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El Sergas confía a empresas el traslado de historiales en hospitales

Celadores despojados de esta función inician un encierro en Vigo contra una privatización que incluye el transporte de analíticas

Los conflictos por la irrupción de empresas privadas en el nuevo hospital de Vigo no cesan. El Sergas ha encargado a la UTE que construyó el complejo diversas labores que hasta ahora eran responsabilidad de empleados públicos, entre ellas algunas tan delicadas como el traslado de documentos pertenecientes a los historiales clínicos, analíticas y muestras biológicas. Los problemas surgidos por la gestión de estas funciones por parte de una firma subcontratada por la concesionaria han llevado a los celadores del centro hospitalario Álvaro Cunqueiro, el primero en el que ha empezado a operar la contrata, a iniciar un encierro de protesta al que está previsto que se unan dentro de un par de días profesionales sanitarios. Además de suponer un riesgo para la confidencialidad de los datos de los pacientes, los participantes en esta movilización alertan de que la forma de funcionar de la adjudicataria ya ha obligado a desechar analíticas que no habían sido recogidas a tiempo.

“Es absurdo traer a una empresa privada a hacer algo que ya hacemos nosotros. Son trabajadores que no tienen la formación adecuada y que entran en urgencias para coger las analíticas, por ejemplo, sin identificación, con un polo, un pantalón de calle y unos zapatos”, critica Mónica Domínguez, celadora con más de 20 años de experiencia y portavoz de los encerrados. Domínguez y sus compañeros lamentan además que la dirección del hospital ni siquiera les ha dado una explicación sobre el papel de esta contrata y que se enteraron de su irrupción en el Álvaro Cunqueiro de un día para otro, por una nota que conminaba a los supervisores de planta a llamar al teléfono de la empresa cuando necesitasen mover documentos o material por el hospital.

Una portavoz del Sergas explica que el contrato con la constructora que levantó el nuevo hospital de Vigo le otorga a esta sociedad la explotación de todos los servicios no sanitarios, incluido "el transporte interno y la logística", y que la concesionaria puede subcontratarlos “con quien quiere”. Las mismas fuentes esgrimen que el personal privado que ha asumido labores de los celadores está sometido a la misma legislación de protección de datos que los empleados públicos, que llevan un uniforme y que también contarán con una tarjeta acreditativa que los identifique, aunque aún no la tienen. El Sergas esgrime que los trabajadores públicos podrán ahora “centrarse en la atención directa al paciente”.

La plantilla de celadores en el nuevo hospital vigués se ha incrementado en 60 personas, extrabajadores de otros servicios hospitalarios privatizados (como la cocina o la lavandería) que han sido recolocados en estas funciones. Los encerrados desde las ocho de la mañana de este lunes, que cuentan con el apoyo de la junta de personal, aseguran que a partir del jueves la empresa se encargará de trasladar documentación clínica y analíticas del hospital Meixoeiro, también en Vigo, todo a través de un perfil profesional denominado Transporte Interno de Gestión Administrativa (Tiga), implantado en los hospitales donde la gestión es público-privada. Entre los problemas que esta privatización ha empezado a ocasionar en el Álvaro Cunqueiro enumeran analíticas “que llegan estropeadas” y demoras en la atención de enfermos porque su historial no llega a tiempo. AGE ha registrado en el Parlamento gallego iniciativas exigiendo al Gobierno gallego que explique qué formación y condiciones laborales tienen los sutitutos privados de los celadores públicos.

Mientras los celadores vigueses permanecían encerrados en el nuevo hospital, el pleno del Ayuntamiento de la ciudad, con los votos de PSOE y Marea de Vigo y la oposición del PP, aprobó una reprobación del presidente de la Xunta, el popular Alberto Núñez Feijóo, por “insultar” y “mentir” sobre la manifestación que, contra las deficiencias y privatizaciones del nuevo centro, sacó a la calle el pasado 3 de septiembre a 200.000 personas del área sanitaria más grande y saturada de Galicia. Feijóo criticó la celebración de la marcha en pleno traslado de pacientes al Álvaro Cunqueiro. La mudanza tuvo que ser suspendida porque se detectó falta de bioseguridad en los quirófanos.

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