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Cataluña lanza un proyecto para mejorar la industria del corcho

El 80% de la producción actual es considerada de mala calidad por el mercado europeo

Industria Trefinos dedicada a la transformación del corcho en Palafrugell.

Miles de hectáreas de bosques de alcornoques están abandonados en Cataluña. Los incendios son frecuentes. Las plagas, abundantes. La gestión del trabajo, insuficiente. El problema del cambio climático, además, incrementa la amenaza a este trágico escenario. Así lo explicaron integrantes del Consorcio Forestal de Cataluña ayer en rueda de prensa, cuando presentaron un proyecto que pretende revertir este contexto.

“Cataluña es un importante productor de corcho pero con un problema: de las 80.000 hectáreas que tenemos, el 50% están abandonadas, lo que significa un inconveniente a nivel económico, social y ambiental”, aseguró Joan Rivera, secretario general del Consorcio Forestal de Cataluña. Frente a esto, la entidad ha lanzado el “innovador proyecto” Life+ Suber, que pretende reducir la incidencia de la carcoma –larva de dificultoso control que destruye el corcho- y mejorar la gestión de los bosques para adaptarlos al cambio climático, en un lapso de cuatro años.

La autonomía produce 3.500 toneladas de corcho anual, pero el 80% es de mala calidad, principalmente por la plaga que lo contamina. Esto condiciona que la producción no se pueda destinar a la fabricación de tapones, el mercado estrella del producto, y se termine vendiendo a otras aplicaciones de menor valor. Pero el Consorcio Forestal adelantó que, a largo plazo, se podría dar la vuelta este escenario y más de la mitad de la producción catalana, podría destinarse al mercado de calidad de tapones de corcho.

“El reto principal es tratar la problemática de la plaga y la adaptación al cambio que sufre el clima, ya que estos dos factores son los que más alteran la calidad del producto”, subrayó el secretario. Según indicó, se llevarán a cabo tratamientos silvícolas para reducir la susceptibilidad de los alcornoques a ser atacados por el insecto, en cuatro zonas boscosas de Cataluña: Alt Empordà, Montseny-Guilleries, Gavarres y Montnegre-Corredor. Se crearán convenios con los propietarios de las fincas forestales y se realizarán talas para mejorar la vitalidad y producción del corcho.

La industria corchera tiene una gran demanda a nivel mundial, con proyecciones favorables de crecimiento según la ONU, y la autonomía catalana corre con la ventaja de posicionarse con fuerza gracias a que, este producto, solo se produce en la cuenca del Mediterráneo. El desafío es situarse a la altura de las exigencias. “Actualmente la calidad de la materia es débil frente a la presión que demanda el mercado. Justamente, lo importante de este proyecto es que permitirá que Cataluña comience a producir corcho de calidad”, explicó Francisco Carvalho, represente del Grup Amorim, productor mundial de este producto, asociado, además, a esta iniciativa.

El proyecto prevé transferir las herramientas de gestión a la Administración forestal, con el fin de integrar la adaptación del cambio climático a la normativa del sector corchero catalán.

El presupuesto total del proyecto supera el millón de euros. El 50% es financiado por la Unión Europea y el resto por la Diputación de Barcelona, Amorim Florestal Mediterráneo y el Centro de la Propiedad Forestal.