcha el servicio en Madrid.

La inauguración, el 23 de junio de 2014, fue un desastre. Botella dio una vuelta por las cercanías del parque de El Retiro a las once de la mañana, pero cuando el resto de madrileños quisieron hacer lo propio se encontraron con que muchas estaciones estaban inactivas, en otras no había bicicletas, y era imposible sacarse la tarjeta de usuario por el colapso del sistema informático. Bonopark lo atribuyó a la “brutal” demanda de los usuarios. Dos semanas después, sólo el 50% de los 5.200 ciudadanos dados de alta habían logrado obtener la tarjeta. Se empezó a gestar así la relación de amor y odio de los madrileños con un servicio que ahora cuenta con más de 55.000 abonados.

Robos y vandalismo

Consciente del rédito político de la iniciativa, y partidaria de potenciar la bicicleta frente al automóvil para mejorar el tráfico y el medioambiente, Botella mantuvo una fortísima presión de puertas para adentro hacia la empresa para que remediara los continuos incidentes, y al tiempo anunció ya en julio una ampliación tanto de vehículos como de estaciones de anclajes. Además, se elevó el límite de velocidad de las bicicletas de 18 a 25 kilómetros por hora.

Seis meses después de la inauguración, BiciMAD tenía 28.000 abonados y el uso de la bicicleta había crecido un 16% en Madrid.

Pero el director de Bonopark, Tobias Zisik, advertía en enero: “Debemos prestar especial atención al mantenimiento, a la redistribución y al vandalismo”. Seis meses después, los robos y daños causados se habían convertido en el principal problema del servicio, que Botella había vuelto a ampliar en primavera.

El Ayuntamiento ha pedido nuevas medidas de seguridad a Bonopark, entre ellas un sistema de localización (GPS) mejorado para ubicar las bicicletas desaparecidas. Además, exigió un millar de ellas más en septiembre para suplir aquellas fuera de servicio por daños o robos. A día de hoy, ni con esas nuevas bicicletas se alcanza la cifra de 2.028 operativas en las calles.

1.006 bicicletas robadas o inutilizadas en 15 meses

Desde la puesta en marcha de BiciMAD, en junio de 2014, 1.006 bicicletas han sido robadas o inutilizadas, y 1.625 estaciones de anclajes han resultado dañadas. Así, se han tenido que realizar 4.500 reparaciones en sillines, ruedas o estaciones, según fuentes de la empresa concesionaria (Bonopark).

Entre enero y julio, se registraron 470 robos, y 450 bicicletas (entonces, casi una de cada tres) sufrieron daños por este motivo. El Ayuntamiento ligó estos incidentes al aumento del número de usuarios (por entonces, 46.000).

El verano fue terrible: los actos de vandalismo se cuadruplicaron. De las 790 bicicletas que habían quedado inutilizadas hasta entonces, 215 lo fueron del 1 de junio al 15 de julio. Desde entonces la situación no ha mejorado, alcanzándose así los 1.006 vehículos dañados.

Algunos vehículos sustraídos han aparecido a la venta días después en Rumanía por 500 euros. Esto coincide paradójicamente con el aprecio de los ciudadanos por BiciMAD, un servicio que valoran con una nota de 6,92 sobre 10 pese a los casi continuos incidentes.

El Ayuntamiento admite que hay días en los que una de cada cinco bicicletas está fuera de servicio, una cifra de incidencias que, según Ciudadanos, se triplica en algunas jornadas.

Esos actos de vandalismo han terminado por ahora en más de un centenar de juicios, según Bonopark, y en una veintena de sentencias firmes. Varias de estas condenas han implicado penas de cárcel, de entre cuatro y seis meses, por hurto o robo; otras han supuesto multas de hasta 1.000 euros.

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