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El parásito que mata el berberecho llega a la rías de Vigo y Pontevedra

Cuatro generaciones del molusco han sucumbido ya a la plaga en Arousa

Mariscadores en un arenal de Carril, el pasado diciembre
Mariscadores en un arenal de Carril, el pasado diciembre

Los biólogos del Centro de Investigaciones Marinas de la Xunta (CIMA) se enfrentan desde 2012 a un nuevo parásito que se detectó por primera vez en la zona de libre marisqueo de Carril, en Arousa, y que está exterminando las poblaciones de berberecho común en las Rías Baixas, donde representa más de la mitad de toda la producción marisquera. Desde entonces, el patógeno, que sólo afecta a este bivalvo, ha causado una hecatombe para el sector hasta el punto de desaparecer de Os Lombos do Ulla, una de sus principales bancos en la ría de Arousa. Los análisis oficiales confirman ahora que el parásito se ha extendido a las rías de Vigo y Pontevedra.

 La epidemia, que según los expertos podría durar años, ha coincidido con una elevada mortandad de almeja por causas naturales derivadas de las persistentes riadas, una situación extrema que llevó a la Consellería do Medio Rural e do Mar a decretar el cierre de todos los bancos de libre marisqueo. Una veda que en principio se prolongará hasta el inicio de la próxima campaña y que llevará al paro a más de 3.000 mariscadores, que ya negocian a través del Instituto Social de la Marina las compensaciones económicas por el paro forzoso.

Los biólogos saben que el parásito no se reproduce por contagio, pero hay un vector que actúa en la propagación de la enfermedad que aún no han encontrado e ignoran cuándo podrán dar un pronóstico fiable sobre la evolución de la epidemia. Después de casi tres años controlando las poblaciones del bivalvo infectado, José Molares Vila, subdirector de Investigación y Apoyo Científico-Técnico de la Consellería, admite que no se sabe cómo evitar la propagación de la enfermedad: “Habrá que esperar al menos un nuevo ciclo de reproducción para verificar si hay síntomas de recuperación de la especie”. La preocupación es máxima y todas las expectativas están puestas en que el bivalvo se haga resistente al protozoo. Molares reconoce que el escenario para el berberecho y la almeja es similar a las graves secuelas que dejaron las riadas coincidentes con el año del accidente del Prestige, porque la marea negra no llegó a afectar a los bancos marisqueros. “La situación es mala, tanto como la de 2002, adversa para los mariscadores y de difícil alternativa sobre todo en la desembocadura del Ulla porque no es un banco estático y además la almeja es muy vulnerable a los episodios de riadas que se han repetido este invierno y el pasado. La baja biomasa y las mortandades masivas siempre coinciden con las riadas y consecuentemente con las fuertes bajadas de salinidad”, explica el biólogo.

Desde que en 2012 apareció por primera vez el mortal protozoo en los bancos de Carril, probablemente de semilla foránea infectada o transportada en el agua de lastres de los barcos mercantes, el seguimiento científico confirma que “ninguna de las cuatro generaciones de berberecho infectado ha alcanzado la talla comercial”. El subdirector de investigaciones confirma que la enfermedad ya se ha extendido al fondo de la ría de Pontevedra y dentro de la ensenada de Rande, en la de Vigo, aunque no ha llegado a la de Noia, la más productiva en berberecho. Aunque se ha prohibido sembrar semilla de las zonas afectadas, “es obvio que esto, por sí solo, no ha impedido la propagación”, indica el biólogo. Molares es más optimista al descartar que este parásito afecte a otros bivalvos como la almeja, la ostra o el mejillón.

Hace tres meses, el sector marisquero dio la voz de alarma y señaló al deterioro medioambiental de la ría de Arousa y de los ríos que desembocan en ella como causas del desplome de la producción. Señaló también a la construcción del puente del AVE en Catoira como uno de los factores desencadenantes de la mortandad en la desembocadura del Ulla. “Esta teoría es infundada”, replica Molares. “En el puente hay un estricto control de un equipo de expertos tanto del Ministerio de Fomento como de la Xunta. Queda la fase final del proyecto con la retirada de las islas que se han creado para cimentar los pilares del puente y se realizará evitando el contacto directo del agua con los sedimentos que se retiren. Desde la Consellería comprobaremos que las poblaciones de moluscos del Ulla no se vean afectadas”.

“Es evidente que las rías no están igual que hace 40 años porque la actividad industrial es mayor, al igual que la incidencia de las poblaciones costeras o del tráfico marítimo”, admite el biólogo, “pero no tenemos datos que asocien baja productividad con otros factores que no sean la caída de la salinidad o la patología que afecta al berberecho”, asegura. Molares sí apunta al cambio climático: “Puede estar afectando a la producción marisquera y pesquera, incidir en la aparición y desarrollo de especies foráneas de aguas más cálidas, incluso ser uno de los principales causantes de la modificación en la cobertura y composición de macroalgas en nuestras costas”.

 

Sin soluciones a la vista

El patógeno causante de esta extraña epidemia, reconocido como marteilia cochillia por la comunidad científica en 2013, ataca al aparato digestivo del berberecho común (cerastoderma edule), que no llega a crecer lo suficiente.

Biólogos del Centro de Investigaciones Marítimas y patólogos deI Instituto Tecnológico para el Control del Medio Marino centran sus esfuerzos en salvar la especie sin perder la esperanza. Todo depende de que los individuos que se están reclutando en hábitats naturales o en cautividad sigan sanos y se hagan resistentes al patógeno. Pero los investigadores reconocen que no pueden afirmar con certeza si eso podría llegar a ocurrir ni cuándo “Al protozoo le interesa que el hospedador se haga resistente y no muera para propagarse con mayor éxito”, apunta José Molares.