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Banca Catalana, el verdadero pecado original de Jordi Pujol

El periodista Pere Ríos concluye que Pujol se enriqueció con la entidad

Mena, Ríos, y Villarejo, ayer en la presentación.
Mena, Ríos, y Villarejo, ayer en la presentación.

La política catalana está agitada desde que el expresident Jordi Pujol confesó que durante 34 años mantuvo oculta en paraísos fiscales una fortuna cuyo origen situaba en una herencia de su padre. Un "pecado original", en palabras del que fuera molt honorable, que ha provocado la revisión de todos los episodios controvertidos de la trayectoria de Pujol.

El periodista de EL PAÍS Pere Ríos revisa minuciosamente en Banca Catalana: caso abierto (Editorial Península) uno de ellos: el proceso que sirvió a Pujol para presentarse como víctima del Estado. La querella contra el president y otros dirigentes de la entidad por apropiación indebida, falsedad en documento mercantil y maquinación para alterar el precio de las cosas, acabó desestimada pese a las irregularidades denunciadas por los fiscales. A partir de la revisión del sumario y de entrevistas con los protagonistas del caso, Ríos concluye que Pujol se enriqueció con el banco que llevó a la bancarrota y a la ruina a miles de familias catalanas. Ríos empezó a trabajar en el libro antes de la confesión del expresidente. "No es que tenga una bola de cristal. Tenía la sospecha que del caso Banca Catalana quedó una versión de los hechos que no acababa de encajar", dijo el autor ayer en la presentación del libro, abarrotada por el público.

Ríos, que estuvo acompañado por los dos fiscales del caso, José María Mena y Carlos Jiménez Villarejo, definió el hundimiento de Banca Catalana como "el primer rescate de la democracia", una bancarrota que costó al Estado 345.000 millones de pesetas. En el camino, Pujol y su familia se enriquecieron a costa del banco. El periodista explica cómo el expresidente cobró 84 millones en dividendos ilícitos, cantidad que extrapolada a 2015 serían 4 millones de euros; y cómo la familia vendió unas acciones a una sociedad instrumental para cobrar 25 millones, con los que sufragaron el impuesto de sucesiones. "No es cierto que no le interese el dinero, ganó mucho, y él no se arruinó", concluyó el autor.

El periodista también desmiente en su obra que el Gobierno de Felipe González maniobrara para querellarse contra Pujol para acabar con su carrera política, una tesis que extendió el expresidente cuando, al conocer la acción de los fiscales, salió al balcón de la Generalitat a denunciar que el Ejecutivo había hecho "una jugada indigna". El ministro de Justicia de la época, Fernando Ledesma, explica a Ríos cómo le mostró al fiscal general del Estado su disconformidad con la querella.

"Es el libro más importante que nunca se ha escrito sobre Banca Catalana", elogió el fiscal Villarejo, quien añadió que la obra "despeja todas las dudas" sobre el hundimiento de la entidad y el enriquecimiento de la familia Pujol. Mena, que destacó la oportunidad del libro, recomendó leerlo dos veces: "La primera con avaricia de las anécdotas y la prisa por pasar a la página siguiente. La segunda, para rumiar lo sucedido". Ríos promete no dejar indiferente a nadie y espera lograr un objetivo: "Que no se olvide lo que pasó y que no se vuelva a repetir".