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Prisión para el acusado de poner a su expareja explosivos en el coche

El detenido ha declarado ante la juez, que ha acordado encerrarle de manera provisional, comunicada y sin fianza por un delito de tentativa de asesinato

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Úna imagen del coche siniestrado en Elche.

El juzgado de Violencia sobre la Mujer número 1 de Elche (Alicante) ha acordado este martes prisión provisional, comunicada y sin fianza para el presunto agresor con bomba de una mujer en la misma localidad. La Policía Nacional le ha llevado a declarar ante la juez por la mañana, acercándose al límite de 72 horas a partir de la detención, y el auto ha sido firmado alrededor de las 3 de la tarde. La causa está abierta por un supuesto asesinato en grado de tentativa. El acusado, de 36 años de edad y mecánico de profesión, no tiene antecedentes en materia de violencia sobre mujeres, aunque, como informó este diario siguiendo una información de EFE, sí que había sido denunciado por maltrato por una pareja anterior.

El delegado del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Serafín Castellano, había manifestado algunas horas antes, reforzando una de las líneas de la investigación, que la colocación del artefacto explosivo podría tratarse de una "cuestión de violencia de género". De hecho, a la mujer se le ha aplicado el protocolo del plan integral de protección a las víctimas de violencia de género.

Cronología de un atentado

Los hechos tuvieron lugar el pasado lunes al mediodía, cuando la víctima, una española de 41 años, iba en su coche acompañada de una tía suya. Mientras maniobraba cerca de la acera del número 74 de la calle Antonio Pascual Quiles, su reposacabezas estalló en pedazos. Según las pesquisas policiales —los TEDAX se desplazaron al poco al lugar de los hechos, y más tarde se llevaban el automóvil para profundizar en la investigación—, alguien había colocado un artefacto explosivo casero, compuesto por pólvora de caza, cartuchos con perdigones de mostacina (de pequeño tamaño) y un sistema de cableado que habría conectado el sistema de detonación con el elevalunas eléctrico.

El hecho de que la víctima estuviese inclinada en el momento de la explosión, unido a que, según fuentes de la investigación, se tratase de una bomba "de baja intensidad", pudo marcar la diferencia entre la vida y la muerte para la mujer, que fue dada de alta del Hospital de Vinalopó cuatro horas después de ingresar. Había sufrido heridas superficiales en el cuero cabelludo, la nuca y la espalda, además de perder audición en uno de los oídos —en principio, por el brutal cambio de presión que provocó la explosión, un fenómeno conocido como barotrauma—.

Unas horas después, la expareja de la mujer, ahora en prisión por decisión de la juez, era detenida en el taller mecánico en que trabaja. A él habrían llegado los agentes por los conocimientos de mecánica y electrónica que posee, unido a alusiones de la víctima a problemas recientes entre los dos.

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