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Madrid plantea imponer una tasa turística como Barcelona

El Ayuntamiento presionará al Ministerio de Hacienda para soslayar la regla de gasto

La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, este jueves.
La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, este jueves.

Tras años de austeridad, el Ayuntamiento de Madrid quiere ingresar más dinero, y para ello se plantea la creación de nuevas tasas, cobrando por ejemplo a los turistas por pasar la noche en la capital o a los bancos por sus cajeros automáticos. Además, el Ayuntamiento quiere pagar menos deuda —y cree que parte es “de dudosa legalidad”—, por lo que prepara una reestructuración que podría incluir hasta quitas. Y el Ayuntamiento quiere gastar más dinero en proyectos sociales y de inversión para cambiar la ciudad, para lo que está dispuesto incluso a echarle un pulso al Ministerio de Hacienda de la mano de Barcelona y Zaragoza.

La llegada a la alcaldía de Manuela Carmena (Ahora Madrid) ha iniciado un cambio de rumbo económico que cristalizará “no más tarde” de la primera semana de septiembre, cuando el edil de Hacienda, Carlos Sánchez, presente su nueva política fiscal para los presupuestos de 2016. En su programa electoral, Ahora Madrid no menciona subidas de impuestos o tasas, aunque aboga por “reforzar la capacidad financiera municipal” con otras medidas. Carmena sí apostó, y esta mañana su edil de Hacienda insistió en ello, por bonificar el impuesto de bienes inmuebles. Pero las únicas tasas de nueva creación mencionadas en el programa eran la de cajeros y otra para penalizar “la acumulación de viviendas con fin especulativo” por inmobiliarias y bancos.

60.000 euros para cambiar las calles

El concejal de Hacienda, Carlos Sánchez, ha tasado en un máximo de 60.000 euros el coste del cambio de nombre de las calles para eliminar referencias al franquismo. “Es un debate político oportunísimo y sanísimo”, ha señalado, pero en su opinión está en un momento demasiado inicial como para tasar su posible coste, como le ha requerido Ciudadanos. Aun así, ha apuntado el límite de 60.000 euros en el caso de que se cambiará de nombre todas las calles que arrastran este tipo de denominaciones.

Sánchez mencionó la tasa de cajeros y admitió que también estudia crear una tasa turística: “Es una de las que entran dentro de lo posible en los presupuestos de 2016, pero estamos en el análisis inicial de su legalidad y operatividad, todavía no está decidido”.

Su anuncio concitó la oposición inmediata del Partido Popular y de Ciudadanos. La líder municipal del PP, Esperanza Aguirre, dijo: “Atacar al turismo y atacar a los ciudadanos que vamos a los cajeros es demencial”. El concejal Miguel Ángel Redondo afirmó que “Ciudadanos está en contra de esa tasa que supondría un obstáculo a la llegada de turistas”. El PSOE se mostró a favor “no para recaudar sino para potenciar el turismo”, puesto que el dinero se dedicaría “a mejorar las infraestructuras turísticas”. Ahora Madrid podría aprobar la tasa turística con el apoyo socialista.

La presidenta regional, Cristina Cifuentes (PP), también se dijo “absolutamente en contra” de un “un anuncio negativo que se concreta en penalizar el turismo”. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (PP), advirtió por su parte de que “se puede perjudicar a mucha gente” con medidas como esta nueva tasa.

Nueva York, Ámsterdam, París, Roma o Berlín tienen tasa turística. El Gobierno catalán la implantó en noviembre de 2012, y el año pasado recaudó 41 millones de euros en toda la región (21,4 millones en Barcelona). En la capital catalana, los viajeros pagan 2,25 euros en hoteles de cinco estrellas; 1,10 euros en hoteles de cuatro, y 0,65 euros en el resto.

Los hoteleros reclaman una “reunión de urgencia”

DIEGO FONSECA

Solo horas después de que el edil de Hacienda, Carlos Sánchez, anunciase que estudia implantar una tasa turística, la Asociación Empresarial Hotelera de Madrid (AEHM) solicitó un encuentro “con la máxima urgencia posible” con la alcaldesa, Manuela Carmena. Su presidente, Antonio Gil, pidió a través de un comunicado reunirse con Carmena y Sánchez “para intercambiar opiniones sobre la oportunidad y conveniencia de este canon y, en caso de implantarse, sobre los detalles del mismo”.

Gil rechazó posicionarse a favor o en contra: “Hasta que no tengamos conocimiento de aspectos fundamentales, como quién la recaudaría, qué cuantía tendría y a qué se destinaría, no podemos manifestar opinión”.

Según el Ayuntamiento de Barcelona, en 2011 pernoctaron en la ciudad 15,52 millones de turistas; en 2013 fueron 16,49 millones.

En cuanto a la tasa de cajeros, el Ayuntamiento ha señalado que esta tasa existe ya en Málaga, Sevilla, Zaragoza, Barcelona o Valencia. Un informe elaborado por el Ministerio de Hacienda para criticar el programa electoral de Ahora Madrid concluyó hace unas semanas que, cobrando a los bancos según la superficie ocupada por los cajeros, el Ayuntamiento recaudaría entre 680.000 y 1,2 millones de euros al año. La relativa modestia del ingreso (el presupuesto local asciende a 4.388 millones) llevó al exalcalde Alberto Ruiz-Gallardón (PP) a desestimar la implantación de esta tasa en 2010.

Este sistema de cobro por superficie fue avalado por el Tribunal Supremo. Pero Hacienda menciona otra posibilidad: cobrar según el beneficio de cada sucursal. Entrañaría “mayor riesgo jurídico”, pero reportaría 45 millones.

El Ayuntamiento no cree en todo caso que su prioridad pase por nuevos ingresos fiscales sino por soslayar la regla de gasto. La Ley de Estabilidad Presupuestaria impide aumentar el gasto municipal más allá de un porcentaje basado en el crecimiento de la economía española. Hacienda ha fijado para 2016 el porcentaje en el 1,5% sobre del crecimiento del producto interior bruto. Según Sánchez, eso implica congelar el gasto al nivel de 2015. Por eso, plantea presionar al Gobierno, junto a ciudades como Barcelona o Zaragoza. “Esto requiere una respuesta política”, dijo, preocupado porque, aunque el Ayuntamiento cierre el año con 600 millones de superávit, carecerá de capacidad para gastarse ese dinero en mejorar la vida de los ciudadanos.

Los bancos critican la tasa de cajeros

ÍÑIGO DE BARRÓN

El anuncio del concejal de Economía y Hacienda del Ayuntamiento de Madrid, Carlos Sánchez, de que la corporación municipal estudia la implantación de una tasa que grave la presencia de cajeros en la calle no ha caído bien en el sector financiero. La patronal bancaria, la Asociación Española de Banca, (AEB), afirmó que “este tipo de cargas impositivas encarecen y, por tanto, dificultan el acceso de los clientes bancarios a unos servicios financieros básicos como es la retirada y el depósito de efectivo que ofrecen los cajeros automáticos, además de otro tipo de operaciones”. Fuentes financieras comentaron que, aunque se quiera explicar esta medida como una forma de cobrar a los bancos por utilizar la vía pública, “lo cierto es que, al final, lo van a pagar los clientes de las entidades, es decir, casi todos los ciudadanos mayores de edad. Las entidades repercutirán este coste en las comisiones que se cobran a los clientes”.

La patronal de los bancos abundó más en su explicación y comentó: “Esta clase de gravámenes no contribuyen a mantener el esfuerzo sostenido que hacen nuestros bancos para modernizar la operativa bancaria, adaptarla al entorno digital y proporcionar a los clientes una mejor experiencia en su actividad financiera”. En los últimos meses, los bancos han iniciado un proceso para que los clientes realicen cada vez más operaciones en las máquinas y así no entren en las oficinas. El objetivo es liberar de los trabajos mecánicos a los empleados, que, por otro lado, cada vez son menos tras las fuertes recortes de plantillas.

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