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Pinilla del Valle, hogar de neandertales

Los últimos descubrimientos en este yacimiento madrileño lo sitúan como uno de los lugares claves de la prehistoria europea

Cristina Cifuentes, acompañada de otros visitantes, asiste a las explicaciones del paleontólogo Juan Luis Arsuaga en Pinilla del Valle. Ampliar foto
Cristina Cifuentes, acompañada de otros visitantes, asiste a las explicaciones del paleontólogo Juan Luis Arsuaga en Pinilla del Valle.

Había un tiempo, hace más de 40.000 años, en el que los rinocerontes de la estepa transitaban por el madrileño valle del Lozoya. El hallazgo de un cráneo casi completo de este animal en el yacimiento de Pinilla del Valle es la prueba. En un entorno paradisíaco de la sierra del Guadarrama, un equipo codirigido por el paleontólogo Juan Luis Arsuaga, director del yacimiento de Atapuerca, encontraba este elemento único en la península ibérica hace apenas 10 días. “Era lo que nos faltaba en este yacimiento de relevancia ya mundial”, comentó Arsuaga en la inauguración de este parque arqueológico con el nombre de El valle de los neandertales.

En una mesa alargada y de mantel blanco se encuentran, junto al cráneo de rinoceronte, algunos de los descubrimientos más importantes de este año en el yacimiento: un cuerno de bisonte de estepa –hasta ahora se creía que solo había uros en el valle–, dientes de hiena manchada (“donde hay mucha vida, también hay mucha muerte”, se refirió Arsuaga a la gran presencia de estos animales carroñeros), y herramientas como percutores o puntas de sílex.

Un grupo de arqueólogas trabajando en el yacimiento de Pinilla del Valle. ampliar foto
Un grupo de arqueólogas trabajando en el yacimiento de Pinilla del Valle.

Y en tres pequeñas cajas transparentes, el hallazgo al que este valle debe su nombre: los dientes de tres neandertales. Varias piezas de dos adultos y una mandíbula infantil reconstruida de la bautizada como “niña de Lozoya”. La localización de estos restos indica, para los investigadores, que hubo un ritual funerario para esta infante de unos tres años de edad, lo que sería el primer enterramiento infantil de neandertales documentado en Europa meridional. Un descubrimiento que convierte a Pinilla del Valle en “una de las páginas más atractivas de la prehistoria europea”, subrayó el arqueólogo Enrique Baquedano, también codirector del proyecto.

“El primero de estos dientes lo descubrió mientras lo limpiaba Juan Luis Arsuaga, el hombre que posiblemente más fósiles humanos haya visto, y quedó tan emocionado que nos lo contagió a todos”, recordó Baquedano. “Los neandertales tienen algo mágico”, contestó el paleontólogo. En toda la península ibérica solo hay 20 puntos en los que se han encontrado restos de esta especie de homínidos ya extinta y tres se sitúan en este enclave madrileño.

En la ladera de la montaña, casi un centenar de voluntarios divididos en cuatros excavaciones pican con cuidado la roca, la espolvorean y recogen en bolsitas los posibles fragmentos de huesos, dientes o herramientas. Su labor es clave para entender cómo éramos hace 90.000 años. “Aquí y ahora estamos viendo lo que ellos veían. El entorno se mantiene prácticamente intacto”, describió Arsuaga.

La cabeza de rinoceronte fue hallada en lo que era la entrada a uno de los hogares, en una posición en la que los investigadores ya habían encontrado cornamentas de otros animales como el ciervo. “No sabemos si podían ser trofeos, lo que está claro es que eran objetos simbólicos. No cogían las cabezas sin más porque no tenían interés alimenticio para ellos: solo querían los cuernos”, explicó Arsuaga de un descubrimiento que agita los debates actuales sobre la posible conciencia de los neandertales.

El trabajo de 14 años en este yacimiento se hará visible para todo el público a partir del 26 de septiembre. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, lo inauguró ayer como “el futuro centro de interpretación del hombre neandertal”. “Tenemos grandes expectativas de que va a atraer a expertos y aficionados de todo el mundo”, aseguró Cifuentes. El geólogo y tercer codirector del yacimiento, Alfredo Pérez, le daba la razón: "No es fácil encontrar un yacimiento múltiple como este en el centro de España, en el que existen cuevas de más de medio millón de años de antigüedad".