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Trias quiere cerrar el 80% de los clubes de cannabis de Barcelona

Las asociaciones cannábicas tachan de "electoralista" y "moralista" la norma que el Ayuntamiento aprobará mañana

Venta de cannabis en un club.
Venta de cannabis en un club.

El Ayuntamiento de Barcelona ha declarado la guerra a las asociaciones cannábicas 48 horas antes de que comience la campaña electoral. El gobierno municipal que capitanea el alcalde Xavier Trias aprobará mañana inicialmente un plan especial urbanístico que restringirá la normativa de los clubes cannábicos y que el propio consistorio cree que puede comportar el cierre del 80% de los 123 que operan actualmente.

La nueva norma ha pillado por sorpresa a las asociaciones del sector, que estaban dialogando con el propio Ayuntamiento y con los partidos políticos. Las dos agrupaciones de entidades cannábicas la han tachado de "electoralista" y han advertido de que cerrar clubes empujará a los fumadores al mercado negro. Aseguran además que los clubes tienen 300.000 asociados (una persona puede ser socia de varios clubes). "Señor Trias, no cierre los ojos a nuestra realidad", piden al alcalde tras asegurar que "no quieren hacer apología ni fomentar el consumo" y que son "las primeras interesadas en tener criterios en las sedes sociales".

Cerrar clubes empujará a los fumadores al mercado negro, aseguran las federaciones de entidades cannábicas

La nueva normativa, que este martes avanza El Periódico, prevé que no pueda haber locales de consumo de cannabis a menos de 150 metros de equipamientos o espacios públicos o privados donde sea frecuente la presencia de menores. Esto es, desde una escuela o un polideportivo hasta la consulta de un pediatra o una tienda de chuches. Una distancia que los clubes aseguran que "no responde a ningún criterio razonable más allá del moralista".

El primer teniente de alcalde, Joaquim Forn, ha argumentado que el plan para limitar la proliferación de estos clubes, que se aprobará definitivamente en un pleno en otoño, tiene por objetivo "proteger a la infancia" y que "los clubes cannábicos no supongan más fumadores potenciales". El plan especial urbanístico que tiene previsto tramitar mañana el consistorio se deriva de las recomendaciones que aprobaron Salud Pública y el Parlamento catalán y dejaban en manos de los consistorios su traslación a la realidad de cada ciudad.

Las dos federaciones cannábicas de Cataluña, Fedcac y CatFAC, lamentan profundamente la normativa impulsa el Ayuntamiento de Barcelona "con el único objetivo de cerrar asociaciones cannábicas, sin tener en cuenta los derechos de las personas usuarias, la inseguridad jurídica que sufren y el aumento del mercado negro que ello supondría", apuntan en un comunicado.

La distancia de 150 metros "no responde a ningún criterio razonable más allá del moralista", dicen las asociaciones

Ambas agrupaciones denuncian que cerrar las puertas a las asociaciones es lo mismo que empujar a los usuarios de los clubes "hacia el mercado negro e ilegal", así como dejarlos en manos de organizaciones criminales. "Apostamos por el derecho a la salud, por el derecho a la libertad individual, por la seguridad y la buena convivencia en Barcelona", dicta el texto.

El presidente de la Federación de Asociaciones Cannábicas de Cataluña, Jaume Xaus, ha asegurado que se han enterado del proyecto municipal por la prensa, justo cuando están en diálogo con áreas de salud (el consejo de drogodependencias) y juventud del propio consistorio. También están en conversaciones con los partidos políticos.

Xaus se muestra "indignado" y afirma que la Federación "no entiende por qué tiene que ser utilizada en clave electoralista para arañar un puñado de votos". El presidente de la Federación alerta además que cerrar el 80% de las asociaciones actuales supondría "dejar el sector en manos de un monopolio mucho más difícil de controlar". "Que nos escuchen, porque la condición de los 150 metros de distancia no responde a ningún criterio técnico, de salud, movilidad o minimización de riesgos, es una medida moralista", mantiene.

La aprobación inicial del plan urbanístico también comportará prolongar un año más la moratoria para la apertura de clubes cannábicos que aprobó el Ayuntamiento de Barcelona, y que en teoría finalizaba el próximo junio, durante la cual la Guardia Urbana ha inspeccionado 186 clubes y ha cerrado 63.