Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Planeta baraja vender juntos el libro de papel con su edición digital

La novela negra predomina entre los finalistas al premio que se falla esta noche en Barcelona

José Manuel Lara, con bastón, junto a los miembros del jurado del premio Planeta 2014.
José Manuel Lara, con bastón, junto a los miembros del jurado del premio Planeta 2014.

Abriendo la posibilidad de que el libro de papel se venda por poco más en un pack con su versión digital, considerando la próxima llegada a España en otoño del gigante editorial norteamericano Harper Collins como “un revulsivo” y admitiendo que en Círculo de Lectores hay que “ordenar y potenciar la renovación de productos y servicios y mejorar la comunicación con el socio”. Así de preclaro y sincero se mostró ayer el presidente del Grupo Planeta, José Manuel Lara, en la tradicional comida previa al premio Planeta de novela cuya 63 edición se falla esta noche en Barcelona.

A pesar de su delicado estado de salud, la cabeza del primer grupo editorial español sigue a muchas revoluciones por minuto. Amén de dejar claro su disgusto con el proceso secesionista catalán y con la actitud de los políticos tanto de Barcelona como de Madrid, Lara dio pistas interesantes de cómo está el sector del libro. Amén de instar a que se acelere la Ley de Propiedad Intelectual y “se la dote convenientemente y se permita el bloqueo inmediato de la web declarada ilegal”, admitió que en Planeta “no hemos sabido traspasar bien las fronteras y trabajar para internacionalizar más a nuestros autores”.

Esa labor es, hoy, una de las obsesiones de los grandes grupos editoriales mundiales, como se vio en la última Feria del Libro de Fráncfort clausurada el pasado domingo: quieren retener a los grandes autores ofreciéndoles ellos mismos, gracias a su expansión global, la posibilidad de editar en decenas de países sin salir del grupo. Que han entrado más seriamente en la compraventa de derechos lo ratificó cuando aseguró que la agencia de ese departamento de Planeta “está obteniendo bastantes buenos resultados”.

Preocupado por el futuro de la venta a crédito de enciclopedias que durante años fue sello de identidad de la casa (“hemos pasado de vender 70.000 a 25.000”) y defensor de internet con matices (“es un aliado y no un enemigo, y no sabemos cómo acabará, pero la cultura del low cost no puede llevar al libro al coste cero”), aseguró que más que la llegada de Harper Collins le preocupa “la desaparición de editoriales pequeñas y medianas en España porque hacen una labor que nosotros no podemos”.

Tres pistas más sobre la radiografía del sector: dejó entrever, sin entrar en detalles, que estudian la opción de “vender junto a la edición en papel de un libro su versión digital”, que Círculo de Lectores (adquirida en su totalidad a Bertelsmann), a diferencia del resto de Europa, funciona aún en España: (“Aún gano dinero con la venta directa con vendedores pero ha tenido una renovación desordenada de productos y servicios que hay que ordenar y potenciar” y que la unidad más rentable del grupo es hoy la enseñanza, con sellos como CEAC, con 80.000 alumnos.

El premio Planeta, por su parte, sigue en velocidad de crucero: con el género de moda, la novela negra, como predominante entre las 10 obras finalistas, hasta la fecha se han presentado en 63 ediciones casi 21.000 obras, acercándose a los 41 millones ejemplares vendidos. Esta noche, más.