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Pescando en el mismo caladero

Ciudadanos y UPyD tientan a votantes del mismo perfil con propuestas distintas

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El candidato de UPyD a la Comunidad de Madrid, Ramón Marcos, explica su programa. EFE

El mapa político parece tan convulso a sólo 50 días de las elecciones municipales y autonómicas que el votante no sabe a qué atenerse. Las encuestas pronostican que, en la Comunidad —así ocurrió ya en Andalucía el pasado 22 de marzo—, Podemos y Ciudadanos comerán terreno al bipartidismo (PP y PSOE sumaron el 78% de los votos en 2011) y a las otras dos formaciones con presencia en la Asamblea (IU y UPyD). Están captando apoyo de todo el espectro político, pero el elector tiende a meter en el mismo saco a los centristas (UPyD y C’s), por un lado, y a los progresistas (IU y Podemos) por otro, como si la ideología fuese la misma pero vestida de distinto traje. ¿Es así?

Tres de esos cuatro partidos tratan de distanciarse y marcar territorio, mientras que Podemos, a sólo siete semanas de los comicios, guarda celosamente los ejes de su programa en la Comunidad. Sostiene que aún está “perfilando” sus ideas en grupos de trabajo. El hermetismo es tal que el pasado miércoles ni siquiera presentó en un acto público a su candidato regional, José Manuel López —la apuesta de Pablo Iglesias—, tras ganar las primarias.

Según el último sondeo publicado por EL PAÍS, de mediados de febrero, Podemos se estrenaría en la Cámara regional con 34 diputados (24,6% de los votos), arañando muchas papeletas a IU, que se quedaría en menos de la mitad: de 13 asientos en 2011 pasaría a siete (5,5% de los votos).

De llegar a gobernar, y a tenor de su programa, todos los partidos empezarían por hacer una auditoría que sacase a la luz los últimos años de contratación pública. En UPyD, que según el citado sondeo pasaría de ocho a seis escaños (5% de los votos), les gusta resaltar que no defienden ideas en abstracto —como Ciudadanos, contraponen—, sino basándose en hechos. No cuentan con representantes en los consejos de administración, y no les ha salpicado el escándalo de Bankia, en el que están personados como acusación. Llevan así como bandera la lucha contra la corrupción.

En Ciudadanos, que no consiguió entrar en la anterior legislatura en la Asamblea y debutaría ahora con 21 escaños (el 15,8% de los votos), ponen más énfasis en la necesidad de regeneración democrática, aunque se enorgullecen de ser los primeros en hacer un decálogo contra la corrupción. El partido de Albert Rivera podría crecer aún más de lo que pronosticaban las encuestas gracias a su buen resultado en Andalucía, que lo ha llevado a buscar candidatos en todas las autonomías que celebran elecciones el 24 de mayo.

La lupa de la hemeroteca

La hemeroteca deja en evidencia los fuertes vínculos que unen a la histórica Izquierda Unida y a Podemos, nacido antes de las elecciones europeas de mayo de 2014. Su líder, Pablo Iglesias, fue asesor externo de IU en las elecciones generales de 2011; su número tresnacional, Juan Carlos Monedero, formó parte del equipo del excoordinador de IU Gaspar Llamazares. Más vínculos: Juan Torres, gurú económico de Podemos, fundó, junto a 60 intelectuales, en julio de 2013 la plataforma Convocatoria Cívica. Con ella se pretendía “no hablar de candidatos ni partidos, sino abrir un proceso de diálogo asentado en medidas precisas”, en palabras del poeta Luis García Montero, hoy a la cabeza del proyecto de IU a la presidencia de la Comunidad.

Los orígenes de UPyD y Ciudadanos son diferentes, aunque el pasado año trataron de converger sin éxito. Ciudadanos entró en el Parlamento catalán en 2006, y hasta ahora no había dado el salto al resto de España, pese a haberlo intentado. UPyD, que arrancó con fuerza en 2008 entrando en el Congreso, vive ahora sus peores momentos. Por el contrario, Ciudadanos ha llegado a los 4.000 afiliados en la Comunidad de Madrid tras su <CJ4>éxito en los comicios andaluces. </CJ>

En un artículo en EL PAÍS, Rosa Díez, líder nacional de UPyD, marcaba diferencias hace unos días con Ciudadanos: “Defienden el modelo autonómico, el concierto económico vasco y el acuerdo navarro, y una financiación especial para Cataluña. O sea, que Albert Rivera quiere que los ciudadanos que viven en Cataluña tributen diferente de los que viven en Andalucía. Privilegios, se llama eso”. Ciudadanos, de origen catalán, se defendió: “Si coges nuestro discurso, decimos lo mismo en un sitio y en otro”.

Los dos partidos apuestan por recortar el gasto de las instituciones públicas, aunque no meterían la tijera de igual manera. “Proponemos la supresión de dos consejerías y de todas las viceconsejerías, y reduciremos, al menos, un 25% el número de direcciones generales dependientes del Gobierno regional”, explican en Ciudadanos, encabezados por Ignacio Aguado en la Comunidad y por Begoña Villacís en el Ayuntamiento de Madrid.

Mientras, UPyD, con Ramón Marcos como candidato regional y David Ortega en la capital, habla de reducir los diputados autonómicos a la mitad, fusionar municipios de menos de 5.000 habitantes y eliminar “organismos públicos superfluos o duplicados como el Consejo Consultivo, la Cámara de Cuentas o la Junta Consultiva de Contratación Administrativa”. Sobre estos órganos, Ciudadanos no se muestra partidario de eliminarlos, sino de “despolitizarlos”.

Izquierda Unida, por su parte, no propone deshacerse de instituciones, sino recuperar el Consejo de la Mujer y el Consejo de la Juventud (desaparecidos en 2010) y crear consejos territoriales. Y dar más protagonismo a los municipios, transfiriéndoles por ejemplo parte del control de las escuelas. La coalición, pese a la desbandada de sus primeros candidatos (Tania Sánchez y Mauricio Valiente), tiene muy identificados sus objetivos, ahora con el poeta Luis García Montero como aspirante regional y Raquel López (sin el beneplácito del IU federal) para la capital.

UPyD y C’s apuestan, pues, por reducir gastos en la Administración, pero con visos de gastar en otros campos. ¿De dónde sacarían el dinero? IU propone “una profunda reforma fiscal basada en la recuperación de los impuestos de patrimonio, sucesiones y donaciones”. Además de una reforma progresiva del tramo autonómico del IRPF, quiere crear un impuesto sobre los depósitos de las entidades de crédito, quitar las ayudas a la escolarización de los centros privados y contar con una banca pública. El programa de Podemos en Andalucía —que puede servir de referencia hasta conocer, presuntamente dentro de 10 días, el madrileño— no aludía al IRPF y sí a la necesidad de subir los impuestos a los más ricos, así como incrementar los de patrimonio, sucesiones y donaciones.

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Arriba, desde la izquierda, Ortega (UPyD), Valiente (Ahora Madrid), Ongil (Podemos), Ortega (Vox), Villacís (C’S) y Manglano (PP). Abajo, carpa de UPyD. EFE

UPyD se muestra más comedido: “Madrid no puede ser un seudo paraíso fiscal. Por ello, las grandes fortunas (más de un millón de euros) tributarán por patrimonio y las herencias millonarias por sucesiones y donaciones”. El gurú económico de Ciudadanos, Luis Garicano, dejó caer la posibilidad de recuperar la tasa de sucesiones, pero el partido no se ha pronunciado aún. Sin embargo, ambas formaciones quieren bajar el Impuesto de Bienes Inmuebles: un 20% UPyD y de forma progresiva Ciudadanos. Este último defiende una especie de dación en pago en la que el deudor debería de seguir pagando hipoteca al banco si al valorar la casa no se llega al valor de tasación, aunque de todas formas la pierda.

Nadie retoma la idea de privatizar más la sanidad, tras el intento fallido del PP, presionado por la marea blanca. UPyD reclama “una sanidad pública universal, gratuita y de calidad” frente a Ciudadanos, que apuesta por la atención limitada a los inmigrantes. Además, pretenden que parte del sueldo de los sanitarios esté ligado a sus resultados o que el presupuesto de los hospitales dependa de su excelencia.

IU va más allá: desea una “reversión de las privatizaciones y una extensión de la sanidad pública”. Una desprivatización que también trasladaría a la educación pública, con la “suspensión paulatina de los centros concertados, incorporándolos a la red pública”. Podemos no se mojó en Andalucía respecto a sus planes sobre la educación concertada.

Ciudadanos no adelanta sus medidas educativas; UPyD pretende que, como en Sanidad, se devuelvan las competencias al Gobierno para evitar diferencias entre autonomías. Al igual que IU y Podemos en Andalucía, UPyD aboga también por la educación gratuita de cero a seis años para “facilitar la igualdad de oportunidades”, y por un gasto escolar en la media comunitaria.

La confluencia es imposible. Rosa Díez ha frenado el conato de rebelión de quienes quieren la fusión con Ciudadanos, mientras que IU se ha desmembrado pese al gran llamamiento a la “unión de las fuerzas populares”.