Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Todos los rostros del poder papal

Tras ‘desenmascarar’ a banqueros y políticos, el artista Jordi Abelló presenta en Reus su proyecto sobre la simbología de la iconografía del sumo pontífice

Acción ante la iglesia de Sant Pere de Reus, cuando el artista pidió a un mendigo habitual exponer sus pinturas del Papa y luego grabó la escena.
Acción ante la iglesia de Sant Pere de Reus, cuando el artista pidió a un mendigo habitual exponer sus pinturas del Papa y luego grabó la escena.

El Papa de Roma, su iconografía y simbología y lo que se oculta detrás de éstas protagonizan Pope, el nuevo proyecto del artista Jordi Abelló (Reus, 1970), conocido por tratar temas clásicos y académicos desde una perspectiva completamente atípica e innovadora. Tras los banqueros y los políticos, Abelló ha dedicado todo 2014 a Pope, que recoge más de 1.700 obras entre dibujos, pinturas, vídeos, fotografías y libros de artistas, que se exhiben de forma permanente en Internet. Sin embargo, hasta el próximo viernes es posible disfrutar de un aperitivo del proyecto en el Centro de Arte Cal Massó de Reus, donde se exhiben seis videoproyecciones basadas en las series pintadas y dibujadas. Tras su clausura, a la espera de su próxima muestra, también los vídeos se podrán ver en la Red (http://vimeo.com/user18224590/videos).

“Se trata de desenmascarar el poder espiritual auto-atribuido del Papa y cómo esta responsabilidad le afecta las expresiones y los movimientos, por lo que muchas obras son dibujos que indagan y buscan nuevas formas experimentales de retrato”, explica Abelló, que empezó con el blanco y negro y acabó introduciendo no sólo el color, sino también imágenes simbólicas distorsionadas.

La historia de la pintura ha tratado el tema papal de manera recurrente y prioritaria de modo que el artista convirtió en un reto aportar su visión y comprender su fascinación por la puesta en escena que convierte una persona humana en el intermediario del más allá. “Al comienzo pintaba al Papa en situaciones cotidianas: mirando el reloj, en coche, saludando, con su rostro lleno de contradicciones... Las series fueron evolucionando y al final pintaba el Papa a través de su ideología y de lo que decía: en el vientre materno por lo del ‘No al aborto’, a través de las imágenes del Hubble por lo del Paraíso que promete, a través del retrato de Inocencio X que se transforma en la Sindone en alusión a los milagros, a través de radiografías de niños por los casos de pedofilia y a través de los tesoros de los Médicis por lo que acumula”, recita Abelló. Un proceso de análisis y recreación iconográfica que le ocupó durante el último año y sigue entre sus prioridades creativas. En todos los casos aparece la imagen omnipresente del Papa, surgida a partir de la doctrina que predica, sus pensamientos y comportamientos.

La propuesta recoge 1.700 obras entre dibujos, vídeos, fotos, pinturas y libros

“He utilizado directamente libros y he trabajado sobre las fotos con pintura. Al final, he transformado algunas de las series en vídeo, porque animadas cobran nueva vida. Nuestra cultura visual entiende mejor la imagen en movimiento, Por eso en Cal Massó sólo exhibo las videoproyecciones, que consiguen que la sala se parezca a una iglesia”.

Así, uno de los vídeos recoge una acción delante de la iglesia de Sant Pere de Reus, cuando el artista pidió a un mendigo habitual exponer sus pinturas del Papa y luego grabó la situación y las reacciones de los fieles que acudían a la Misa. “Casualmente, el señor se llama Ángel y lo considero un tributo a Caravaggio. Sant Pere de Reus es la iglesia donde yo iba cada domingo con mis padres y donde miraba el espacio como un mundo de posibilidades. Ahora he vuelto para quedarme en la puerta”, asegura.

Este vídeo, junto con los que hizo con una prostituta que mostraba su serie Erótica y el Top Manta, forman una trilogía sobre cómo exponer y constituyen la contribución del artista al debate sobre el agotamiento de los formatos expositivos tradicionales. “El arte debe volver a acercarse a la realidad”, concluye.

Más información