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Un especialista dice que 60 yihadistas esperan “una señal” en Cataluña

Un ‘cónclave secreto’ sobre terrorismo reúne a policías de todos los cuerpos

Una patrulla de los Mossos d’Esquadra, en el centro de Barcelona.

“En Cataluña hay 60 yihadistas que están esperando una señal para pasar a la acción”, afirmó esta semana un policía experto en la lucha contra el terrorismo islámico. El especialista se debe a sus investigaciones y para no ser mordido—o sea, interceptado por los terroristas— extrema hasta tal punto su anonimato que exige que no se le hagan fotos, que no se desvele su identidad e incluso que no se identifique el cuerpo policial para el que trabaja.

El experto lanzó la advertencia ante 130 agentes de diferentes cuerpos policiales en una sala de Viladecans, durante una reunión secreta a la que pudo acceder EL PAÍS. Entre los asistentes, una preocupación común: la falta de formación de los cuerpos de seguridad para combatir el terrorismo yihadista; sobre todo, tras la desarticulación de una célula dispuesta a atentar en Barcelona.

Un centenar de agentes pagan de su bolsillo un curso sobre yihadismo

El curso no está subvencionado por ningún organismo público y cada agente —mosso d’esquadra, policías nacionales, guardias civiles y policías locales— abonó entre 35 y 40 euros para completar una formación impartida por la International Police Association (IPA) en colaboración con el centro de formación Defensa i Motivació.

Los participantes se enclaustraron (literalmente) en un auditorio donde se forraron las ventanas para que nadie pudiera identificar qué se estaba cociendo allí. Un lugar que era secreto hasta horas antes para evitar cualquier incidente. Todos eran agentes anónimos; la mayoría se define como “patrulleros”, o sea de los que pisan el asfalto. El experto en yihadismo no dejó lugar a la duda desde el comienzo de su intervención: “Estamos jodidos y estaremos mucho peor porque hay radicales cada vez más predispuestos a actuar”.

Los policías aprenden a detectar “procesos de radicalización” de musulmanes

El especialista policial empleó buena parte de la jornada en proporcionar herramientas a los patrulleros para que sean capaces de detectar “procesos de radicalización”. Algo tan complicado como estar alerta ante “individuos” que pasan de ser simples musulmanes a salafistas y, por último, yihadistas. “Según el calendario de Estado Islámico, el califato mundial llegará en 2020, el año en que todos seremos musulmanes. Parece una broma, pero muchas de sus predicciones se han cumplido”, alertó el profesional.

El especialista alertó de que las distintas familias del mundo islámico tienen un solo objetivo, “acabar con Occidente”, una afirmación que dejó boquiabiertos a los agentes de asfalto. También dio claves para el día a día de los policías. Desde una aplicación de móvil con la que saber cuáles son los horarios de las oraciones hasta técnicas para detectar a personas radicalizadas por su estética. Todas esas herramientas “lamentablemente a veces no sirven porque ahora hay yihadistas infiltrados en la sociedad, beben alcohol, comen cerdo, visten como un occidental, son indetectables y son el principal peligro al que nos enfrentamos”.

Los yihadistas que fingen un estilo de vida occidental son “el principal peligro”

También hubo espacio para la historia y las nuevas corrientes de terroristas: “En el Cáucaso está comenzando a haber mucha presencia de líderes extremistas”. El especialista aseguró que las células tienen estructuras jerarquizadas donde se distinguen varios perfiles: los clérigos, encargados de adoctrinar a los que van a dar el salto hacia la violencia; los muyahidines dispuestos a perder su vida en el frente de combate; los captadores y los hombres y mujeres —estas últimas, casi todas segundas generaciones de inmigrantes musulmanes— dispuestos a realizar cualquier labor para que el Estado Islámico acabe ganando “la guerra”.

El experto también alertó sobre las películas, “curiosamente occidentales”, que los yihadistas han hecho suyas y realizan lecturas interesadas para sus objetivos. Entre los filmes más sorprendentemente visionados por los extremistas se encuentran Matrix o la trilogía de El Señor de los Anillos. También videojuegos violentos, producciones audiovisuales propias, libros, revistas, aplicaciones para el móvil… En definitiva, el terrorismo clásico ha muerto, dijo el experto, para dar paso a uno mucho más “peligroso que utiliza cualquier herramienta tecnológica a su alcance”.

Los organizadores lamentan que la Administración no forme a los policías

Los consejos para los agentes se basaron en la autoprotección, la discreción, el conocimiento y mucha sangre fría.

Uno de los organizadores, Alex Pérez, vicepresidente de una agrupación de la International Police Association, lamentó que este tipo de cursos no reciban el apoyo de las administraciones públicas. “Nosotros salimos cada día a la calle y no tenemos las herramientas necesarias para combatir este tipo de amenazas contra la ciudadanía; algunos estamos dispuestos a rascarnos el bolsillo para formarnos, autoprotegernos y dar un servicio adecuado a la sociedad”. Pérez también asegura que en muchas ocasiones no se toma en serio las informaciones que pueden proporcionar las policías locales: “Somos los que conocemos los municipios y podemos alertar sobre los cambios de comportamiento y la radicalización de las personas".

Uno de los asistentes al curso volvió a sacar a la luz los mensajes de WhatsApp que circularon entre los cuerpos policiales que trabajan en Cataluña el pasado agosto y en los que se aseguraba que terroristas islámicos pretendían secuestrar a un agente y filmar un vídeo decapitándolo en Cataluña. Nadie se atrevió a decir que aquella amenaza fuera mentira. La perspectiva del especialista es inquietante: “Solo en internet tengo 1.500 perfiles españoles en las redes sociales totalmente radicalizados; tenemos que luchar contra un fenómeno que no se parece a nada de lo que hayamos visto antes".

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