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ANÁLISIS

Esto se hunde

Las sospechas de corrupción han abierto tal vía de agua que el modelo de salud catalán se va irremisiblemente al fondo

La popa de la sanidad se ha elevado tanto que ya es tan visible como la del Titanic antes de su hundimiento. Las sospechas de corrupción han abierto tal vía de agua que el modelo de salud catalán, con toda la proa sumergida, se va irremisiblemente al fondo.

Para que no cunda el pánico, la orquesta sigue tocando: se cierran en falso comisiones de investigación en el Parlament mientras las puertas giratorias entre los sectores público y privado funcionan a pleno rendimiento gracias a ese ágil modelo de consorcio. Si hay detenciones es porque son fruto de conspiraciones anticatalanas o, en versión actualizada, de jueces contaminados por un pernicioso afán de notoriedad.

En Reus, el holding Innova ha abierto un boquete de casi 400 millones de euros en las finanzas municipales. Ese es el precio del intento de querer extender el famoso modelo sanitario catalán a todos los sectores de negocios. En resumen: socialización de pérdidas y privatización de beneficios. El caso de Innova en cuestión dio ayer un salto cualitativo con la detención de Teresa Gomis, primera teniente de alcalde del Ayuntamiento de Reus por CiU. El suma y sigue es impresionante y los grandes partidos catalanes deberían empezar a entonar el mea culpa. Josep Prat, expresidente del Instituto Catalán de la Salud con Boi Ruiz, y Carles Manté, exdirector del CatSalut con Marina Geli (PSC), están imputados. La relación de investigados llega hasta el medio centenar de personas: desde el exalcalde socialista de Reus, pasando por exconcejales de todos los colores del mismo Consistorio hasta el alcalde de Vila-Seca, presidente de la Diputación de Tarragona y hombre fuerte de CDC en la demarcación, Josep Maria Poblet.

Hace justamente dos años CiU y PSC cortaron de plano en el Parlament la posibilidad de que la Cámara investigara a fondo la sanidad y, sobre todo, que analizara las vías de agua que han reventado el casco del reputado modelo sociovergente. Se descartaron multitud de comparecencias gracias a los votos de CiU y PSC. La oposición llegó a calificar de farsa la operación de estética parlamentaria. Incluso ERC —socio ya entonces de CiU— se abstuvo. Las últimas detenciones hacen necesario abrir de inmediato no una causa general de reminiscencias franquistas —como apuntan algunos defensores del modelo— sino una rectificación de rumbo.

La Wallace Hartley Band del reputado Titanic sigue tocando mientras el barco se hunde. El trasatlántico de la sanidad catalana, en busca de las costas de Ítaca, se hunde al chocar con su propio iceberg. Lo peor es que, manteniendo al capitán y a la tripulación, la naviera niega la evidencia del peligro.