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Fantasmas y sótanos mágicos

El ensayista y editor de La Felguera pasa del Madrid de los Austrias al corazón de Lavapiés

Servando Rocha en La Taberna de Atocha. Ampliar foto
Servando Rocha en La Taberna de Atocha.

1. Calle de Puñoenrostro. Debería llamarse calle del conde de Puñonrostro, ya que su nombre viene de Juan Arias de Ávila, señor de Alcobendas con fama de tirano. Debió de ser un tipo de cuidado. La calle está en el Madrid de los Austrias y, al llegar, el paisaje de Madrid cambia en unos minutos. Cerca hay otra gran calle con un nombre aún mejor: calle del Codo.

2. La Taberna de Atocha. Mi segunda casa. Allí he hecho cenas de navidad, entrevistas y cerrado el bar en compañía de amigos. Hemos bebido vodka del Generalísimo y paseado por su mágico sótano. Jacobo y Marimar, sus encargados, son encantadores, como Mercedes, su sonriente cocinera. Es un lugar que debería preservarse para recordarnos cómo era Madrid y cómo ha dejado de ser (Atocha, 76).

3. Andén 0. Esta estación fantasma pertenecía a la línea 1, la más antigua. Hoy es un museo gratuito. Se conserva tal y como se ve en las fotografías tomadas durante la Guerra Civil, cuando sus pasillos dieron cobijo a los madrileños. Los trenes cruzan a gran velocidad. Puedes verlo al otro lado de un gran cristal (Plaza de Chamberí).

4. Bajo el Volcán. Una de las tiendas de vinilo de referencia. Si no encuentras algo, su dueño, Fernando, te ayudará a hacerte con esa joya que tanto buscas. Hay que ir sin prisas y disfrutar pasando carátulas de discos o viendo su estupenda selección de libros y películas (Ave María, 42).

5. La Piola. Es un lugar encantador, capitaneado por la gran Marina, y uno de los bares con más personalidad de esta ciudad donde siempre hay gente que ver o conocer. Está en la calle León, un enclave con muchos elementos interesantes. La calle recibió su nombre porque una persona que vivía junto a un león que mostraba a los curiosos (León, 9).

Outsiders ejemplares

En Nada es verdad, todo está permitido, Cobain y Burroughs compartían protagonismo con los temas de Servando Rocha (Santa Cruz de La Palma, 1974). Activismo, insurrección y genios malditos plagan el catálogo de La Felguera.

6. Asociación de Estudios Espíritas. Todos los viernes por la tarde ofrecen conferencias gratuitas sobre vida más allá de la muerte, fenómeno ovni, fantasmas, etc. Hay que ir antes y coger un buen sitio. Seguro que la experiencia te deja boquiabierto (c/ de la Bolsa, 14).

7. Librería La Tarde. Una de mis librerías de segunda mano favoritas. Juanjo es un crack y te asesorará a encontrar ese título descatalogado que buscas o seleccionará unas buenas lecturas para ese tema que tanto te interesa. Hay que visitarla con tiempo. Hay mucho que ver (Ruiz, 15).

8. La Integral. Esta tienda de objetos bellos e imposibles ha logrado generar una gran comunidad a su alrededor y, actualmente, es el epicentro para gente que busca autoediciones, ropa exclusiva, vinilos o fetiches pop. Todo está a la altura de su hermoso escaparate (León, 25).

9. Plaza Agustín Lara. Me encanta la sensación de amplitud que siento al entrar en esta plaza situada en el corazón de Lavapiés. Observar su vida es una gozada. Aquí se levantan las ruinas de las Escuelas Pías. Hay pocos lugares en los que se concentre con tanta intensidad pasado y presente.

10. Bar Muñiz. Una impresionante cristalera separa a este emblemático bar de la calle. Un lugar entrañable, bellísimo y de ese viejo Madrid que ha logrado adaptarse con estilo a los nuevos tiempos. Hay tapas riquísimas y la cocina es excelente. El personal te atiende estupendamente y te recomendará buenos vinos (Calatrava, 3).