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MERCÈ 2015

La Mercè se marca un tango

Buenos Aires y las milongas se impusieron en la plaza de Sant Jaume

El tango, protagonista de los espectáculos en la plaza de Sant Jaume. Ampliar foto
El tango, protagonista de los espectáculos en la plaza de Sant Jaume.

El efecto sábado se hizo notar en la Mercè y los escenarios del centro de la ciudad vieron como muchos más barceloneses se acercaban a pesar de que la oferta tampoco era de las que arrastran masas. En la plaza de Sant Jaume se bailó tango a placer y ante la catedral el grupo Coetus ofreció un espectáculo vistoso y apabullante que enganchó al personal -a todos, lugareños y visitantes- desde el primer minuto y así lo mantuvo durante una hora y media intensa y rítmica. Dos propuestas totalmente distintas pero igualmente placenteras, idóneas para un sábado de fiesta mayor.

Buenos Aires ocupó la plaza de Sant Jaume. En el escenario, un grupo solvente, La Típica Barcelona, dirigido por el incansable Marcelo Mercadante y con el siempre emotivo violín de Olvido Lanza interpretando un puñado de temas entrañables de la época de oro del tango. Magnífico concierto pero tan interesante o más era lo que sucedía sobre los adoquines donde docenas de bailarines de todas las edades convirtieron la plaza en una enorme milonga. Escuelas de baile y simples paseantes se mezclaron en la fiesta con algún que otro profesional que marcaba las diferencias congregando corrillos de sorprendidos mirones.

Tangos, milongas y valses se fueron sucediendo, en unos casos cantados, en otros en versiones instrumentales cargadas de electricidad que contagiaban ganas de bailar. Una segunda milonga se ha previsto para próximo jueves ante el Mercat de les Flors a las seis de la tarde.

Poco antes de que los bailadores ocuparan la plaza de Sant Jaume, el escenario de la catedral había vivido un auténtico estallido de pirotecnia musical a cargo del grupo Coetus acompañados de un par de músicos argentinos, Luna Monti y Juan Quintero, que pasaron un tanto desapercibidos ante la explosión rítmica de la multitudinaria banda que dirige Aleix Tobias. Una veintena de músicos sobre el escenario con un gran despliegue percusivo convirtiendo un puñado de temas tradicionales en algo nuevo tremendamente contemporáneo y contagioso.

Las percusiones de todo tipo son el centro de la propuesta pero la presencia del saxo soprano de Martí Serra y, sobre todo, de la voz y del saber estar de Eliseo Parra redondearon una propuesta increíblemente seductora. En la plaza de la catedral sobraron las sillas, nadie paraba quieto.

Tras el apabulle de Coetus, el escenario fue ocupado por Maria Rodés que sustituía in extremis a la anunciada Maria del Mar Bonet que había suspendido su actuación a causa de una faringitis. La endeble y algo lánguida propuesta de Rodés se perdió en la grandiosidad del escenario y en el bullicio de un fiesta mayor. Su revisión de la copla puede funcionar, sin duda, en un contexto más íntimo; pero allí se quedó en muy poca cosa.