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Saramago vuelve sobre sus pasos a los volcanes de Lanzarote

Sevilla acoge una muestra con fotografías del Premio Nobel portugués realizadas por João Francisco Vilhena

José Saramago en Lanzarote, en 1998. Ampliar foto
José Saramago en Lanzarote, en 1998.

"Llegado a este punto, una duda inquietante me asalta: ¿qué sentido tengo yo?". Quien esto se preguntaba, José Saramago, es quizá uno de los escritores que más ha cargado su obra de sentido, un sentido de la necesidad de contar las cosas tal y como son, de ser fiel reflejo de la realidad que le tocó vivir, de no esconderse, que sus lectores siempre le han agradecido. La frase, junto a otras sacadas de Cuadernos de Lanzarote (1993-1995), fortalece las instantáneas realizadas por João Francisco Vilhena que se exhiben en la muestra Lanzarote: La ventana de Saramago, inaugurada este viernes en la Casa de la Provincia de Sevilla.

"Dios, definitivamente, no existe", reza una de las frases cuidadosamente entrelazadas a las primeras instantáneas en blanco y negro de la muestra que ha inaugurado la presidenta de la Junta, Susana Díaz. Y tanto Díaz como el presidente de la Diputación, Fernando Rodríguez Villalobos, se han referido a los últimos atentados terroristas en Europa. "Estoy seguro de que Saramago no se habría callado en estos días y habría alzado la voz contra la mordaza que el fanatismo está intentando poner a la libertad de expresión", dijo el responsable de la Diputación. Mientras que Díaz se mostró convencida de que el autor de Ensayo sobre la ceguera "habría levantado la voz contra el fanatismo, porque ya en su obra está escrito que el fanatismo es una forma de ceguera".

Lanzarote, la ventana de Saramago incluye tres instantáneas en color y otras 26 en blanco y negro realizadas en 1998, con el escritor portugués como protagonista; y en 2014, cuando el fotógrafo vuelve a los mismos paisajes que recorrió el autor de La balsa de piedra tras recibir el Nobel de Literatura.

Saramago pasea en Lanzarote, en 1998. ampliar foto
Saramago pasea en Lanzarote, en 1998.

"Están las fotos que el Gobierno de Portugal me encargó en 1998, cuando Saramago recibió el Premio Nobel, que se mostraron entonces en el Gran Hotel de Estocolmo. Junto a esas imágenes, en las que retraté al escritor durante sus paseos por el paisaje volcánico de Lanzarote, he colgado otras tomadas en 2014 en los mismos escenarios que él tanto amaba, ahora vacíos. Está el paisaje, que recuerda a la persona que, lamentablemente, ya no está", explicó este viernes João Francisco Vilhena (Lisboa, 1965).

La periodista y viuda del escritor Pilar del Río desveló la importancia que Lanzarote ejerció en la obra de Saramago. "A partir de Ensayo sobre la ceguera (1995) cambió de estilo. Él lo explicaba con la metáfora de la estatua. Hasta que escribió El evangelio según Jesucristo (1991) había estado describiendo una estatua pero, a partir de El evangelio... le interesó más la piedra de la que esa escultura estaba hecha", recordó la presidenta de la Fundación José Saramago, con sedes en Lisboa y en la casa de Tías (Lanzarote) en la que el escritor pasó la mayor parte de sus últimos 18 años de vida.

La muestra, organizada por la Diputación de Sevilla y el Consulado de Portugal, estará abierta hasta el 1 de marzo e incluye algunos "tesoros" prestados por la Fundación Saramago como los originales del primer libro, Claraboya, y el último, Alabardas, que escribió el autor portugués. Junto a estos folios llenos de tachaduras se puede ver el paisaje de Lanzarote interpretado por otro artista: David de Almeida, en homenaje al hombre que nunca tuvo miedo a desnudar su pensamiento.