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Rechazo a que los residuos sean carburante para cementeras

La nueva función de la planta de Molins de Rei choca con el modelo de recogida de restos en Cataluña, según los ecologistas de la CEPA

La Planta de residuos inorgánicos y envases de Molins de Rei ha sido reabierta tras una remodelación. De ella saldrán, a partir de ahora, restos que se convertirán en combustible para las cementeras. La medida choca frontalmente con los ecologistas. Rechazan que los restos de los restos sean reutilizados como carburante. Consideran que supone una "profunda contradicción" con el pionero modelo de gestión y recogida de residuos en Cataluña, basado en la separación doméstica de la materia orgánica, según el Centro de Ecología y Proyectos Alternativos (CEPA). 

Este organismo recuerda que uno de los motivos que justificaron el modelo de Residuo Mínimo (RM) fue el evitar la quema de restos en incineradoras y fomentar al máximo el reciclaje. “Esta medida supone un agravante para la salud de los ciudadanos ya que añade una gran cantidad de contaminantes al aire que respiramos. Estamos profundamente en contra de quemar los residuos en las cementeras”, ha manifestado Mercè Girona, integrante de la CEPA.

La ecologista ha subrayado que la quema de este combustible derivado de residuo (CDR), implicará una grave contaminación atmosférica para toda la zona metropolitana de Barcelona. "Los restos inorgánicos que salgan de la planta no se deben quemar bajo el eufemismo de combustible alternativo”, sino que se debe "estabilizar y llevar al vertedero". Por ello, la CEPA propone aplicar un programa de reducción de residuos finales siguiendo las directrices de la estrategia Residuo Cero, que procura evitar los desechos no recuperables.

El modelo de Residuo Mínimo, que se lleva a cabo en los municipios de Molins de Rei y Torrelles de Llogregat desde hace 20 años, implica trasladar los envases y lo inorgánico a la planta de Molins, entre otros, para recuperar allí los materiales potencialmente reciclables. Ahora, en vez de reciclarse se quemarán en las cementeras. La CEPA achaca a la “falta de voluntad política para gestionar los residuos metropolitanos” la decisión de usar los restos como carburante. “Se ha buscado, equivocadamente, que las grandes plantas hicieran el trabajo de digerir los residuos indiferenciados. Hace falta voluntad política para reducir los residuos que van a parar a la planta”, ha rematado Girona.

Los ambientalistas proponen una serie de medidas alternativas con el fin de mejorar el sistema de recogida y, de paso, evitar la quema de desechos en las cementeras. En primer lugar, impulsar campañas que fomenten la recogida selectiva. “Proponemos que se adopte la recogida puerta a puerta, como en Torrelles, para reducir la cantidad de restos orgánicos que van a parar a la planta de Molins”. Otro recurso sugerido es aplicar rebajas fiscales para aquellas actividades económicas que participen en la recogida selectiva. Y a nivel ciudadano fomentar que la recogida de la fracción orgánica sea general, completa y de calidad.

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