Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Un laboratorio educativo en Xàbia

Un centro de la costa valenciana es la primer escuela de la red Steve Jobs en España

El Ipad es el pilar de una experiencia desarrollada en Holanda

Escuela Rainbow Internacional de Xàbia. Ampliar foto
Escuela Rainbow Internacional de Xàbia.

A primera vista lo especial de este pequeño colegio de Xábia (Alicante) es que sus alumnos no llegan a clase cargados con pesadas mochilas repletas de libros de texto. Su equipaje escolar se centra en un iPad alimentado con aplicaciones entre pedagógicas y lúdicas. Un segundo vistazo vislumbra un sistema educativo diferente. “El aula analógica ya no tiene sentido en un mundo desbordado por las tecnologías de la información”, aclara el holandés Stefan Kopp, dueño, junto a su mujer, Ellen, del Rainbow International, la primera de las escuelas Steve Jobs en España. Este centro de la Costa Blanca sigue desde septiembre la estela de otros de Holanda, que en 2013 abrieron las primeras aulas dedicadas al fundador de Apple como campo de pruebas en Europa. Las escuelas las patrocina la fundación O4NT (siglas de Educación para un nuevo tiempo).

Con tres años de experiencia en la educación primaria y 10 como guardería, los propietarios del Rainbow, asesorados por su jefa de estudios, Rosanne de Giorgio, se lanzaron hace unos meses a la aventura de adaptar un sistema revolucionario. “Nuestra escuela era tradicional, pero buscábamos ser más eficaces en el momento del aprendizaje, corrigiendo al alumno en el momento que comete el error, no esperando una semana a que reciba una libreta llena de indicaciones en rojo”, señala Kopp.

Desde los cuatro años, los alumnos ya no se separan de sus tabletas

Desde los cuatro años, los alumnos ya no se separan de sus tabletas. En el ambiente familiar de una antigua finca con árboles frutales, una pequeña granja y vistas al macizo del Montgó, los 30 alumnos de primaria, procedentes de Inglaterra, España, Bélgica, Dinamarca, Japón y Estados Unidos, aprenden un método instantáneo que no se limita a sustituir el cuaderno de papel por el iPad. Sigue el plan de estudios británico. Esta “escuela del futuro”, donde las asignaturas pasan a ser aplicaciones que se actualizan una vez a la semana, la plantilla de siete maestras, todas formadas en Inglaterra, trabaja como instructoras en aulas que no superan los 12 niños. En reuniones individuales con el alumno y sus progenitores, el denominado Plan Personal Progresivo se renueva cada seis semanas. “Los objetivos, académicos y de comportamiento, en los que participa el propio estudiante, se diseñan con aplicaciones distintas para cada uno”, explica la jefa de estudios. El proceso educativo se adapta así al ritmo de aprendizaje de cada niño, explican.

En la clase de sexto curso, Jake, de 12 años, revisa junto con su maestra la redacción sobre el último libro que ha leído. Lo hace a través de su Learning book, un diario personal interactivo que recopila lo adquirido desde el inicio del curso. “Aunque Jake sufre dislexia, su coeficiente es de 136. Es muy inteligente, pero en su anterior colegio decían que no podían hacer nada con él”, observa De Giorgio, profesora maltesa de este centro privado con carácter inclusivo que aprovecha el aprendizaje multisensorial con aplicaciones en forma de juego para fortalecer la memoria y favorecer el progreso de alumnos con este tipo de trastornos.

El centro aprovecha el aprendizaje multisensorial con aplicaciones en forma de juego

Frente al individualismo, el trabajo en grupo se incentiva en talleres donde chavales de distintas edades se mezclan para presentar y debatir sus trabajos. La interacción también se traslada a los padres, que reciben a diario un mensaje sobre lo trabajado en clase y las tareas a realizar en casa. “Nuestra política de deberes les motiva a buscar información más allá del aula, manteniendo al alumno en constante predisposición al aprendizaje”, añade De Giorgio.